EDITORIAL TSC /
La ceguera y la tozudez que raya en una actitud cerril por parte de la oposición de derecha al Gobierno del presidente Gustavo Petro condujeron a que con 9 votos a favor y 5 en contra haya sido archivada el pasado miércoles 3 de abril en la Comisión VII del Senado, la reforma a la salud, cuyo propósito era el de enfrentar la grave crisis por la que atraviesa el sistema desde hace ya varias décadas.
Esa obstinación por seguir defendiendo a como dé lugar el statu quo de un modelo expoliador como el neoliberal que solo busca satisfacer la codicia y la rentabilidad por encima del interés social llevó a la oposición en el Congreso a renunciar a la posibilidad de incidir en la búsqueda de alternativas que permitan enfrentar la grave crisis del sistema de salud.
Con el archivo del proyecto de ley que fue socializado por el Gobierno tanto en el ámbito político como social durante más de un año se pierde la posibilidad, por el momento, de llevar los servicios de salubridad a millones de colombianos que hoy en casi la mitad del país carecen de ellos. También se pierde la oportunidad de implementar correctivos para acabar con los casos de corrupción en Entidades Promotoras de Salud (EPS) que han embolatado algo más de 13 billones de pesos provenientes de recursos públicos.

El hundimiento de esta reforma es un triunfo para los sectores plutocráticos y los detentadores del gran capital que aprovechándose del codicioso modelo neoliberal implementado por el gobierno de César Gaviria, hace ya 33 años, ven en los derechos sociales una mera mercancía y un rentable negocio para multiplicar sus ganancias.
Es evidente que el Sistema de Salud en Colombia fracasó; las EPS no cumplen su misión a cabalidad; prácticamente la mitad del país carece de atención. De qué sirve estar afiliado al sistema si no se puede acceder a los servicios de salud básicos en condiciones dignas y de calidad.
“El sistema no resiste como va”
Bien lo señaló la congresista del Pacto Histórico, Clara López Obregón, durante su breve intervención en la Comisión VII del Senado de la República, minutos antes de que se hundiera el proyecto de reforma: “El sistema de salud no resiste como va” y por lo tanto requiere una intervención a fondo.
La parlamentaria mostró la gravedad de la crisis: 952 municipios en el país no cuentan con oferta privada de salud. Se han cerrado alrededor de 600 puestos de salud y varios hospitales públicos también han sido clausurados. Casi la mitad del país carece de cobertura tanto pública como privada.
En contraste, señaló la senadora López Obregón, el 100 % de los recursos públicos que van a salud solamente están cubriendo una parte de los requerimientos.
Seguir buscando vías de acuerdo
Si bien se ha perdido una batalla en el difícil proceso de cambiar el fracasado sistema de salubridad colombiana, la congresista López Obregón señaló que “no se puede seguir sin hacer nada” y anunció que desde la coalición gobernante del Pacto Histórico “haremos todos los esfuerzos que se requieran para llegar a un acuerdo nacional que permita superar la crisis que hoy vive el sector salud”.
Enfatizó en la necesidad de “seguir buscando vías de acuerdo y de entendimiento” en el ámbito institucional. Ello requerirá al mismo tiempo de consolidar la dinámica social de amplios sectores del país que apuestan por la aprobación de las reformas sociales tantos años aplazadas.
Con el empeño político del Gobierno, el ímpetu de la coalición del Pacto Histórico y el empuje de la dinámica social se podrá revertir el mal logrado resultado de la reforma a la salud en el Congreso.
No obstante, el momentáneo revés legislativo, hay que decir con el filósofo sardo Antonio Gramsci: “Frente al pesimismo de la inteligencia hay que anteponer el optimismo de la voluntad”.



