febrero 12, 2026 3:03 am
Nuevo escenario político en Bolivia tras elecciones presidenciales: división de la izquierda garantiza retorno de la ultraderecha que vuelve con ahínco a profundizar modelo neoliberal

Nuevo escenario político en Bolivia tras elecciones presidenciales: división de la izquierda garantiza retorno de la ultraderecha que vuelve con ahínco a profundizar modelo neoliberal

Rodrigo Paz Pereira y Jorge ‘Tuto’ Quiroga, dos representantes de la rancia ultraderecha boliviana, se disputarán en las urnas la Presidencia de la República en segunda vuelta programada para el 19 de octubre.

RESUMEN AGENCIAS /

El pasado domingo 17 de agosto, Bolivia vivió una de las jornadas electorales más tensas y definitorias de los últimos años. Las urnas no sólo recogieron los votos de una ciudadanía expectante, sino también la huella de una profunda pugnacidad producto de divisiones internas y el desgaste de los principales actores políticos. Al término de la jornada, los resultados arrojaron un panorama inesperado: los líderes de la ultraderecha, Rodrigo Paz Pereira y Jorge ‘Tuto’ Quroga, avanzaron a la segunda vuelta electoral, prevista para el 19 de octubre. Este hecho, más allá del recuento numérico, supone la posibilidad real del retorno del modelo económico neoliberal y marca un giro significativo en la historia política contemporánea de Bolivia.

La elección se realizó en un clima de alta tensión, condicionado por una campaña marcada por discursos altisonantes, acusaciones cruzadas y la incapacidad manifiesta de la izquierda boliviana para articular un frente común. El mandatario Luis Arce, y heredero político del Movimiento al Socialismo (MAS) liderado por Evo Morales, enfrentó no sólo a la oposición tradicional, sino también a una fractura interna que debilitó la fuerza del oficialismo.

Mientras tanto, la ultraderecha capitalizó el desaliento y la fragmentación, presentando a dos figuras de tintes fascistas: Rodrigo Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, y Jorge ‘Tuto’ Quroga, excolaborador y pupilo político del exdictador Hugo Bánzer. Ambos lograron concentrar una parte significativa del voto conservador, desplazando a la izquierda a una posición marginal y obligándola a reconsiderar sus estrategias.

Escrutado el 92 % de la votación, Paz Pereira se alzaba con la victoria tras lograr el 32.08 % y Quiroga obtuvo el segundo puesto con el 26.94 %. Ente ambos se dirimirá la Presidencia de la República en segunda vuelta programada para el 19 de octubre.

División de la izquierda: causas y consecuencias

La división de la izquierda boliviana no puede entenderse únicamente como el resultado de la rivalidad personal entre Luis Arce y Evo Morales. Detrás de las diferencias públicas, existe un entramado de discrepancias ideológicas, ambiciones contrapuestas y la falta de renovación en sus estructuras partidarias. El MAS, que en su momento representó la esperanza de transformación social y política para amplios sectores marginados, ha perdido cohesión y credibilidad ante la ciudadanía.

La pugna interna debilitó la capacidad de movilización del electorado progresista y dejó al descubierto el desgaste de los liderazgos históricos. Morales, intentó influir desde fuera, mientras Arce, con el aparato estatal a su disposición, trató de capitalizar los logros económicos y sociales de su administración. Sin embargo, la falta de acuerdo y el protagonismo de ambos líderes resultaron en una dispersión del voto de la izquierda, permitiendo que la ultraderecha llenara el vacío.

El ríspido enfrentamiento político entre el expresidente Evo Morales y el actual mandatario Luis Arce posibilitó el retorno de la ultraderecha en Bolivia.

Consolidación de la ultraderecha

La ultraderecha boliviana, tradicionalmente fragmentada y limitada por su propio pasado autoritario, encontró en la coyuntura actual una oportunidad para presentarse como opción viable. Rodrigo Paz Pereira y Jorge ‘Tuto’ Quroga supieron reconfigurar sus discursos de talante conservador apelando a la necesidad de orden, estabilidad y “normalización institucional”. Sus campañas, aunque basadas en postulados neoliberales que privilegian el mercado sobre el Estado, lograron captar el apoyo de sectores empresariales, clases medias urbanas y grupos desencantados con el la división en las toldas socialistas.

La herencia familiar y política de ambos candidatos fue utilizada tanto como bandera como escudo. Paz Pereira reivindicó el legado de su padre, Jaime Paz Zamora, mientras Quroga empleó su experiencia en gobiernos anteriores, aunque con una clara distancia discursiva de los episodios más oscuros de la dictadura de Bánzer. La ultraderecha supo construir una narrativa de “renovación” que, aunque en realidad implique el retorno de viejas recetas, fue efectiva en un país fatigado por la confrontación y la incertidumbre.

Implicaciones económicas: el retorno del modelo neoliberal

Uno de los aspectos más preocupantes de este escenario electoral es el potencial retorno del modelo económico neoliberal, una fórmula que ya demostró sus limitaciones y efectos nocivos en la historia latinoamericana y boliviana en particular.

Las políticas neoliberales, como es sabido, privilegian la privatización de empresas estatales, la apertura indiscriminada de los mercados y la reducción del gasto social, lo que se traduce en mayores índices de desigualdad y exclusión.

Bolivia, gracias a la gestión del MAS, experimentó en los últimos años una reducción significativa de la pobreza, la expansión de servicios básicos y el fortalecimiento de empresas estatales estratégicas. Sin embargo, la crisis política y la falta de visión renovadora en la izquierda han abierto la puerta a un seguro retroceso, con todas las consecuencias que ello implica para los sectores más vulnerables de la sociedad.

Perspectivas para Bolivia

El paso de los líderes de la ultraderecha a la segunda vuelta representa un punto de inflexión. No es sólo la alternancia de nombres y partidos; es la posibilidad real de una reconfiguración del modelo de Estado y sociedad. El resultado evidencia la debilidad de la izquierda para superar sus propias contradicciones y la habilidad de la ultraderecha para aprovechar el momento.

Será crucial que, ante la posibilidad del retorno neoliberal, los movimientos sociales, las organizaciones indígenas y campesinas, y la ciudadanía en general, encuentren caminos de articulación y defensa de sus derechos.

El avance de la ultraderecha hacia la segunda vuelta abre un escenario cargado de incertidumbre, donde el modelo neoliberal será reinstalado en detrimento de los logros sociales alcanzados en las últimas décadas.

Los bolivianos también eligieron en la jornada del domingo 17 de agosto a los 26 senadores y 130 diputados del Congreso. Los funcionarios asumirán sus cargos el 8 de noviembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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