
La política no puede ser un campo de guerra emocional entre facciones que se desprecian mutuamente
EDITORIAL TSC / El ejercicio político en Colombia sigue gravitando infortunadamente sobre el criterio que el filósofo alemán Carl Schmitt (1888-1985) definió como “amigo-enemigo”. La cultura premoderna continúa permeando a una sociedad influida históricamente por diversos tipos de violencia, lo cual impide reconocer al otro como legítimo antagonista y entender








