junio 9, 2026 1:15 pm
Alternativa a la globalización neoliberal desde la perspectiva del economista japonés Kohei Saito

Alternativa a la globalización neoliberal desde la perspectiva del economista japonés Kohei Saito

En Bogotá, el filósofo y economista japonés Kohei Saito esbozó una tesis para contraponer al depredador sistema capitalista.

POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /

La reciente participación del reconocido filósofo y economista japonés Kohei Saito en el Festival Economías para la Vida, realizado en Bogotá y promovido por el Gobierno colombiano del presidente Gustavo Petro y la Internacional Progresista, se inscribe en una discusión global sobre alternativas al orden económico dominante. El encuentro fue presentado como un espacio para debatir respuestas a la desigualdad, la crisis climática y los desafíos sociales del siglo XXI, con énfasis en perspectivas del Sur Global y en la necesidad de pensar un nuevo orden económico internacional.

Desde ese contexto, Saito, autor de libros de renombre como ‘El capital en la era del Antropoceno’ y ‘La naturaleza contra el capital’, reafirmó una crítica de fondo al capitalismo como sistema orientado prioritariamente a la ganancia y no a la reproducción ampliada de la vida en el planeta. Su planteamiento enlaza el marxismo ecológico, la crítica al neoliberalismo y la propuesta del decrecimiento, especialmente para las economías del Norte Global, así como la expansión democrática de los bienes comunes y del “lujo público” como horizonte de reorganización social.

Subordinación de la vida al imperativo de la rentabilidad

Desde una perspectiva histórica, Saito explicó que el capitalismo no puede entenderse solo como un sistema de intercambio, sino como una forma específica de organización social basada en la acumulación constante, la mercantilización creciente y la subordinación de la vida al imperativo de la rentabilidad. En esa trayectoria, la expansión colonial, la apropiación de tierras, el extractivismo y la expropiación del trabajo han sido condiciones constitutivas de su desarrollo.

La crítica contemporánea que Saito formuló en Bogotá se conecta con esa genealogía: el capitalismo produjo riqueza, pero lo hizo a partir de relaciones profundamente desiguales entre centro y periferia, entre capital y trabajo, y entre sociedad y naturaleza. Su relectura de Marx insiste en que la modernización capitalista no resolvió esas fracturas, sino que las profundizó bajo nuevas formas.

Kohei Saito

En el caso latinoamericano, esta lectura histórica adquiere una fuerza particular. La región ha experimentado ciclos de dependencia exportadora, endeudamiento, apertura comercial asimétrica y reformas estructurales que consolidaron la primacía del mercado en detrimento de la planificación pública.

El neoliberalismo, reforzado por los lineamientos del Consenso de Washington, promovió privatizaciones, desregulación y reducción del papel del Estado con la promesa de eficiencia y prosperidad. Sin embargo, los resultados han sido heterogéneos y, en numerosos casos, regresivos: aumento de la desigualdad, debilitamiento de servicios públicos y mayor vulnerabilidad frente a crisis externas.

El encuentro de Bogotá se presentó precisamente como un espacio para cuestionar ese ciclo histórico y abrir una conversación sobre alternativas económicas centradas en la vida y la justicia social.

Democratizar la economía

Políticamente, la tesis de Saito cuestiona la naturalización del mercado como árbitro supremo de la vida colectiva. Si el capitalismo decide qué producir, para quién y en qué condiciones según la rentabilidad, entonces la democracia queda restringida a la esfera formal mientras las decisiones sustantivas sobre la economía permanecen privatizadas. De ahí que su propuesta de un socialismo actualizado se entienda como democratización de la economía: no un simple aumento del gasto público, sino un desplazamiento del poder de decisión desde el capital hacia la deliberación social. Esto implica discutir la propiedad, el control de los medios de producción, la orientación de la inversión y la priorización de bienes esenciales.

En el contexto colombiano, esta posición dialoga con debates sobre transición energética, reforma agraria, trabajo digno, redistribución del ingreso y fortalecimiento de lo público, que han sido los aspectos clave del Gobierno del presidente Gustavo Petro.

La cita de Bogotá reunió precisamente agendas vinculadas con transformación productiva, empleo, sostenibilidad y reformas institucionales, mostrando que la disputa no es solo teórica sino programática. La crítica de Saito al modelo neoliberal impulsado en la década de los 90 del siglo pasado por Washington con su dogma privatizador también tiene un contenido geopolítico: cuestiona la universalización de una experiencia de vida marcada por la mercantilización extrema e invita a pensar alternativas desde el Sur Global, donde persisten formas comunitarias, economías populares y memorias colectivas de resistencia.

En ese sentido, su propuesta no busca restaurar estatismos cerrados, sino ampliar la democracia mediante la “recomunalización” de funciones esenciales hoy sometidas al lucro.

Expandir provisión colectiva y universal de bienes y servicios esenciales de alta calidad

En el plano económico, la crítica de Saito parte de una idea central: el capitalismo no organiza la producción para satisfacer necesidades, sino para valorizar capital. Esa diferencia es decisiva. Bajo esta lógica, bienes socialmente necesarios pueden volverse escasos o inaccesibles si no garantizan rentabilidad suficiente, mientras sectores ambientalmente destructivos o socialmente superfluos pueden expandirse si producen ganancias elevadas.

Por ello, Saito rechaza la identificación entre crecimiento del PIB y bienestar social. La acumulación puede coexistir con pobreza, inseguridad laboral, sobreendeudamiento de los hogares y mercantilización de derechos básicos como salud, educación o vivienda.

