POR OCTAVIO QUINTERO
El fenómeno del Niño será muy fuerte, con más sequías, inundaciones y calor extremo. Los pronósticos muestran una probabilidad cercana al 100 % de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027, un nivel de certeza sin precedentes en las actualizaciones de la agencia de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El fenómeno ya está firmemente establecido y se intensificará hasta convertirse en un episodio muy fuerte durante los próximos meses, aumentando el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo en distintas partes del planeta, advirtió la OMM. Este año se produce en un contexto de un mar más cálido debido al calentamiento global.
Las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico tropical pueden provocar cambios importantes en los patrones de precipitaciones, temperaturas y en la circulación atmosférica, con consecuencias potenciales para la agricultura, la salud, la energía, los recursos hídricos y la gestión de desastres.
![]()
“El Niño está adquiriendo una magnitud extraordinaria ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas”.
La OMM, advirtió, por su parte, que el fenómeno tiene potencial para asestar “un golpe enorme” a comunidades y economías de todo el mundo. “Ya estamos viendo perturbaciones y devastación causadas por sequías e inundaciones y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique”. Subraya que la intensidad no determina por sí sola la gravedad de sus consecuencias en un país determinado.
Los efectos cambian según la ubicación y la época del año y pueden verse reforzados, debilitados o modificados por otros factores climáticos en los océanos Índico y Atlántico. Por ello, los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para determinar qué territorios afrontan mayores riesgos.
![]()
Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres, acompañadas de patrones de precipitaciones característicos de un fuerte episodio de El Niño. Estas alteraciones pueden repercutir en sectores especialmente sensibles al clima y aumentar la necesidad de anticiparse a posibles emergencias.
Ante la excepcional intensidad prevista, la OMM y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están reforzando sus preparativos y sistemas de alerta temprana. Nunca en los 50 años de historia de la organización, se había puesto en marcha una movilización de esta magnitud junto con los servicios nacionales para responder a un episodio de El Niño.
Contar con pronósticos fiables permite que gobiernos, organismos humanitarios, empresas y comunidades dispongan de tiempo para anticipar los posibles impactos, desde preparar los sistemas sanitarios y gestionar las reservas de agua hasta proteger cultivos o evacuar poblaciones ante amenazas concretas.
![]()
La prioridad ahora es convertir el pronóstico en acción temprana. Saber con meses de anticipación que un fenómeno de esta magnitud se está desarrollando ofrece una oportunidad crucial para reducir las pérdidas humanas y económicas antes de que sus efectos más severos se materialicen.
Dato colombiano: la exministra de Agricultura, Martha Carvajalino, dice: “Paradójicamente sobre los campesinos, y sus suelos, los intereses de la construcción, la minería y el petróleo están ejerciendo presión, con auspicio del Gobierno. Cuando no haya comida, o sea un privilegio de muy pocos, recordaremos este momento”.



