septiembre 10, 2026 5:49 am
La renovada arquitectura hegemónica de EE.UU. en América Latina con el injerencista “Corolario Trump”

La renovada arquitectura hegemónica de EE.UU. en América Latina con el injerencista “Corolario Trump”

FACULTAD DE HUMANIDADES, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ /

A más de dos siglos de la formulación de la célebre máxima «América para los americanos» (1823), es pertinente señalar que la injerencista Doctrina Monroe nunca ha dejado de operar, sino que se adapta dinámicamente a los cambios geopolíticos globales. Si en el siglo XX adoptó expresiones abiertas durante la Guerra Fría o bajo el corolario original de Theodore Roosevelt, el siglo XXI ha traído consigo una reformulación bajo la impronta de las derechas de tinte fascista y el nacionalismo económico exacerbado, sintetizado ahora en el denominado «Corolario Trump».

Un análisis de sus implicaciones para América Latina debe generar conciencia social sobre el desafío que tienen los sectores democráticos de la región de desmontar los discursos de seguridad nacional y democracia con los que se disfraza el injerencismo estadounidense, ofreciendo bases teóricas e históricas sólidas para la resistencia y la construcción de una integración latinoamericana verdaderamente soberana.

El libro colectivo ‘La Doctrina Monroe, su Corolario Trump y las consecuencias para América Latina y Panamá’ (Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades, Universidad de Panamá, 2026), coordinado por los académicos Olmedo Beluche y Abdiel Rodríguez constituye una intervención de especial actualidad en el pensamiento crítico latinoamericano. Su propósito no es reconstruir únicamente la formulación diplomática de 1823, sino identificar la continuidad histórica y las mutaciones de una racionalidad hemisférica que ha subordinado la soberanía latinoamericana a las prioridades estratégicas de Estados Unidos.

La tesis articuladora sostiene que la Doctrina Monroe no es una reliquia del siglo XIX, sino una matriz adaptable de poder. El denominado «Corolario Trump» expresa su actualización mediante nacionalismo económico, securitización de las relaciones internacionales, extraterritorialidad jurídica, presión financiera y comercial, disputa por infraestructuras estratégicas, recursos naturales y cadenas logísticas, junto con la contención de China y Rusia. El libro entiende estas modalidades no como episodios aislados, sino como partes de una arquitectura de hegemonía.

Las formas cambian, pero persiste pretensión injerencista de Washington

La lectura histórica permite distinguir una secuencia de continuidades y reformulaciones: el principio hemisférico de 1823; el expansionismo del «Destino manifiesto»; el Corolario Roosevelt y la política del gran garrote; las ocupaciones y protectorados en el Caribe y Centroamérica; el panamericanismo asimétrico; la seguridad continental de la Guerra Fría; las dictaduras de seguridad nacional; y, posteriormente, las sanciones, la guerra jurídica, la condicionalidad económica y la intervención legitimada por discursos humanitarios o antiterroristas.

El mérito del texto reside en mostrar que las formas cambian, pero persiste la pretensión de definir desde Washington los límites de la soberanía admisible en el hemisferio.

Panamá aparece como caso paradigmático. La separación de Colombia en 1903, el régimen de la Zona del Canal, los tratados desiguales, la presencia militar, la invasión de 1989 y las posteriores modalidades de tutela revelan cómo el control geoestratégico puede combinar coerción, legalidad internacional selectiva y formación de élites dependientes.

Al mismo tiempo, la gesta del 9 de enero de 1964 y la lucha por la recuperación del Canal demuestran que la historia panameña no es solo historia de dominación: también es historia de movilización popular, nacionalismo soberano y conquista política.

Fortalecer relación Sur-Sur

En el plano geopolítico, el volumen sitúa a América Latina y el Caribe en la transición hacia un orden mundial más fragmentado y competitivo. La región concentra minerales críticos, hidrocarburos, biodiversidad, agua dulce, alimentos, rutas marítimas e infraestructura digital. De allí que la rivalidad entre Estados Unidos y China, y en menor medida Rusia, se traduzca en presiones sobre puertos, telecomunicaciones, energía, financiamiento e inserción comercial.

El Canal de Panamá ocupa un lugar singular: no es únicamente una vía interoceánica, sino un nodo decisivo de la circulación mundial y un símbolo material de soberanía.

La crítica antiimperialista más fértil de la compilación evita identificar automáticamente multipolaridad con emancipación. La diversificación de socios puede ampliar márgenes de negociación, pero no elimina por sí sola las relaciones extractivas, el endeudamiento, la reprimarización o la dependencia tecnológica.

La alternativa no consiste en sustituir un centro hegemónico por otro, sino en fortalecer capacidades públicas, cooperación Sur-Sur, control democrático de los recursos y reglas regionales que impidan que la competencia de las potencias reproduzca nuevas subordinaciones.

El imperialismo como control de flujos

Desde la sociología crítica, el imperialismo aparece como una relación que atraviesa instituciones, subjetividades y jerarquías sociales. La financiarización de la vida convierte vivienda, salud, educación, pensiones, tierra y naturaleza en activos rentables; al mismo tiempo, traslada riesgos desde el capital hacia hogares y comunidades.

La deuda pública y privada disciplina políticas estatales y conductas cotidianas, mientras la precariedad laboral, la desigualdad racializada, la migración forzada y la criminalización de la protesta expresan la dimensión social de esa arquitectura.

En términos económicos, la obra invita a leer el imperialismo como control de flujos: crédito, comercio, tecnología, datos, energía y logística. Las sanciones financieras, la dependencia monetaria, los tratados de inversión, el arbitraje internacional y la concentración corporativa limitan el espacio de decisión de los Estados.

Las «guerras por recursos» no siempre adoptan forma bélica abierta; también operan mediante concesiones, privatizaciones, enclaves extractivos, captura regulatoria y desposesión territorial. El resultado es una inserción subordinada que exporta naturaleza y valor, pero importa vulnerabilidad fiscal, tecnológica y alimentaria.

Abierta violación del derecho internacional

Políticamente, la compilación cuestiona la reducción de la democracia a elecciones periódicas y alternancia formal. Propone una democracia material capaz de redistribuir riqueza, desmercantilizar bienes esenciales y reconocer la pluralidad de pueblos, territorios y saberes. Esta perspectiva permite advertir que un orden puede conservar instituciones liberales mientras pierde soberanía económica, capacidad redistributiva y control ciudadano sobre decisiones estratégicas.

En el terreno jurídico, el aporte central consiste en mostrar el uso ambivalente y la abierta violación del derecho internacional: puede proteger la autodeterminación, pero también legitimar asimetrías cuando se aplica selectivamente. La jurisdicción extraterritorial, las listas sancionatorias, el ‘lawfare’ (guerra jurídica), los mecanismos de solución de controversias inversionista-Estado y ciertas interpretaciones expansivas de la seguridad nacional erosionan garantías y soberanía.

Las mal denominadas intervenciones humanitarias que no son más que descaradas operaciones injerencistas para el saqueo y explotación de los países deben evaluarse, por tanto, mediante criterios exigentes de legalidad multilateral, necesidad, proporcionalidad, protección efectiva de la población y ausencia de intereses encubiertos.

Sin esos controles, el lenguaje de los derechos puede convertirse en cobertura de objetivos geopolíticos.

 

Injerencismo contemporáneo

El concepto de injerencismo que emerge del libro desborda la invasión militar. Incluye sanciones unilaterales; presión diplomática; condicionamiento crediticio; operaciones informativas; cooperación securitaria subordinada; judicialización transnacional; apoyo selectivo a actores políticos; control de infraestructuras; y amenazas arancelarias o migratorias. Su eficacia proviene precisamente de su carácter híbrido: combina poderes públicos y privados, coerción y consentimiento, excepcionalidad y procedimientos aparentemente ordinarios.

