POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /
El pensamiento estructuralista latinoamericano dejó una huella profunda en la teoría y práctica del desarrollo económico en América Latina y el mundo. Surgida a mediados del siglo XX, esta corriente fue impulsada por economistas como Raúl Prébish (1901-1986) y organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Su propuesta central desafió los paradigmas dominantes del crecimiento económico, elaborando una visión crítica sobre la inserción de América Latina en la economía mundial y aportando ideas que, aunque nacidas en contextos históricos particulares, conservan relevancia para entender los desafíos contemporáneos de la globalización.
El análisis centro-periferia de Prébish, considerado el principal referente de este enfoque, sustentó que el mundo está dividido en un “centro” (países industrializados) y una “periferia” (productores de materias primas, como los países latinoamericanos). Esta división genera relaciones de intercambio desigual, donde la periferia exporta productos primarios con baja capacidad de agregar valor y el centro manufactura bienes industriales con mayor valor agregado.
Según esta tesis, en el largo plazo los precios de las materias primas tienden a caer con respecto a los de los productos manufacturados. Como resultado, los países de la periferia ven limitada su capacidad de desarrollo y de mejora en el nivel de vida de su población.
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El estructuralismo sostiene que los problemas del subdesarrollo no se deben únicamente a la falta de recursos, sino a la persistencia de estructuras productivas poco diversificadas, baja industrialización y desigualdad social y territorial. Estas estructuras perpetúan la dependencia y el atraso en relación con los países centrales.
Frente a este diagnóstico, el estructuralismo latinoamericano plantea la necesidad de políticas públicas activas, orientadas a la industrialización, la diversificación productiva y la reducción de desigualdades, en contraposición al libre mercado como única vía de desarrollo.
Pese a que el contexto internacional ha cambiado, muchos de los postulados estructuralistas mantienen vigencia y ayudan a comprender fenómenos que enfrenta América Latina y el Sur Global en la actualidad.
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Reinterpretación y actualización del pensamiento estructuralista latinoamericano
‘Volver al futuro. El estructuralismo latinoamericano y los desafíos del desarrollo en el siglo XXI’, obra editada por Víctor Ramiro Fernández, Ignacio Tomás Trucco y Carolina Teresita Lauxmann (Editorial Teseo, Buenos Aires, 2024), constituye una intervención crucial para entender, reinterpretar y actualizar el pensamiento estructuralista latinoamericano en el contexto de la economía global contemporánea, sustentada en el injusto sistema capitalista. El texto recupera el legado intelectual del economista argentino figura central de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y lo coloca en diálogo con los debates actuales sobre desarrollo, geopolítica y economía política.
Esta obra excava el pasado para contribuir a traer al presente y proyectar hacia el futuro algunos elementos esenciales aportados por el estructuralismo latinoamericano en su versión fundacional, muchos de los cuales fueron desplazados por el neoestructuralismo durante las últimas décadas del siglo XX. Aquel pensamiento pionero, desatado en la segunda mitad de la pasada centuria, constituye aún hoy una herramienta de notable vigencia, que invita a un ejercicio retro-proyectivo.
Un “volver al futuro” que recupera y actualiza muchos de sus insumos analíticos y propositivos para examinar la problemática del desarrollo latinoamericano en el escenario capitalista actual. Debilitado el discurso neoliberal-globalizador después de su apogeo en la década de 1990 y crecientemente cuestionada la hegemonía estadounidense en este nuevo siglo, un nuevo y complejo mapa de disputa hegemónica y de reestructuración sistémica interpela a la región a (re)pensar su desarrollo para abandonar su posicionamiento periférico. Ello implica, en lo externo, avanzar en la reversión de su inalterada condición subalterna y dependiente, y, en lo interno, transformar sus históricas desigualdades productivas, espaciales y sociales, que convierten a Latinoamérica en la región más inequitativa del planeta.
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La propuesta de este libro busca alcanzar a un público amplio interesado en esta problemática y, desde una mirada interdisciplinar, lo invita a (re)tomar cinco dimensiones estratégicas del pensamiento más original de la región para el tratamiento de su histórico problema de desarrollo. Estando presentes en el ELA, esas dimensiones han ido cobrando creciente pertinencia con el transcurrir del siglo XXI, cuando América Latina se ve obligada a asumir un papel más activo ante el convulsionado proceso de transformación del orden global. En esta obra éstas no aparecen como compartimentos estancos, sino como parte de una propuesta que demanda integralidad y articulación para recuperar el rol de la geopolítica económica, la integración macrorregional, el papel de la regionalidad subnacional, la dinámica y el rol de la estructura social-productiva, así como la vieja y nueva centralidad del Estado.
Respuesta crítica a la teoría económica neoclásica
El estructuralismo latinoamericano surge en la posguerra como respuesta crítica a la teoría económica neoclásica y a los modelos de desarrollo importados desde el centro global. Raúl Prebish, junto a otros pensadores, sostiene que la estructura productiva y comercial de América Latina está moldeada por una relación desigual con los países centrales, lo que genera ciclos de dependencia y subdesarrollo. Este enfoque, lejos de limitarse a una crítica abstracta, propone políticas activas para la industrialización, la diversificación de las exportaciones y la autonomía tecnológica.
El libro examina la vigencia contemporánea de estas ideas, mostrando cómo las condiciones de la globalización y del capitalismo financiero han reconfigurado—pero no superado—muchos de los dilemas que Prebish diagnosticó. El debate sobre la “trampa de los ingresos medios”, la reprimarización de la economía y la vulnerabilidad ante shocks externos retorna con fuerza en este análisis colectivo.
Uno de los aportes más sugerentes de la obra es la mirada geopolítica del estructuralismo. En este sentido, los autores exploran cómo América Latina puede posicionarse en el orden mundial actual, marcado por la disputa entre grandes potencias, el ascenso de China y el resurgimiento de estrategias nacionalistas y proteccionistas. El estructuralismo, lejos de ser una pieza de museo, se revela como una caja de herramientas teóricas para pensar negociaciones comerciales, integración regional y autonomía estratégica.
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El libro señala que la geopolítica del desarrollo requiere superar los marcos dogmáticos del neoliberalismo, que han dominado la agenda económica desde los años ochenta. La recuperación del pensamiento prebishiano invita a reconsiderar el papel del Estado, la planificación, el protagonismo de la industria y la ciencia, y la importancia de la justicia distributiva en el desarrollo latinoamericano.
Esta investigación bibliográfica aborda la necesidad de rescatar la óptica estructuralista a partir de una reinterpretación crítica y creativa. Los editores y autores plantean que volver al legado de Prebish no significa repetir esquemas del pasado, sino actualizar sus intuiciones para afrontar los nuevos desafíos que depara el capitalismo contemporáneo: la revolución tecnológica, la transición energética, la crisis ambiental y la desigualdad persistente. Se destaca la importancia de repensar el desarrollo en términos de sostenibilidad, inclusión social y soberanía económica.
El análisis se nutre de estudios de caso que muestran cómo algunos países latinoamericanos han logrado avances en industrialización, innovación y diversificación, aunque enfrentan obstáculos estructurales y coyunturales. El diálogo con teorías contemporáneas, como el neoestructuralismo y la economía heterodoxa, enriquece la reflexión.
Superar el neoliberalismo
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Las diferencias estructurales entre países desarrollados y en desarrollo siguen siendo notorias. La especialización en exportaciones de bajo valor agregado, la volatilidad de los precios internacionales de materias primas y la dependencia tecnológica aún condicionan las trayectorias de crecimiento y las posibilidades de reducir la pobreza y la desigualdad en la región.
En la economía global contemporánea, la integración en cadenas globales de valor no ha eliminado las jerarquías centro-periferia, sino que a menudo las ha profundizado. Muchas economías latinoamericanas participan en la globalización como proveedoras de recursos naturales o ensambladoras, mientras el valor agregado y la innovación se concentran en los países centrales. Así, las advertencias de Prébish sobre la inserción subordinada en el comercio internacional mantienen actualidad.
El pensamiento estructuralista latinoamericano ha sido fundamental para analizar los problemas del desarrollo desde una perspectiva regional, señalando la importancia de las estructuras productivas, las relaciones centro-periferia y el papel del Estado. En el contexto de la economía global contemporánea, sus ideas invitan a repensar estrategias de desarrollo que eviten la trampa de la especialización primaria y apuesten por la innovación, la equidad y la integración regional. Por ello, el estructuralismo no es solo parte de la historia económica, sino también guía para afrontar los retos del presente y construir un futuro más justo y sostenible para América Latina y el mundo.
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El libro propone que el horizonte de desarrollo para América Latina debe trascender los límites impuestos por el pensamiento neoliberal, que privilegia la apertura irrestricta de mercados y la mínima intervención estatal. Los editores argumentan que es posible y necesario construir una agenda de desarrollo basada en la articulación regional, la integración productiva y el fortalecimiento de capacidades nacionales.
La obra pone especial énfasis en la democratización del conocimiento, la formación de alianzas estratégicas y la construcción de nuevas redes de cooperación Sur-Sur. Así, el estructuralismo latinoamericano se presenta como una perspectiva dinámica y plural para enfrentar la complejidad de un mundo capitalista en transformación.
Este sugerente aporte editorial dialoga con el pasado y proyecta el futuro del pensamiento estructuralista en América Latina. Recupera el legado de Raúl Prebish y lo reviste de una mirada renovada, capaz de responder a los desafíos políticos, económicos y sociales del siglo XXI. Para quienes buscan alternativas al dogmatismo neoliberal, este texto ofrece argumentos sólidos, análisis profundos y propuestas audaces para la construcción de un desarrollo más justo, inclusivo y sostenible en la región.
Acceso al libro
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Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:
Volver al futuro. El estructuralismo latinoamericano y los desafíos del desarrollo en el siglo XXI



