febrero 11, 2026 8:31 pm
La disputa por el sentido: medios, modos y relaciones de producción

La disputa por el sentido: medios, modos y relaciones de producción

POR FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ /

La producción de sentido se ejerce hoy dentro de los límites fijados por las leyes del utilitarismo convencional burgués. Bajo condiciones de absoluta dependencia semántico-tecnológico que ha secuestrado la producción de Sentido con estereotipos alienantes, en un contexto de explotación acelerada. Soportamos los estragos del modo de producción y distribución hegemónicos que sólo deparan abandono y depresión condenando a los pueblos a la desorganización de sus fuerzas y a la anulación de sus capacidades transformadoras bajo un plan global de inducción de miedo y violencia legalizada.

Se trata de una lucha endógena y exógena, no atomista, sobre un problema complejo pero preciso: la disputa por el sentido. Eso incluye las expresiones del sentido desde el imaginario cotidiano más profundo, en los campos del descanso socialmente necesario, hasta en la interacción de lo objetivo y lo subjetivo en el modelo económico dominante, en la producción social del conocimiento, las relaciones sociales entendidas como “política” etc. Se trata de una batalla sobre los modos, los medios y las relaciones de producción de sentido que no pueden separarse de un compromiso crítico sobre el estado actual de las fuerzas productivas en general, ni del estado actual del trabajo, de la producción y distribución de la riqueza material y espiritual.

Se trata de modificar las condiciones objetivas de producción de sentido para eliminar las coerciones que, por colmo, nos obligan a entregar nuestro tiempo, de trabajo o de ocio, a los dueños del capital. Pudiéramos coincidir en el combate a los latifundios ideológicos con que el capitalismo ha construido sus semiósferas hegemónicas y especializar nuestras preocupaciones, y ocupaciones, para consolidar un movimiento global de abolición de la esclavitud semántica.

Podríamos coincidir, si nos organizásemos, en la construcción participativa y dialéctica, de un plan emancipatorio internacionalista contra la semiosis (producción de sentido) dominante y contra los núcleos duros del coloniaje mental que depreda las cabezas de los seres humanos. Podríamos producir acciones contra las amenazas y los engaños que nos taladran incesantemente para desmoralizarnos y desmovilizarnos. Podríamos idear un programa de unidad transformadora del modo de producción de sentido para que los pueblos derroten a todas las esclavitudes intelectuales. Podríamos consolidar una semiótica para la emancipación capaz de ganar la disputa por el sentido. ¿Qué nos hace falta?

Para eso necesitamos otra semiótica que, esta vez, sea útil para decodificar y para crear caminos superadores de todas las artimañas semánticas y sintácticas; para trasparentar sus núcleos ideológicos y la servidumbre de los “expertos” que se dejan asalariar para la esclavitud de las consciencias. Y, principalmente, generar las herramientas descolonizadoras indispensables si queremos consolidar un Nuevo Orden Mundial en la producción de sentido, que amplíe y actualice al Informe MacBride, donde encontremos el modo y los medios para vivir sin amos, sin clases sociales sin penurias prefabricadas rentablemente. Producir herramientas mundiales de emancipación masiva. Incluyendo la habilitación de una carta de los derechos digitales. ¿Es mucho pedir?

Para colmo un cierto clientelismo académico y científico elude el debate y la investigación crítica frente al modelo hegemónico de producción de sentido. Se incentiva poco o nada el desarrollo de protocolos o estatutos de enseñanza, investigación o creación teórica, hacia una práctica científica transformadora.

En lo general el concepto de sentido se reduce al individualismo subjetivista y, casi exclusivamente, se privilegia el estudio lineal de técnicas y formas de clasificación de signos, sin contexto y sin crítica, basada en las perspectivas de la ideología de la clase dominante.

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