febrero 12, 2026 3:06 am
“Nunca más”: categórico mensaje de senadora Clara López en acto “El Sur Global por Palestina: Justicia y Solidaridad desde Colombia”

“Nunca más”: categórico mensaje de senadora Clara López en acto “El Sur Global por Palestina: Justicia y Solidaridad desde Colombia”

La senadora Clara López Obregón abriendo el evento “El Sur Global por Palestina: Justicia y Solidaridad desde Colombia” que se realizó en el Congreso de la República.

TSC /

Haciendo votos para que el Grupo de la Haya siga creciendo y reforzando su tarea de acción para ponerle fin al genocidio del pueblo palestino y para que la ciudadanía consciente refuerce su movilización de solidaridad y apoyo a los esfuerzos por ponerle fin a esta vergüenza de la humanidad, la senadora Clara López Obregón hizo una aguda reflexión en el marco de la jornada “El Sur Global por Palestina: Justicia y Solidaridad desde Colombia”, el pasado miércoles 16 de julio en el Congreso de Colombia.

Comenzó saludando a los invitados y asistentes a este evento de solidaridad, especialmente a la abogada italiana Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidos para los territorios ocupados de Palestina, de quien dijo, es un “ejemplar exponente de valentía ante los poderosos por sus documentados informes sobre la violación de los derechos humanos del pueblo palestino, la colonización ilegal de sus territorios y el más reciente titulado ‘De la economía de la ocupación a la economía del genocidio’ que le ha merecido las sanciones ilegales de Estados Unidos”.

Con un “Nunca más”, la congresista López Obregón expresó la necesidad de parar el genocidio contra el pueblo palestino y resaltó el esfuerzo que en esa dirección viene haciendo a nivel diplomático y político el Grupo de La Haya.

Manifestación de solidaridad con Palestina en los alrededores de la sede de la Cancillería colombiana.

Intervención

Los términos de la intervención de la senadora López Obregón fueron los siguientes:

Con la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio en 1948, 154 Estados signatarios se han comprometido a prevenir cualquier intento de genocidio, a hacer todo lo que esté a su alcance para detenerlo, en caso de suceder, y a castigar a quienes hayan participado en su ejecución, así ocurriese dentro de los límites de un Estado soberano. La Cumbre del Grupo de La Haya, que reunió a 30 países de todos los continentes estos dos días en Bogotá, acordó unánimemente exigir un cese al fuego inmediato en Gaza y aplicar el derecho internacional a todos, por igual. Doce de esos países convinieron adoptar seis acciones concretas, entre ellas, el embargo total de la compraventa de armas a Israel, la revisión de contratos públicos con ese país y el impulso de la jurisdicción universal en sus sistemas de justicia para asegurarle justicia a las víctimas de crímenes internacionales cometidos en los territorios ocupados de Palestina. La declaración expedida el día de hoy constituye un avance significativo para rescatar el derecho internacional de la fuerza de las armas y del poderío económico.

El día de ayer, el New York Times publicó un ensayo del historiador Omer Bartov, profesor de estudios del Holocausto y el Genocidio en la Universidad de Brown en Estados Unidos, nacido en Israel y reconocido internacionalmente por su experticia en estas materias. “Mi conclusión ineludible -afirma- ha sido que Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino. Habiendo crecido en un hogar sionista, vivido la primera mitad de mi vida en Israel, servido en las Fuerzas Armadas Israelíes como soldado y oficial y pasado la mayor parte de mi carrera investigando y escribiendo sobre crímenes de guerra y el Holocausto, esta fue una conclusión dolorosa a la que llegar, y una a la que resistí todo el tiempo que pude. Pero llevo un cuarto de siglo dando clases sobre genocidio. Puedo reconocer uno cuando lo veo. Con esta última frase titula su ensayo.

Él no está solo en esta postura. Son muchos los expertos, organizaciones, personas de todos los credos y naciones, incluidos judíos que repiten “no en nuestro nombre”, y los países signatarios de la Declaración de Bogotá de la Cumbre del Grupo de la Haya y de la demanda ante la Corte Penal Internacional presentada por Sudáfrica y acompañada por varios países entre ellos Colombia, que coinciden con esta conclusión. El horror que se adelanta en Gaza no es una guerra entre dos ejércitos, sino el ataque de un ejército contra la población desarmada diezmada, hambrienta y desesperada del panóptico a cielo abierto en que ha convertido el gobierno de Israel a Gaza. Es un genocidio.

La respuesta del Gobierno de Netanyahu y sus aliados Estados Unidos y varios en Europa con la acusación a quienes denuncian el genocidio de ser impulsores del antisemitismo, en busca de aislarlos, silenciarlos y perseguirlos, es moral y legalmente inaceptable. Esta negación le causa gran daño a la causa de quienes han logrado situar la verdad del Holocausto contra el pueblo judío llevado a cabo por los nazis como una alerta y una responsabilidad de la humanidad entera.

A diferencia de entonces, cuando se podía argumentar que “yo no sabía lo que sucedía en los campos de concentración”, hoy vemos el genocidio en vivo y en directo, conocemos sus cifras y atrocidades, a pesar de los esfuerzos por invisibilizarlas. Todo ser humano, encumbrado o humilde tendrá que enfrentar su común humanidad y analizar su grado de culpa, por acción o por omisión, en este genocidio que contradice el expreso compromiso incorporado en la Convención citada: ¡Nunca más! Existe una responsabilidad colectiva en cuanto seres humanos, sea como simples ciudadanos o como gobernantes. Cada cual deberá responder ante el tribunal de su consciencia y, si es creyente, ante Dios. Ahí las excusas de inacción o de fuerza mayor no existen.

Hacemos votos para que el Grupo de la Haya siga creciendo y reforzando su tarea de acción para ponerle fin al genocidio del pueblo palestino y para que la ciudadanía consciente refuerce su movilización de solidaridad y apoyo a los esfuerzos por ponerle fin a esta vergüenza de la humanidad. Ahora nos resta solamente rendirles homenaje a quienes no han flaqueado en esta tarea humana de buscar ponerle fin al genocidio y de sancionar a sus perpetradores.

 

 

 

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