febrero 12, 2026 6:28 am
Senadora Clara López destaca “transformación real” de la política internacional del Gobierno Petro: Colombia dejó de ser un mero espectador de las dinámicas geopolíticas para convertirse en un actor propositivo

Senadora Clara López destaca “transformación real” de la política internacional del Gobierno Petro: Colombia dejó de ser un mero espectador de las dinámicas geopolíticas para convertirse en un actor propositivo

La senadora Clara López Obregón interviene en el Seminario “Tres años de intensa lucha a favor del pueblo del Gobierno del Cambio: balance y perspectivas”, organizado por el Centro de Estudios Sociales del Partido del Trabajo de Colombia (PTC).

TSC /

Uno de los aciertos del Gobierno del presidente Gustavo Petro durante sus tres años de gestión gubernamental es la “transformación real” de la política internacional de Colombia, destacó la senadora Clara López Obregón, durante su participación el Seminario “Tres años de intensa lucha a favor del pueblo del Gobierno del Cambio: balance y perspectivas”, organizado por el Centro de Estudios Sociales del Partido del Trabajo de Colombia (PTC), el cual tuvo lugar el pasado miércoles 6 de agosto, en el auditorio de la Asociación Distrital de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación (ADE).

Entre los ejes centrales de su análisis se destacaron la política internacional, la apuesta por la “Paz Total” y la solidaridad con Palestina, temas que la congresista abordó desde una perspectiva ética y política.

Destacando los avances y desafíos del Gobierno Petro y haciendo especial énfasis en los logros en política internacional, así como la complejidad de la situación interna colombiana, uno de los ejes centrales de la intervención de la senadora López Obregón fue el reconocimiento público que ha recibido el mandatario por la orientación renovada de la política internacional colombiana. La congresista subrayó que el giro diplomático no ha sido solo formal, sino que está fundamentado en el principio de la dignidad de las personas y, sobre todo, en la defensa de los derechos humanos en el ámbito global.

La senadora Clara López interviene en el seminario sobre los tres años del Gobierno del Cambio, junto al secretario general del PTC, Marcelo Torres y la moderadora del evento, la analista y profesora Consuelo Ahumada.

Enfatizó la importancia de que el Gobierno del Cambio haya adoptado una política exterior marcada por la autonomía, la defensa de la soberanía y el respeto a los principios democráticos.

Subrayó que Colombia durante este Gobierno ha dejado de ser un mero espectador de las dinámicas internacionales para convertirse en un actor propositivo, capaz de impulsar iniciativas en foros multilaterales como la ONU, la OEA y la CELAC.

En ese contexto se refirió a la tensión surgida entre Colombia y la administración de Donald Trump, particularmente en torno a los episodios de deportación de ciudadanos colombianos por parte del Gobierno estadounidense. Este conflicto, argumentó, no fue simplemente una diferencia puntual sino una muestra de la apuesta del Gobierno del Cambio por poner en primer plano la dignidad y el respeto por las personas migrantes, enfrentándose a políticas consideradas retardatarias y regresivas, posicionando a Colombia como un país que no acepta la humillación de sus connacionales en el extranjero. Esta postura, añadió la senadora, ha elevado el perfil del país en escenarios internacionales y ha permitido ganar el respeto de diversos sectores políticos y sociales fuera de sus fronteras.

Otro aspecto destacado por la senadora fue el liderazgo del Gobierno Petro en la promoción de iniciativas de solidaridad internacional, como la creación del llamado Grupo de La Haya junto a Sudáfrica para condenar el genocidio israelí contra el pueblo palestino.

En ese sentido la congresista López Obregón enfatizó que Colombia ha asumido una posición valiente y coherente en defensa de los derechos humanos, al sumarse a los esfuerzos globales que buscan justicia y reparación para el pueblo palestino, víctima de flagrantes violaciones por parte de Tel Aviv durante más de seis décadas.

La senadora recordó el antecedente histórico que vincula a Colombia con la cuestión palestina: fue el expresidente Alfonso López Pumarejo, como jefe de la delegación colombiana ante la ONU en 1948, quien advirtió que la creación del Estado de Israel conllevaría el riesgo de graves conflictos en el futuro. Esta predicción cobra vigencia hoy ante la persistente vulneración de derechos y la crisis humanitaria en la región de Medio Oriente. Destacó que la postura colombiana ante Palestina no es coyuntural, sino parte de una tradición de pensamiento crítico y humanista que ha caracterizado a sectores progresistas del país.

Señaló además que la política exterior del Gobierno Petro no solo se limita a declaraciones y gestos diplomáticos, sino que está enmarcada por la Constitución de 1991, que consagra la integración latinoamericana, la paz y la defensa universal de los derechos humanos como principios rectores. En ese sentido, la dirigente política afirmó que la transformación es real y palpable: Colombia ha dejado de ser un actor secundario y sumiso para convertirse en un país que promueve activamente causas humanitarias y de integración en el escenario internacional.

La nueva política internacional se manifiesta en la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la solidaridad activa con víctimas de conflictos armados y la participación en iniciativas multilaterales que buscan restablecer la justicia y el respeto por la vida. Este enfoque, subrayó la congresista, representa un cambio de paradigma respecto a gobiernos anteriores y es motivo de reconocimiento por parte de movimientos sociales y organizaciones defensoras de derechos humanos en América Latina y más allá.

Desafío de la “Paz Total”: caracterizar naturaleza de nuevos grupos al margen de la ley

En el plano interno, la congresista López Obregón dijo que el contexto político colombiano está atravesado por la complejidad de sus conflictos internos y la persistencia de dinámicas violentas que, lejos de desaparecer, han adquirido nuevas formas y actores.

Sostuvo que para avanzar en la política de la “Paz Total” del Gobierno se hace necesario una caracterización precisa de los nuevos grupos al margen de la ley, en consonancia con las alertas emitidas por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU acerca del fenómeno de “multicrimen” o “violencia transnacional”.

Es preciso, enfatizó, entender la metamorfosis de la criminalidad en Colombia. Señaló que el país ya no enfrenta únicamente guerrillas o estructuras narcotraficantes clásicas, sino una variedad de grupos armados que responden a intereses diversos y que han desarrollado sofisticadas redes transnacionales. Este fenómeno, denominado por la ONU como “multicrimen” y “violencia transnacional”, implica la convergencia de delitos como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, la minería ilegal, la extorsión y el lavado de activos, entre otros.

La congresista sostuvo que, para avanzar en la construcción de paz, es indispensable caracterizar los nuevos actores criminales: sus orígenes, sus motivaciones, sus vínculos locales y globales, y sus formas de operar. Sin este diagnóstico, cualquier intento de diálogo, sometimiento o negociación estaría condenado a la superficialidad y la ineficacia.

Insistió en que la política de “Paz Total” debe sustentarse sobre un mapeo riguroso de las organizaciones armadas ilegales. Recalcó que la información proporcionada por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU es un insumo valioso, pues describe cómo los nuevos grupos criminales se han adaptado a la presión estatal y a los cambios en los mercados globales ilícitos, creando estructuras flexibles, móviles y difíciles de identificar.

A la luz del balance de estos tres años de Gobierno del Cambio, la senadora evaluó los avances y obstáculos de la implementación de la “Paz Total”. Reconoció logros tanto en la reducción de algunos indicadores de violencia y en el fortalecimiento de espacios de diálogo, pero subrayó que aún persisten grandes retos, especialmente en las regiones periféricas donde los grupos “multicrimen” ejercen control social y económico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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