febrero 12, 2026 3:07 am
De la hegemonía occidental al multipolarismo emergente: contradicciones, tecnologías y alternativas emancipatorias

De la hegemonía occidental al multipolarismo emergente: contradicciones, tecnologías y alternativas emancipatorias

POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /

Ante el colapso sistémico múltiple

El sistema internacional atraviesa una coyuntura crítica, marcada por la convergencia de múltiples crisis que amenazan con desencadenar un colapso sistémico. Las potencias que diseñaron el orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial —principalmente Estados Unidos y Europa— no solo parecen incapaces de sostenerlo, sino que, en su intento de restaurar antiguos privilegios, contribuyen activamente a su desmantelamiento. El resurgimiento del multipolarismo, impulsado por Rusia, China, India y el Sur Global, redefine las reglas del juego en un entorno de tensiones crecientes, contradicciones económicas y riesgos existenciales.

La hegemonía estadounidense, consolidada tras 1945, se cimentó sobre instituciones multilaterales, la expansión del libre mercado y la promesa de un «nuevo siglo XXI americano». Sin embargo, la incapacidad de adaptarse a los cambios globales, sumada a intervenciones militares fallidas y crisis financieras recurrentes, ha erosionado su liderazgo. Europa, lejos de actuar como contrapeso, se ha alineado con Washington en la confrontación con Rusia —especialmente tras el conflicto en Ucrania—, sacrificando autonomía estratégica.

Mientras tanto, Rusia y China han fortalecido alianzas, promoviendo la desoccidentalización y el surgimiento de polos alternativos de poder, con India y el Sur Global como actores cada vez más influyentes.

El capitalismo tardío se caracteriza por una concentración extrema del capital, la financiarización de la economía y la erosión de la soberanía estatal ante intereses transnacionales. Las contradicciones internas —desigualdad creciente, estancamiento productivo, crisis ecológica y precarización laboral— alimentan tensiones entre potencias en declive y emergentes. La pugna por recursos, mercados y rutas estratégicas intensifica los riesgos de conflicto, mientras el mito del “libre mercado” encubre la realidad de un comercio dominado por gigantes corporativos y prácticas oligopólicas.

El «reloj del Apocalipsis», creado por científicos nucleares en 1947, simboliza la cercanía de la humanidad a la catástrofe nuclear y ahora incorpora amenazas como la crisis climática y las tecnologías disruptivas. Los fundamentos científicos advierten que la proliferación de misiles hipersónicos y sistemas automatizados de decisión militar —capaces de desencadenar una guerra nuclear sin mediación humana— han reducido el margen para la diplomacia y el error. La combinación de armas avanzadas e inteligencia artificial aumenta exponencialmente el riesgo de una Tercera Guerra Mundial.

La desoccidentalización histórica refleja el desplazamiento del centro de gravedad económico y político hacia Eurasia y el Sur Global. China recupera su rol ancestral como potencia civilizatoria, Rusia reivindica su influencia euroasiática e India emerge como actor clave. Este proceso implica una reconfiguración de valores, instituciones y modelos de desarrollo, desafiando la narrativa occidental y sus estructuras de poder.

El rloj de Dalí en ‘La persistencia de la memoria’.

El mito del libre mercado ha servido para justificar la concentración del capital en manos de conglomerados transnacionales, que controlan cadenas globales de valor y practican el comercio intrafirmas, desplazando a las ventajas comparativas tradicionales. La autoinhibición regulatoria estatal, impulsada por ideologías neoliberales, ha debilitado la capacidad de los gobiernos para proteger sectores estratégicos y garantizar derechos sociales, favoreciendo la expansión de corporaciones como Facebook y Google, que operan como imperios de modificación de comportamiento.

La revolución tecnológica ha dado lugar al capitalismo de cibervigilancia, donde la inteligencia artificial y la robótica son herramientas de control social, extracción de datos y predicción de conductas. El poder de las plataformas digitales, sumado a la automatización de procesos productivos y militares, redefine el trabajo, la privacidad y la seguridad, generando nuevos dilemas éticos y políticos.

Estados Unidos mantiene el mayor presupuesto militar del mundo, con cientos de bases en todos los continentes y una tendencia creciente a la privatización de la guerra mediante contratistas y empresas de seguridad. La historia reciente muestra una «militarización total», donde el gasto en defensa supera ampliamente el de sectores sociales y la guerra se convierte en negocio. La automatización de decisiones bélicas, la proliferación de drones y sistemas autónomos, y el desarrollo de misiles hipersónicos plantean escenarios de riesgo sin precedentes.

Hoy el mundo presencia la batalla comercial entre EE.UU. representado por el emblemático toro de Wall Street y la China comunista de la hoz y el martillo.

El ascenso de China se fundamenta en profundas transformaciones sociales, urbanización acelerada, reducción de la pobreza y avances tecnológicos. La Iniciativa de la Ruta de la Seda y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura han ampliado la influencia china, promoviendo conectividad global y alternativas al sistema financiero occidental. Las relaciones con América Latina evidencian una diplomacia pragmática centrada en el desarrollo y el respeto a la soberanía, contrastando con enfoques intervencionistas tradicionales.

La crisis climática es inseparable de las dinámicas del capitalismo global, basado en el consumo ilimitado y la explotación de recursos finitos. El aumento de emisiones, la degradación ambiental y los desastres naturales son síntomas de una crisis sistémica, donde la lógica de acumulación choca con los límites planetarios. El movimiento Fridays for Future, liderado por jóvenes, demanda un cambio radical en las políticas y modelos económicos, evidenciando la insuficiencia de soluciones superficiales.

Movimientos como Fridays for Future, junto a organizaciones indígenas, ecologistas y feministas, plantean alternativas que trascienden el capitalismo, exigiendo justicia climática, redistribución y participación democrática. El desencanto con las instituciones tradicionales impulsa la búsqueda de nuevos marcos normativos y formas de organización social.

La arquitectura internacional, con la ONU como principal foro, enfrenta tensiones entre la nostalgia imperial de las potencias occidentales y el impulso hacia la multipolaridad. El papel de los BRICS, en contraste con el G7, revela disputas sobre modelos de gobernabilidad y propuestas para un nuevo orden internacional más inclusivo y representativo.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) promueven reformas en instituciones financieras y de gobernanza global, desafiando la primacía del G7 y proponiendo mecanismos que reflejen la diversidad de intereses y realidades. La propuesta china para un nuevo orden internacional enfatiza la cooperación, respeto mutuo y desarrollo compartido, en oposición a la lógica de bloques y confrontación.

Las guerras invisibles y los conflictos híbridos —como en Venezuela y Cuba— ilustran el uso de sanciones, bloqueos, operaciones de inteligencia y manipulación informativa para desestabilizar gobiernos y sociedades. La proliferación de fake news, campañas de desinformación y control mediático refuerzan la guerra no declarada, dificultando la construcción de consensos y alternativas.

El sistema internacional actual se encuentra en una encrucijada: los mecanismos de autodestrucción imperial, alimentados por la concentración de poder, la militarización, la crisis climática y la tecnificación del control social, amenazan con precipitar un colapso sistémico. Sin embargo, el fortalecimiento del multipolarismo, la emergencia de movimientos sociales y la reconfiguración de alianzas globales abren posibilidades para construir alternativas emancipatorias, basadas en la justicia, la cooperación y el respeto a la diversidad.

Comprender las raíces y dinámicas de la autodestrucción imperial es clave para imaginar y materializar un futuro más equitativo y sostenible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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