julio 31, 2026 3:27 pm
‘Tiempos aciagos’: advertencia filosófica y política sobre el fascismo que viene

‘Tiempos aciagos’: advertencia filosófica y política sobre el fascismo que viene

ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER (UIS) /

Tomando el título de un reciente libro del politólogo Edwin Cruz, el filósofo colombiano y catedrático universitario Damián Pachón Soto esboza con suficiente carga argumental que Occidente y particularmente Colombia están viviendo un régimen “pornopolítico” determinado por un estado “escópico”, es decir, a partir de comportamientos visuales de la sociedad contemporánea.

Como en la pornografía, -explica Pachón Soto-, el sujeto acude a un espectáculo prefabricado, “a escenas planeadas y diseñadas para el consumo pasivo; el sujeto consume un producto, imágenes, lo que implica consumir formas de ver el mundo, valores, aspiraciones, deseos. Es una política libidinal, que mueve energías psíquicofisicas que modulan el deseo o lo que se quiere”.

Esto es lo que se mueve en la política espectáculo o “pornopolítica” que vende el cuestionado abogado Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia a partir del próximo 7 de agosto. Su escenificación lujosa, la presentación social de sí mismo como un hombre exitoso, de negocios, con su avión privado y sus relojes costosos, busca crear identificaciones afectivas con ese modo de vida.

Abelardo de la Espriella, el nuevo refrente del neofascismo latinoamericano.

Para desmenuzar los alcances de ese particular estilo de vida y su incidencia en la conducción del Estado en Colombia, Pachón Soto acaba de publicar un sugestivo trabajo bibliográfico que ha titulado ‘Tiempos aciagos. 2026 y los signos del fascismo en Colombia’, editado por la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Industrial de Santander (UIS) dentro de la Colección Nuevas Ideas.

El libro del filósofo colombiano aparece como un texto de intervención intelectual en una coyuntura límite. No se trata únicamente de una reflexión académica sobre las derechas radicales, ni de una denuncia coyuntural contra un gobierno entrante: es, ante todo, un diagnóstico de época. Su tesis central es que Colombia se encuentra ante la real mutación autoritaria del régimen político, inscrita en una ola internacional de neofascismos, ultraderechas, neoliberalismo extremo, guerra cultural y subordinación geopolítica.

Una obra situada en una coyuntura de ruptura

‘Tiempos aciagos’ parte de un hecho político decisivo: el arribo de la ultraderecha al poder en Colombia con Abelardo de la Espriella Otero, tras una elección estrecha frente al candidato de izquierda Iván Cepeda. Pachón Soto interpreta ese resultado no como un simple relevo presidencial, sino como el síntoma de una reconfiguración profunda de la democracia colombiana.

La victoria electoral, según el marco del libro, fue posible por la confluencia de un ambiente de alta pugnacidad social, antipolítica, propaganda digital, estigmatización del adversario, intervención extranjera y una eficaz y agresiva batalla cultural destinada a desplazar los significados de patria, libertad, orden, familia, paz y Estado de Derecho.

El aporte del texto radica en que no reduce el fenómeno a la personalidad del nuevo mandatario. Aunque la segunda parte compila tres artículos dedicados a la polémica figura de De la Espriella, el libro lo ubica dentro de una arquitectura mundial de poder: la crisis del orden liberal, el agotamiento social del neoliberalismo, la radicalización de las derechas, el retorno de lenguajes de guerra interna y la influencia del trumpismo como forma contemporánea de fascismo americano.

Estado mínimo, autoridad máxima

Desde el punto de vista político, Pachón Soto caracteriza el proyecto de la nueva ultraderecha colombiana como una combinación entre neoliberalismo radical y autoritarismo securitario. La paradoja es solo aparente: se propone reducir el Estado social, desmontar derechos, flexibilizar la vida económica y poner el país “en venta”, pero al mismo tiempo fortalecer los aparatos punitivos, policiales, militares y simbólicos del Estado. En otras palabras, menos Estado para garantizar derechos y más Estado para vigilar, castigar y disciplinar.

Esta lectura permite entender por qué el autor habla de un régimen antiderechos, confesional y hostil con la oposición. El peligro no estará únicamente en la represión directa, sino en la conversión del adversario político en enemigo moral, antipatriota o amenaza interna. En ese desplazamiento semántico se juega buena parte de la deriva autoritaria: quien disiente deja de ser un ciudadano con derechos y pasa a ser tratado como obstáculo para la “salvación” nacional.

Damián Pachón Soto

Resentimiento, miedo y batalla cultural

En clave sociológica, el libro se aproxima al neofascismo como una política de las emociones. Su fuerza no proviene solo de programas de gobierno, sino de afectos socialmente organizados: miedo, rabia, frustración, resentimiento, deseo de orden, nostalgia de jerarquías perdidas y rechazo a los avances igualitarios.

La ultraderecha captura esos afectos y los traduce en una narrativa simple: la patria está amenazada, las élites progresistas la destruyeron, los derechos son privilegios indebidos y la mano dura aparece como redención.

Por eso Pachón Soto insiste en la batalla cultural y cognitiva. El fascismo contemporáneo no necesita comenzar clausurando periódicos o prohibiendo partidos: puede empezar resignificando palabras. “Libertad” puede convertirse en licencia para el mercado; “familia”, en dispositivo de exclusión; “patria”, en obediencia al líder; “seguridad”, en suspensión de garantías; “paz”, en rendición del adversario.