Su propuesta del decrecimiento debe leerse con precisión. No se trata de una contracción indiferenciada para todos los países, sino de una reducción selectiva del exceso de producción y consumo en las economías ricas, responsables históricas de una porción desproporcionada del deterioro ecológico.

En Bogotá, Saito sostuvo que países como Colombia aún requieren crecimiento en infraestructura social, hospitales, escuelas y capacidades materiales básicas, mientras el Norte Global debe desacelerar sus patrones de despilfarro energético y material. Esta distinción evita convertir el decrecimiento en una receta homogénea y lo redefine como criterio de justicia global: decrecer donde existe sobreconsumo para habilitar condiciones dignas donde persisten carencias estructurales.

La noción de “lujo público” sintetiza la alternativa económica que propone. En vez de orientar la abundancia hacia el consumo privado suntuario de minorías, plantea expandir la provisión colectiva y universal de bienes y servicios esenciales de alta calidad: transporte, salud, educación, vivienda, energía, cultura y tiempo libre. Esta reorganización reduciría la dependencia individual del mercado, rebajaría la presión por jornadas laborales excesivas y ampliaría la libertad efectiva de las mayorías.

Desde esta óptica, la verdadera abundancia no consiste en multiplicar mercancías, sino en garantizar acceso común a condiciones materiales suficientes para una vida digna.

Esa tesis subvierte el imaginario neoliberal según el cual la libertad equivale ante todo a capacidad individual de compra.

“Recomunalizar” lo común

Sociológicamente, la crítica de Saito apunta a los efectos cotidianos del capitalismo sobre el trabajo, el tiempo y los vínculos sociales. La precarización laboral no solo implica salarios bajos o inestabilidad contractual; también supone una reorganización de la existencia alrededor de la incertidumbre permanente.

Cuando el acceso a bienes básicos depende de trayectorias laborales cada vez más frágiles, la vida se vuelve más vulnerable a la deuda, al agotamiento y a la competencia individualizada.

En ese marco, la promesa meritocrática del neoliberalismo opera como legitimación simbólica de desigualdades estructurales: si cada quien “vale” según su rendimiento de mercado, la exclusión aparece injustamente como fracaso individual y no como efecto sistémico.

La idea de “recomunalizar” lo común ofrece aquí una clave sociológica importante. Ampliar el acceso universal a servicios y bienes esenciales no solo redistribuye ingresos indirectamente; también transforma las condiciones de sociabilidad. Si las personas no están absorbidas por la ansiedad constante de pagar por todo, se abren márgenes para el cuidado, la participación comunitaria, la organización política, la creación cultural y formas de realización no mediadas por el consumo.

En otras palabras, el cuestionamiento al capitalismo no es únicamente distributivo, sino civilizatorio: se trata de recuperar tiempo social y capacidades colectivas hoy capturadas por la obligación de producir y consumir sin descanso. Desde esta perspectiva, la abundancia radical de los comunes redefine el bienestar como desmercantilización de la vida cotidiana.

Crisis ambiental: contradicción estructural entre acumulación infinita y planeta finito

El núcleo ecológico del pensamiento de Saito reside en la idea de “brecha metabólica”, retomada de Marx para describir la ruptura entre los ciclos de la naturaleza y la dinámica expansiva del capital.

Bajo el capitalismo, la producción extrae recursos, energía y trabajo a un ritmo que excede la capacidad de regeneración de los ecosistemas, externalizando costos sociales y ambientales.

La crisis climática, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el agotamiento de suelos y aguas no son, desde esta mirada, fallas accidentales corregibles con más mercado, sino manifestaciones de una contradicción estructural entre acumulación infinita y planeta finito.

Por eso Saito desconfía de las soluciones puramente tecnológicas. Aunque reconoce la necesidad de descarbonizar con rapidez, advierte que la tecnología por sí sola puede ser reintegrada a una lógica de mayor extracción y mayor consumo, reproduciendo el problema en otra escala.

Su llamado a desacelerar, sobre todo en el Norte Global, parte de la constatación de que los límites planetarios ya han sido ampliamente presionados o sobrepasados.

En vez de confiar exclusivamente en una “transición verde” gobernada por los mismos incentivos de la ganancia, propone una transformación más profunda de las prioridades productivas, energéticas y sociales.

Desde el Sur Global, esta discusión también exige justicia ecológica: no todos los países tienen la misma responsabilidad histórica ni las mismas necesidades materiales.

Búsqueda de alternativas desde el Sur Global

Leído en conjunto, el planteamiento de Kohei Saito ofrece una crítica integral del capitalismo como régimen histórico de acumulación que produce desigualdad, precariza el trabajo, restringe la democracia sustantiva y empuja a los ecosistemas más allá de sus límites. Su intervención en Bogotá no solo reiteró ese diagnóstico, sino que lo vinculó con la búsqueda de alternativas desde el Sur Global, en un momento en que el neoliberalismo enfrenta un visible desgaste político, social y ambiental.

El economista japonés Kohei Saito durante una de sus exposiciones en desarrollo del Festival Economías para la Vida, realizado en Bogotá el pasado mes de mayo de 2026.

Históricamente, su lectura denuncia la continuidad entre colonialidad, extractivismo y mercantilización; políticamente, reclama democratizar la economía; económicamente, distingue entre crecimiento necesario y sobreconsumo destructivo; sociológicamente, reivindica la desmercantilización del tiempo y de la vida cotidiana; y ecológicamente, advierte que no habrá salida sostenible sin transformar la lógica expansiva del capital.

En ese marco de referencia, socialismo, decrecimiento selectivo, “recomunalización” y “lujo público” aparecen no como consignas aisladas, sino como componentes de un horizonte alternativo que sitúa la vida —y no la ganancia— en el centro de la organización social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio