
El “estiércol del diablo” y el affaire Epstein
POR FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ Hacer que se pudra la moral de los pueblos no es un “daño colateral”, es una estrategia central. Un pueblo moralmente descompuesto es más gobernable, más manipulable, menos exigente. Cuando la dignidad deja de ser una expectativa razonable, cualquier migaja parece un favor. La indignación selectiva