La neolengua autoritaria no solo describe el mundo: lo reorganiza moralmente para hacer aceptables la desigualdad, la censura, la persecución y el extractivismo.

Arendt, nihilismo y totalitarismo posible

La dimensión filosófica del libro se apoya en una pregunta decisiva: ¿cómo se destruye una democracia desde dentro? Al acudir a Hannah Arendt y a la reflexión sobre los orígenes del totalitarismo, Pachón Soto sitúa el problema más allá de la coyuntura electoral. El totalitarismo no surge solo de instituciones fuertes que se vuelven opresivas; también puede emerger de sociedades atomizadas, despolitizadas, saturadas de propaganda y dispuestas a sacrificar libertad a cambio de pertenencia, identidad y promesas de orden.

El nihilismo cumple allí un papel central. Cuando la verdad se degrada en opinión manipulable, cuando la política se convierte en espectáculo y cuando los valores democráticos se presentan como debilidad, el terreno queda preparado para liderazgos que prometen sentido mediante la violencia simbólica.

Ecos del fascismo en Colombia.

En ese contexto, el fascismo no aparece como irracionalidad pura, sino como una racionalidad perversa: ordena el caos social mediante enemigos, jerarquías y obediencia.

Del fascismo clásico al fascismo criollo mafioso

Históricamente, el libro evita una identificación mecánica entre el fascismo europeo del siglo XX y las ultraderechas actuales. Su interés está en mostrar continuidades funcionales: culto al líder, nacionalismo agresivo, desprecio por el pluralismo, militarización del lenguaje, alianza con élites económicas, odio a la izquierda, disciplinamiento social y conversión de la política en guerra moral.

En el contexto colombiano, estos rasgos se mezclan con una historia propia de violencia política, paramilitarismo, clientelismo, narcotráfico, anticomunismo y desigualdad territorial.

De ahí la noción de “fascismo criollo mafioso”. La expresión señala que el autor no está pensando en una copia importada, sino en una forma local de autoritarismo que combina retórica patriótica, moralismo religioso, violencia contra la disidencia, subordinación a intereses extranjeros y defensa de un capitalismo extractivo.

El fascismo colombiano, en esta lectura, no llega vestido de uniforme clásico, sino de espectáculo mediático, campaña digital, seguridad extrema, desprecio por los derechos y promesas de restauración nacional.

Fascismo americano y transición geopolítica

Uno de los aciertos de este aporte bibliográfico es inscribir el caso colombiano en la crisis global del orden mundial. Pachón Soto lee el fascismo americano asociado al trumpismo como una respuesta autoritaria a la pérdida relativa de hegemonía estadounidense, la transición geopolítica, la crisis climática, la competencia entre potencias y el agotamiento del consenso neoliberal. En ese marco, América Latina vuelve a ser concebida como zona de influencia, reserva de recursos, plataforma militar y laboratorio político.

La alineación con Donald Trump y con el sionismo de Israel, señalada por el autor, no es un dato externo al análisis colombiano: forma parte de una geopolítica de las ultraderechas que articula seguridad, religión, mercado, militarismo, guerra cultural y agresiva acción algorítmica.

Bajo esa lógica, la soberanía nacional se debilita mientras se fortalece un bloque político transnacional que comparte enemigos comunes: izquierdas, feminismos, ambientalismos, movimientos populares, migrantes, pueblos racializados y defensores de derechos humanos.

Pensar cuando aún hay tiempo de advertir

‘Tiempos aciagos’ es un libro urgente, polémico y deliberadamente situado. Su principal virtud es articular filosofía política, crítica del neoliberalismo, análisis de coyuntura y diagnóstico histórico sin perder de vista la especificidad colombiana. No pretende neutralidad aséptica: asume una posición democrática, antifascista y defensora de la vida. Esa toma de partido puede incomodar a quienes exigen distancia académica frente al presente, pero también constituye la fuerza del texto: pensar cuando todavía hay tiempo de advertir.

Su riesgo, como ocurre con toda intervención en caliente, es que algunas formulaciones puedan parecer demasiado concluyentes antes de que el proceso político despliegue todas sus consecuencias. Sin embargo, el valor del libro no depende de que cada pronóstico se cumpla literalmente, sino de la capacidad de nombrar tendencias, advertir peligros y ofrecer categorías para interpretar una coyuntura en la que la fragil democracia puede vaciarse conservando sus formas electorales.

Una advertencia sobre la democracia colombiana

La reseña de esta obra permite concluir que Pachón Soto no escribe únicamente contra un gobernante, sino contra una forma de época: la normalización del autoritarismo por vía electoral, mediática, religiosa, económica y geopolítica. Su diagnóstico sobre Colombia es severo: un gobierno de ultraderecha se propone desmontar derechos, perseguir opositores, reordenar el lenguaje público, subordinar la soberanía y profundizar la explotación de ecosistemas estratégicos.

Pero el libro también deja una tarea democrática: comprender el fascismo no como insulto, sino como categoría crítica; no como fantasma del pasado, sino como posibilidad del presente. En esa medida, el libro constituye una invitación a defender el pluralismo, la verdad pública, los derechos sociales, la soberanía, la vida y la imaginación política frente a quienes pretenden convertir el miedo en régimen.

Acceso al libro

 

Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

Tiempos aciagos. 2026 y los signos del fascismo en Colombia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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