No se pueden normalizar las presiones externas como si fueran cooperación neutral. La fortaleza del enfoque dialógico reside en estudiar la articulación entre estructuras internacionales y actores domésticos, así como las zonas grises entre dependencia, negociación y resistencia.

Perspectiva latinoamericanista y alternativas de resistencia

La dimensión latinoamericanista recupera la idea de «Nuestra América» como proyecto político y no solo como identidad cultural. La soberanía, leída en clave regional, exige instituciones de concertación capaces de coordinar posiciones en comercio, deuda, salud, migración, ciencia, ambiente y seguridad.

La integración debe trascender declaraciones diplomáticas: requiere cadenas productivas complementarias, infraestructura compartida bajo control público, mecanismos financieros regionales, cooperación universitaria y políticas comunes frente a empresas transnacionales.

  1. Democratizar la economía: sistemas fiscales progresivos, protección social universal y provisión pública de salud, educación, agua, vivienda y pensiones.

  2. Recuperar soberanía sobre bienes estratégicos: regulación pública de minerales críticos, energía, puertos, telecomunicaciones, datos y recursos hídricos.

  3. Construir autonomía financiera: coordinación frente a la deuda, banca regional de desarrollo, cooperación monetaria y límites efectivos al arbitraje privado.

  4. Fortalecer el derecho internacional: defensa de la no intervención, solución pacífica de controversias, derechos humanos universales sin selectividad y control democrático de los acuerdos de seguridad.

  5. Impulsar una transición ecosocial justa: políticas climáticas que no trasladen los costos a comunidades empobrecidas ni reproduzcan un nuevo extractivismo «verde».

  6. Tejer solidaridad transnacional: redes entre movimientos sociales, pueblos indígenas, sindicatos, feminismos, universidades y organizaciones territoriales, respetando su autonomía y diversidad.

La Doctrina Monroe como problema vivo

 

Como herramienta pedagógica, el libro ofrece una ventaja decisiva: vincula historia, teoría del imperialismo y problemas contemporáneos mediante estudios con anclaje regional. Su carácter coral favorece la discusión y permite contrastar escalas de análisis. Además, transforma conceptos abstractos —hegemonía, dependencia, ‘lawfare’, soberanía— en preguntas concretas sobre Canal, deuda, recursos, sanciones y democracia.

Entre sus principales aportes se encuentran la actualización de la Doctrina Monroe como problema vivo; el énfasis en Panamá como observatorio geopolítico; la lectura multidisciplinaria de las nuevas formas de intervención; y la insistencia en que la crítica debe abrir horizontes de acción.

Como límite posible, una categoría tan amplia de imperialismo corre el riesgo de reunir fenómenos distintos bajo una explicación única. Para reforzar su poder analítico conviene distinguir con mayor precisión entre competencia interestatal, coerción económica, dependencia estructural, alianza entre élites y conflicto interno, y contrastar cada hipótesis con evidencia comparada.

Cartografía crítica de la dominación hemisférica

Este trabajo bibliográfico aporta una cartografía crítica de la dominación hemisférica en el siglo XXI. Su importancia radica en enlazar memoria histórica y coyuntura global, mostrando que el poder imperial se ejerce hoy tanto mediante bases militares como a través de finanzas, derecho, tecnología, información y control logístico. El caso panameño confirma que la soberanía es una construcción histórica siempre disputada.

La enseñanza política más fecunda del volumen es que resistir no equivale a encerrarse en un nacionalismo defensivo ni a escoger una potencia tutelar alternativa. Significa ampliar la democracia material, integrar la región desde abajo, proteger bienes comunes y organizar capacidades colectivas para decidir sobre el desarrollo.

En un tiempo de crisis climática, sanitaria, financiera y migratoria, esta imaginación institucional y popular convierte el antiimperialismo en un proyecto afirmativo de igualdad, pluralidad y autodeterminación.

Acceso al libro

 

Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

La Doctrina Monroe, su Corolario Trump y las consecuencias para América Latina y Panamá

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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