febrero 13, 2026 7:05 am
Contra el marasmo y las criaturas siamesas

Contra el marasmo y las criaturas siamesas

POR JUAN MANUEL ROCA

Quiero, a propósito de la reciente edición del Diccionario Anarquista de Emergencia’ en España, y de la próxima chilena, volver sobre estas palabras leídas en la presentación colombiana de 2023.

Escribir un libro es traducirse a sí mismo. En este caso, el traducir un libro realizado a cuatro manos, dos manos por autor, nos llevó a Iván Darío Álvarez y a mí, a realizar desde visiones cercanas y a la vez personales el ‘Diccionario Anarquista de Emergencia’. Un tema que permite el humor cuando de definiciones se trata, y de menor levedad y disrupción en la segunda parte del libro que trata de biografías de grandes anarquistas que, por lo demás, escribían y debatían entintando su pluma en la tinta negra y roja de la ironía.

Como disto mucho y no pretenderé ser jamás “un revolucionario profesional”, aunque el poeta y libre-pensador André Salmon señala así nada menos que a ese portento llamado Bakunin, fue esta experiencia de revisarnos en los otros, lo que concluyó en este Diccionario. Algo muy estimulante para mí. De lo primero que me enganchó del libo de Salmon titulado “El terror Negro”, me llamó poderosamente la descripción que hace de Ravachol como un lúdico caballero de buen gusto que prendía la dinamita con un tabaco muy fino y costoso y sobre todo noble como todo fuego.

Con Iván Darío Álvarez, que no por ser titiritero anhela manejar el hilo de la historia, nos dimos a la tarea de definir palabras sacras y hasta respetables en una sociedad arrodillada por milenios.

Ejemplo, la palabra “Millonarios”, que definimos en una entrada de la letra M, de la siguiente manera: “Se denomina así a unas gentes tan pobres que lo único que tienen es dinero”. O como el mismo vocablo “Anarquismo” que intentamos precisar de forma ascética: “Pintar una escalera, subir por ella, borrar sin titubeos todos los peldaños”. Porque sembrar dudas y pleitearse con toda sumisión realista resulta anarquista, como lo ha sido el mejor arte.

Siempre he recordado a propósito del anarquismo entroncado con el feminismo, un concepto de la inigualable Ema Goldman“Anarquismo es la filosofía de un nuevo orden social basado en la libertad sin restricción, hecha de la ley del hombre: la teoría de que todos los gobiernos son equivocados y peligrosos, al igual que innecesarios”. A la formidable anarquista lituana la recuerdo en esta frase de la entrada a partir de su nombre. Y también por su incansable labor de divulgación de las ideas ácratas. Entre 1906 y 1917 editó ‘Madre Tierra’, una revista anarquista de circulación mensual.

Dibujo: retrato de Ema Goldman (1869-1940).

Así definía Emma Goldman el anarquismo: “representa un orden sodial basado en la agrupación libre de individuos, con el propósito de producir verdadera riqueza social”.  Y agregaba que “la libertad individual y la eoconómica son fuerzas gemelas para el nacimiento de lo que es transparente y verdadero en el hombre”.

No guardo dudas sobre este aserto de Federico García Lorca: “El artista y particularmente el poeta es siempre anarquista en el mejor sentido de la palabra».

Lo anterior lo advertía Goldman de manera cercana a W. H. Auden: “En una guerra o revolución, un poeta puede ser guerrillero o espía, pero improbable que resulte un buen soldado en tiempos de paz, o miembro sensato de un comité parlamentario”.

Por último, o casi, leo la entrada que nos concierne a Iván Darío y a mí, la de la palabra anarcuchos: “Del argot anarcos, anarquistas, y de cuchos, viejitos, rango en el cual no nos incluimos los autores del Diccionario”. Que lo que venga al cierre de esta presentación sea rojo, como el vino, y negro como esta noche cerrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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