febrero 11, 2026 11:43 pm
Gobierno de Honduras denuncia estrategia de élite polı́tica tradicional orientada a provocar caos electoral, manipular narrativa de fraude y presionar para que se desconozca voluntad popular

Gobierno de Honduras denuncia estrategia de élite polı́tica tradicional orientada a provocar caos electoral, manipular narrativa de fraude y presionar para que se desconozca voluntad popular

Los candidatos presidenciales de Honduras: el neoliberal Salvador Nasralla, la progresista Rixi Moncada (mayor opcionada para ganar) y el ultraconservador Nasry Asfura.

DOCUMENTO PARA MISIONES DE OBSERVACIÓN INTERNACIONAL /

El proceso de las elecciones generales del 30 de noviembre se desarrolla en un contexto de alta sensibilidad política en el que el pueblo hondureño elegirá a su próxima Presidenta o Presidente, así como diputaciones y autoridades municipales. La contienda presidencial está encabezada por la abogada Rixi Moncada (Partido Libertad y Refundación – LIBRE), Salvador Nasralla (Partido Liberal) y Nasry Asfura (Partido Nacional). Este proceso ocurre en medio de un clima de polarización profunda que refleja el choque entre un proyecto de transformación democrá tica y sectores tradicionales que buscan mantener privilegios históricos y cuotas de poder.

El sistema electoral hondureño opera bajo un modelo tripartito integrado por Partido Nacional, Partido Liberal y Partido Libre, tanto en el Consejo Nacional Electoral como en el Tribunal de Justicia Electoral. No obstante, ambos órganos atraviesan tensiones internas derivadas de denuncias de presunto fraude señaladas por el consejero Marlon Ochoa, las cuales han motivado investigaciones del Ministerio Público. Estas diferencias reflejan una disputa entre quienes defienden la transparencia del proceso y facciones políticas que intentan debilitar las instituciones electorales para justificar narrativas de crisis o desconocimiento de resultados.

El Gobierno de la presidenta Xiomara Castro alerta sobre los riesgos que enfrenta el proceso electoral ante el intento de fraude que promueven los sectores conservaduristas y las élites tradicionales del país centroamericano.

En días recientes los audios fueron presentados al público por el Ministerio Público luego del respectivo peritaje de autenticidad que evidencian una estrategia coordinada por figuras de la élite polı́tica tradicional orientada a provocar caos poselectoral, manipular la narrativa de fraude anticipado y presionar para que se desconozca la voluntad popular el próximo 30 de noviembre. Estos materiales, describen intentos de instrumentalizar organizaciones acreditadas como observadoras, influir en la cobertura mediática, alterar la percepción pública del conteo preliminar e incluso buscar control de logística electoral clave, como el transporte de material y los tiempos de divulgación.

Los audios sugieren un plan para forzar un escenario de crisis artificial, provocar disturbios o un ambiente de ingobernabilidad que permita solicitar la repetición de las elecciones o su desconocimiento a nivel internacional, y aprovechar estructuras internas y alianzas con sectores específicos para amplificar la sensación de caos y presentar la crisis como inevitable.

Esta operación refleja un intento deliberado de utilizar la narrativa del fraude como herramienta política para que los sectores desplazados del poder puedan retornar por vías no democráticas.

Frente a ello, el Gobierno de Honduras reitera su compromiso con la legalidad, la estabilidad y la protección del voto popular.

En paralelo, el debate técnico sobre el sistema de transmisión preliminar de resultados, TREP, se ha intensificado. Aunque este mecanismo permite divulgar tendencias reales mediante actas oficiales y validación automática, se han identificado riesgos de intervenciones humanas dirigidas que podrían distorsionar la percepción temprana del resultado electoral.

La candidata Rixi Moncada advirtió públicamente que actores políticos buscan alterar la carga preliminar mediante actas seleccionadas, mientras que el consejero Marlon Ochoa ha reiterado que cualquier manipulación o segunda transcripción abre espacio al fraude y reproduce patrones del pasado. Estas preocupaciones no recaen en la tecnología en sí, sino en grupos que históricamente han intentado usar el TREP como herramienta para fabricar narrativas de victoria anticipada o de supuesto fraude, con el fin de sembrar confusión y justificar su retorno al poder.

El proceso cuenta con una presencia amplia de misiones internacionales de observación, cuyo rol es fundamental para acompañar y dar credibilidad al proceso democrático hondureño. Sin embargo, actores interesados han intensificado esfuerzos de lobby externo, especialmente en Estados Unidos, con el objetivo de politizar la observación, manipular percepciones y buscar respaldo externo para desconocer resultados desfavorables.

El Gobierno de Honduras alerta sobre estas maniobras, que forman parte de una estrategia más amplia de ciertos sectores que temen la pérdida definitiva de sus privilegios políticos y económicos y buscan crear un ambiente de inestabilidad para intervenir en la voluntad soberana del pueblo.

El Gobierno reafirma su total apertura y colaboración con las misiones observadoras, su compromiso con un proceso pacífico, transparente y libre de interferencias, y su determinación de evitar que quienes han gobernado históricamente desde la manipulación, la desinformación y el caos vuelvan a poner en riesgo la democracia hondureña.

Honduras avanza hacia un proceso electoral que debe ser respetado en todas sus etapas, y el acompañamiento internacional será clave para garantizar que la voz del pueblo prevalezca sobre cualquier intento de fraude político o mediático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio