POR CARLOS AZNÁREZ
Era emocionante verlo a Piero treparse a los escenarios latinoamericanos, no solo en Argentina, sino también en Bolivia, Perú, Chile, Colombia, con todo el público coreando sus canciones más populares, envuelto cada tanto en una bandera que le tiraban desde la multitud. No fallaba nunca a quienes lo invitaban para acompañar o ayudar, en los triunfos populares de un Evo Morales, por ejemplo, o hacer fuerza para que los compañeros de la izquierda peruana o colombiana sigan pujando en su lucha contra el imperialismo yanqui. Para ellos y para otros como ellos y ellas, entonaba eso himno que es «Para el pueblo lo que es del pueblo». Y abajo, hombres, mujeres, jóvenes y veteranos, batiendo palmas, le agradecían su compromiso de siempre.
Piero, aquel que supo subirse con muchos de nosotros al tren de la victoria popular del 72-73, y recorrer algunos tramos con el Grupo Octubre de Cultura Popular, guitarra en mano y rodeado de los vecinos de cualquier barrio bonaerense. Piero, el que supo recibirnos con alegría al llegar del exilio madrileño, cuando los años de plomo aconsejaban poner cierta distancia geográfica con el país tan extrañado a los pocos días de perderlo de vista. Piero y sus canciones, Piero y sus charlas sobre las mierdas que engendraba el fascismo de aquellos tiempos, repleto de gorras, uniformes y sables. De torturas, desaparecidxs y desterradxs.
![]()
Refugiado en un viejo molino, o presentándose cada tanto en algún boliche madrileño, añorando el momento de poder volver a pisar el suelo argentino. En todas esas instancias, no perdió las ganas de cantar ni de seguir imaginando músicas que adornaran el contenido de temas que hablaban de la vida misma.
Está claro que estamos en tiempos tan duros como aquellos, donde los nuevos dictadores provienen de las corporaciones económicas o de las argucias que utilizan los Trump o los Netanyahu para apoderarse de nuestras tierras, pero como ayer, volveremos a darles batalla, y en homenaje al compa que hoy decidió marcharse a entonar canciones en nuevas dimensiones, entonaremos, a manera de despedida y a toda voz, ese tema lleno de ironía y tan actual, escrito por Alberto Cortez y que Piero lo hizo más que popular:
Ellos nacen ancianos
Y van enniñeciendo
A través de la vida
Los americanos
Y nacen convencidos
Que no hay nadie en el mundo
Que sea más importante
Que los americanos
Napoleón para ellos
Fue un señor italiano
Que organizo la cosa
Sin americanos
Y están más que seguros
Que no hubiera perdido
Waterloo con la ayuda
De los americanos
![]()
Si conocen historia
No es por haber leído
Si no de haberla visto
En el cine americano
Con grandes escenarios
Y música grandiosa
En el sutil estilo
De los americanos
De mandíbulas grandes
De tanto mascar chiclets
Es muy común el verlos
A los americanos
Luciendo mil colores
Todos menos el negro
Al que no consideran
Del gusto americano
Cuando son mayorcitos
Se visten de turistas
Y salen por el mundo
Los americanos
En viaje organizado
Con romance incluido
A la larga pagado
Por los americanos
Si hay algo que se admira
Donde quiera que vayan
Es la gran elegancia
De los americanos
Con típicos atuendos
Se mezclan con la gente
Y nadie se da cuenta
Que son americanos
Y además siempre compran
Valiosas cosas viejas
Recién envejecidas
Para americanos
Y después en sus casas
Reciben amistades
Que alaban el buen gusto
De los americanos
![]()
Y en los clubes nocturnos
Después de algunas copas
Se sienten inspirados
Los americanos
Y es muy común hallarlos
Bailando sin descanso
Derrochando la gracia
De los americanos
Y bien amigos míos
Ya basta por ahora
Les dije lo que pude
De los americanos
Y si los ven
Si los ven, les dan mis respetuosos saludos
A los americanos.
Resumen Latinoamericano



