febrero 12, 2026 1:29 am
Sobre una ofensiva y vergonzosa visita: implicaciones éticas ante la desconexión con los valores humanitarios básicos

Sobre una ofensiva y vergonzosa visita: implicaciones éticas ante la desconexión con los valores humanitarios básicos

Una imagen bochornosa y vergonzante.

¿QUEQUÉ? /

La reciente visita del cuestionado expresidente colombiano Iván Duque y el empresario Gabriel Gilinski al impresentable primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha generado una ola de indignación y debate público. Este encuentro se desarrolla en un momento de alta tensión internacional, marcado por acusaciones graves y condenas desde diversos sectores ante el conflicto en Gaza, donde la Corte Penal Internacional (CPI) ha señalado directamente a Netanyahu por su responsabilidad en crímenes de guerra.

La decisión de Duque y Gilinski de reunirse con Netanyahu en este contexto ha sido interpretada por múltiples sectores de opinión como un acto ofensivo de insensibilidad frente al sufrimiento del pueblo palestino. En medio de denuncias sobre bombardeos indiscriminados, hambruna y muerte de civiles, la visita adquiere un carácter provocador y desafiante ante los principios de justicia y derechos humanos.

El cuestionado expresidente Iván Duque presumió en sus redes sociales del encuentro que sostuvo con el impresentable prmier israelí Benjamin Netanyahu.

El presidente Gustavo Petro expresó su indignación ante el encuentro, publicando en la red social X un mensaje contundente: “Les importa nada que haya un genocidio, que mueran por hambre personas, que bombardeen niños, lo han hecho también en Colombia. Perdieron el corazón”. Esta declaración recoge el sentir de un amplio sector de la sociedad colombiana que considera que el gesto de Duque y Gilinski representa una falta de empatía y una desconexión con los valores humanitarios básicos.

La acusación de genocidio contra Netanyahu, respaldada por la Corte Penal Internacional, subraya la gravedad de la situación. La comunidad internacional ha exigido repetidamente que se detengan las acciones militares y se respete la vida de la población civil en Gaza. El hecho de que figuras públicas de Colombia decidan visitar a Netanyahu en medio de estas denuncias refuerza la percepción de complicidad o, al menos, de indiferencia ante el sufrimiento palestino.

Las acciones y decisiones de líderes y empresariado tienen un impacto significativo en la percepción pública y en la manera en que se abordan los derechos humanos en el ámbito internacional. En este caso, la presencia de Duque y Gilinski ante Netanyahu representa para muchos la legitimación de un gobierno señalado por su responsabilidad directa en actos condenados por la comunidad global.

En Colombia y varios países, el episodio ha sido motivo de vergüenza y descontento. Diversos sectores de opinión exigen una revisión ética de las prioridades y alianzas políticas, instando a que se privilegie la defensa de la vida y la justicia sobre intereses particulares. La visita, lejos de promover el entendimiento o la paz, parece evidenciar la desconexión de ciertos sectores del poder con la realidad del dolor humano.

Esta desfachatada visita reabre el debate sobre la responsabilidad moral y política de las figuras públicas ante contextos de guerra y violaciones de derechos humanos. La indignación y reproche manifestados por el presidente Petro y muchas personas, tanto en Colombia como en el mundo, evidencian la necesidad de un compromiso genuino con los valores de la dignidad humana y la justicia internacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio