febrero 12, 2026 4:31 am
Del silencio mediático a la verdad histórica: hechos concretos e irrefutables del Gobierno del Cambio

Del silencio mediático a la verdad histórica: hechos concretos e irrefutables del Gobierno del Cambio

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

Durante más de 200 años, Colombia ha estado gobernada por una oligarquía económica y política que se turna el poder, manipula los medios y administra el país como si fuera su hacienda privada. Durante dos siglos, al pueblo solo le han repartido migajas, promesas vacías y represión. Pero en el año 2022, algo inédito ocurrió: llegó a la Presidencia de la República un hijo del pueblo, un líder forjado en la lucha social, en la palabra, en el pensamiento y la acción: Gustavo Petro, el primer presidente verdaderamente popular de la historia de Colombia.

Desde entonces, la transformación ha sido profunda, concreta y medible. Pero los medios tradicionales que durante años exaltaron a quienes saquearon al país hoy guardan silencio, mienten, o manipulan para ocultar una realidad irrefutable: el cambio es real, y el pueblo lo está sintiendo.

¿Usted se imagina que un Presidente de derecha, de la oligarquía, hubiera logrado esto?

Un campo creciendo al 9 %, después de décadas de abandono.

2,5 millones de personas saliendo del hambre, 1,6 millones superando la pobreza monetaria, y 1,1 millones dejando atrás la miseria extrema.

Más de un millón de nuevos empleos, con un desempleo que cae a su nivel más bajo en más de medio siglo.

La inflación de alimentos que se recibió en 22 % bajando al 1,7 %, y la inflación total del 11 % al 4,8 %.

Si Uribe o cualquier político del viejo régimen hubiera logrado esto, lo tendríamos estampado hasta en las cajas de leche. Pero como lo ha hecho Petro, lo ocultan, lo ridiculizan y lo callan.

Y no termina ahí:

Se ha realizado la reforma agraria más ambiciosa de la historia, entregando tierras y fortaleciendo al campesinado.

Se recuperaron derechos laborales arrebatados por gobiernos anteriores.

Se multiplicó por cinco la inversión en agua potable y saneamiento con 120 proyectos en marcha.

La deforestación cayó un 36 %, la cifra más baja en 23 años.

Se han incautado 1.500 toneladas de cocaína, el mayor golpe al narcotráfico en la historia del país.

Se implementó matrícula cero en universidades públicas, y se abrieron 150.000 nuevos cupos.

Se aprobó una reforma pensional digna, que pasó de pagarle 80 mil pesos a 225 mil a más de tres millones de adultos mayores.

Se han construido 1.200 km de placa huella, se recuperó la red ferroviaria, y se firmó la primera concesión ferroviaria del país.

Colombia ingresó al bloque de los BRICS y a la Franja y Ruta de la Seda de China, abriendo nuevas puertas a la inversión y el desarrollo.

Se aumentó el salario mínimo a niveles históricos, se han construido 61 colegios nuevos y se han remodelado n 329, garantizando alimentación escolar a 5,9 millones de niños.

Bajó la mortalidad materna en 49 % y la mortalidad infantil en 31 %.

¿Qué más necesita este país para entender que el cambio va por buen camino?

El problema no es la falta de resultados. El problema es quién está logrando esos resultados. Como no es uno de los suyos, los dueños del poder económico y mediático callan o atacan.

Pero la historia no la escribe RCN ni Caracol. La historia la escribe el pueblo. Y ahora tenemos una cita ineludible con ella: el año 2026.

En 2026 el pueblo colombiano debe consolidar la continuidad del cambio:

Con mayorías en Senado y Cámara.

Con un nuevo Presidente o Presidenta del proyecto popular.

Con millones de votos conscientes que digan: no volvemos al pasado.

Porque si el pueblo no defiende lo suyo, el cambio puede morir, y volverán los de siempre: los que reprimen al campesino, los que criminalizan la protesta, los que privatizan hasta el agua de la lluvia.

El cambio sí ha funcionado.

La pregunta es: ¿lo vamos a dejar morir justo cuando empieza a dar frutos?

El pueblo tiene la respuesta.

Pero también la responsabilidad.

¡Es ahora o nunca!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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