mayo 5, 2026 8:21 am
De Colombia al mundo: el mandatario que puso la crisis climática en el centro del poder

De Colombia al mundo: el mandatario que puso la crisis climática en el centro del poder

POR OMAR ROMERO DÍAZ

Durante décadas, cuando el mundo miraba a Colombia, casi siempre veía lo mismo: violencia, conflicto y narcotráfico. Esa era la etiqueta repetida una y otra vez. Pero hoy ocurre algo distinto. Algo que cambia el relato.

La prestigiosa Oxford Union Society, uno de los escenarios de debate más influyentes del planeta, invitó al presidente Gustavo Petro a ofrecer una conferencia histórica. No para hablar de guerra. No para hablar de seguridad. Sino para hablar de democracia, transición energética y cambio climático.

Y ese detalle lo cambia todo.  Colombia siempre fue visto como un país que reaccionaba a las crisis del mundo. Nunca como uno que ayudara a definir el rumbo del planeta. Por eso esta invitación no es un simple acto protocolario. Es un símbolo.

El mundo académico quiere escuchar a un presidente latinoamericano que está planteando una pregunta incómoda para la economía global: ¿se puede crecer sin destruir el planeta?

Durante décadas, la respuesta dominante fue clara: primero crecer, después pensar en el medio ambiente. Petro está planteando lo contrario: sin planeta no hay economía posible.

El presidente Gustavo Petro, apuesta por una economía descarbonizada.

La invitación de Oxford lo dice sin rodeos: quieren conocer la experiencia de un gobierno que intenta ir más allá del modelo extractivo basado en petróleo y carbón. Y aquí aparece la verdadera razón del interés mundial.

La crisis climática ya no es un tema ambiental. Es un tema económico, geopolítico y social. Es la discusión central del siglo XXI. Y Colombia, un país históricamente dependiente de combustibles fósiles, intenta dar el salto hacia la transición energética.

Ese salto no es fácil. Genera tensiones, resistencias y debates intensos dentro del país. Pero justamente por eso el mundo observa con atención. Porque no se trata de teoría. Se trata de un experimento político real.

Por primera vez, un presidente colombiano es invitado a un escenario internacional para hablar del futuro del planeta.

Ese cambio de narrativa es profundo. Colombia empieza a dejar de ser vista solo como un país con problemas para convertirse en un país que participa en la solución de los problemas globales.

Y esa transformación simbólica importa. Porque las ideas que hoy parecen polémicas, descarbonización, transición energética, justicia climática, serán inevitables mañana. El mundo entero tendrá que enfrentarlas.

Que un presidente colombiano sea invitado a hablar en una de las tribunas intelectuales más influyentes del mundo sobre democracia y cambio climático no es solo un reconocimiento personal. Es el reflejo de un cambio histórico.

Colombia entra al debate global del futuro. No como espectador. No como nota al margen. Sino como protagonista de una discusión que definirá el destino del planeta.

Y por eso esta invitación no es solo un honor diplomático. Es una señal clara de que algo está cambiando en la forma en que el mundo mira a Colombia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio