septiembre 16, 2026 4:17 am
BRICS: el Sur Global comienza a construir un nuevo orden mundial

BRICS: el Sur Global comienza a construir un nuevo orden mundial

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

Hay decisiones que parecen técnicas cuando se leen en una declaración diplomática, pero que adquieren una enorme dimensión política cuando se miran en conjunto. Eso ocurre con la XVIII Cumbre de los BRICS, realizada en Nueva Delhi entre el 12 y 13 de septiembre.

Con una resolución conjunta y la voluntad de reafirmar su compromiso con la multipolaridad, como así también el de implementar reformas en la ONU y en otros organismos de gobernanza global, culminó en Nueva Delhi, la capital de India, una nueva cumbre del grupo de los BRICS, bloque integrado por los países fundadores, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, a quienes se les sumaron en los últimos años Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y Emiratos Árabes Unidos.

Los BRICS no están anunciando simplemente nuevos acuerdos comerciales. Están planteando una pregunta que incomoda a las grandes potencias tradicionales: ¿puede el mundo seguir siendo gobernado por unas pocas instituciones diseñadas hace décadas, mientras cambia radicalmente la realidad económica, política y demográfica del planeta?

La respuesta de los BRICS es clara: no.

El primer gran objetivo es cambiar la arquitectura del poder mundial. La declaración reclama una reforma profunda de la ONU y de su Consejo de Seguridad para que África, Asia, América Latina y el Caribe tengan una representación acorde con su realidad. No se trata solamente de ocupar una silla más. Se trata de cuestionar un sistema donde buena parte de las decisiones que afectan a millones de seres humanos continúa concentrada en manos de unos pocos.

Pero la transformación no termina en Naciones Unidas. Los BRICS también cuestionan al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial. Reclaman mayor representación para las economías emergentes y países en desarrollo. ¿Por qué? Porque el peso económico del mundo cambió, pero las estructuras financieras internacionales no cambiaron al mismo ritmo.

Aquí aparece uno de los asuntos más importantes: la soberanía económica. Los BRICS impulsan mecanismos de pagos transfronterizos más rápidos y baratos, mayor utilización de monedas nacionales, fortalecimiento del Nuevo Banco de Desarrollo y mecanismos de protección financiera. El propósito estratégico es evidente: reducir vulnerabilidades y construir alternativas frente a un sistema financiero internacional excesivamente dependiente de unas pocas monedas, instituciones y centros de poder.

Esto no significa que los BRICS estén anunciando la desaparición inmediata del dólar ni que exista una moneda única promovida por esta alianza del Sur Global. Significa algo más concreto y posiblemente más importante: están construyendo instrumentos para que sus países tengan mayor autonomía financiera.

También hay una posición frontal contra las sanciones unilaterales y las llamadas medidas coercitivas secundarias. Y aquí aparece Cuba como un ejemplo concreto. La declaración expresa preocupación por el bloqueo y reclama su terminación.

Esto tiene una lectura política sencilla: ningún país debería tener la capacidad de utilizar su poder económico para imponer condiciones al resto del planeta.

La misma lógica aparece en el comercio. Los BRICS defienden una Organización Mundial del Comercio (OMC) basada en reglas, rechazan el proteccionismo a ultranza y cuestionan las medidas arancelarias unilaterales. En otras palabras, están diciendo que el comercio internacional no puede convertirse en un arma para castigar, presionar o someter a otros Estados.

Pero quizá uno de los capítulos más estratégicos está relacionado con los minerales críticos, la energía, la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA).

El mundo que viene dependerá cada vez más de minerales estratégicos, energía, semiconductores, infraestructura digital, datos e Inteligencia Artificial. Quien controle esas cadenas de suministro tendrá una enorme capacidad económica y geopolítica.

Por eso los BRICS hablan de cadenas de suministro sostenibles de minerales críticos, cooperación tecnológica, gobernanza internacional de la IA y utilización pacífica del espacio.

No es casualidad. El poder del siglo XXI no se disputará solamente con petróleo, ejércitos y bases militares. También se disputará con minerales, tecnología, energía, alimentos, datos, Inteligencia Artificial y sistemas financieros. Y los BRICS lo están entendiendo.

La agricultura y la seguridad alimentaria también ocupan un lugar central. La propuesta de una Bolsa de Granos de los BRICS, la cooperación agroecológica y el fortalecimiento de pequeños productores apuntan a otro problema estratégico: quien controla los alimentos tiene poder sobre los pueblos. Por eso la soberanía alimentaria también es soberanía política.

En materia de paz, la declaración rechaza la escalada militar, reclama desarme, control de armamentos y no proliferación nuclear. Sobre Palestina, exige alto el fuego, acceso humanitario y rechaza el desplazamiento forzoso de la población palestina. Defiende la solución de dos Estados y respalda el papel de las instituciones internacionales.

Aquí aparece otra diferencia fundamental. Los BRICS pretenden presentarse como una plataforma donde los países del Sur Global puedan discutir los grandes problemas internacionales sin aceptar automáticamente que una sola potencia determine qué es legítimo y qué no lo es.

Eso explica también su preocupación por Sudán, el Líbano, Siria, Gaza y otros escenarios de conflicto.

Ahora bien, sería ingenuo pensar que los BRICS son un bloque homogéneo. No lo son. Tienen intereses económicos distintos, sistemas políticos diferentes y posiciones particulares frente a numerosos conflictos. Pero precisamente ahí está su importancia.

No necesitan pensar igual en todo para coincidir en algo fundamental: el mundo ya no puede continuar funcionando bajo una estructura de poder unilateral.

La expansión de los BRICS y el formato BRICS Plus muestran además que existe una demanda creciente de participación de países que durante décadas tuvieron poca capacidad para influir en las grandes decisiones globales.

Al oído de Colombia

Y aquí Colombia debe mirar con atención. Este país posee biodiversidad, agua, tierras agrícolas, energía y minerales estratégicos. Tiene una posición geográfica privilegiada y pertenece a una región que los propios BRICS consideran fundamental dentro de la construcción de un orden internacional más representativo.

La pregunta entonces no debería ser si Colombia debe obedecer a Washington o acercarse automáticamente a Beijing, Moscú, Nueva Delhi o cualquier otra potencia.

La pregunta correcta es otra: ¿cómo defendemos nuestros intereses nacionales en un mundo que está cambiando?

Colombia necesita una política exterior soberana, pragmática y diversificada. Relaciones con Estados Unidos, sí, pero también con América Latina, Asia, África, Europa y los países BRICS. Cooperación sin subordinación. Comercio sin dependencia. Inversión sin entrega de sus recursos estratégicos.

Porque el verdadero desafío no es escoger un amo distinto. El desafío es dejar de necesitar amos.

La Declaración de Nueva Delhi apunta precisamente hacia eso: construir mayor autonomía económica, financiera, tecnológica, energética y política para el Sur Global.

Los BRICS están intentando pasar de la protesta a la construcción de alternativas. Y esa es la verdadera noticia.

El mundo unipolar está siendo cuestionado. El Sur Global está reclamando su lugar. Y Colombia tendrá que decidir si observa el cambio desde la orilla o participa activamente en la construcción del nuevo escenario internacional.

Porque mientras algunos siguen discutiendo quién tiene el discurso más fuerte, otros están construyendo bancos, mecanismos de pago, cadenas de suministro, cooperación tecnológica, mercados, alianzas y nuevas instituciones.

La geopolítica está cambiando. La pregunta es si Colombia cambiará con ella o continuará mirando el mundo con los ojos del siglo pasado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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