febrero 12, 2026 4:37 am
Este viernes 24 de octubre la Plaza de Bolívar será escenario popular de defensa de la soberanía y la dignidad nacional

Este viernes 24 de octubre la Plaza de Bolívar será escenario popular de defensa de la soberanía y la dignidad nacional

TSC /

El pasado martes 21 de octubre, durante el Consejo de Ministros, el presidente Gustavo Petro realizó una convocatoria pública invitando a la ciudadanía de Bogotá y Cundinamarca a concentrarse en la emblemática Plaza de Bolívar el viernes 24 a partir de las 4:00 pm. El llamado presidencial se enmarca en la defensa de la soberanía y la dignidad de Colombia, en medio de un clima político tensionado por recientes declaraciones y presiones internacionales, particularmente provenientes de Estados Unidos.

La relación entre Colombia y Estados Unidos ha estado marcada históricamente por la cooperación en temas de seguridad, comercio y, especialmente, por la política antidrogas. Sin embargo, en los últimos meses, la coyuntura se ha visto alterada por las grotescas declaraciones del mandatario Donald Trump.

Trump y congresistas estadounidenses de ultraderecha sin ninguna autoridad moral han cuestionado el enfoque colombiano frente al narcotráfico y han lanzado acusaciones que el Gobierno de Petro ha calificado como calumnias. Este contexto de tensión diplomática ha generado un ambiente de defensa nacional, en el que la soberanía y la dignidad se convierten en banderas de movilización popular.

La política antidrogas, eje central de la relación bilateral, ha sido objeto de debate tras el rechazo del presidente Petro a modelos represivos y su insistencia en enfoques alternativos. Las críticas provenientes de sectores estadounidenses han sido claros intentos de injerencia, lo que ha motivado respuestas enérgicas desde la Casa de Nariño y un llamado a la unidad nacional frente a lo que se percibe como ataques externos.

En su intervención, Gustavo Petro apeló directamente a la ciudadanía, invitándola a «defender la soberanía y la dignidad de Colombia». El tono del discurso del mandatario fue firme y emotivo, recurriendo a conceptos identitarios y a la memoria histórica de luchas populares. Petro enfatizó la necesidad de una respuesta colectiva frente a la «calumnia» y la «presión extranjera», posicionando la manifestación popular como un acto de reafirmación nacional.

Las frases destacadas del discurso —“La Plaza de Bolívar nos pertenece a todos los colombianos”, “No permitiremos que intereses ajenos dicten nuestro destino”— reflejan una narrativa de empoderamiento ciudadano y resistencia frente a influencias externas. El espíritu de la convocatoria está impregnado de un llamado a la unidad y a la movilización pacífica como mecanismo de defensa política.

La convocatoria a la Plaza de Bolívar tiene múltiples implicaciones políticas. En primer lugar, representa un ejercicio de democracia participativa, donde la ciudadanía es invitada a expresar públicamente su apoyo al Gobierno del Cambio y su rechazo a las presiones internacionales. En segundo lugar, la manifestación de legitimación del discurso soberanista del presidente Petro.

El acto simbólico de congregarse en el corazón político de Bogotá refuerza la idea de soberanía nacional y puede tener repercusiones en el escenario internacional, mostrando la capacidad de movilización popular frente a la injerencia extranjera.

Además, el presidente Petro anunció que esta concentración servirá para realizar una gran recolección de firmas para impulsar el proceso constituyente que está requiriendo el país para profundizar las transformaciones socioeconómicas y políticas.

Organizaciones sociales, políticas y populares han expresado su apoyo, resaltando el valor de la movilización como herramienta de participación ciudadana.

De esta manera, la defensa de la soberanía y la dignidad se traduce en acciones concretas que fortalecen la institucionalidad y la participación ciudadana, sin caer en discursos simplistas o confrontativos.

La manifestación en la Plaza de Bolívar será, sin duda, un termómetro del clima político y social del país, y su desenlace marcará el rumbo de los debates sobre democracia, soberanía y relaciones internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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