PRENSA MINISTERIO DE AGRICULTURA /
Colombia dio inicio el último fin de semana a la agenda previa de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (Icarrd+20) con la Conferencia Internacional Tierra, Vida y Sociedad, un espacio de deliberación académica y política que posiciona la Reforma Agraria como eje estratégico para enfrentar la crisis climática, ambiental y alimentaria que impactan de manera desproporcionada a los pueblos rurales del mundo.
En un contexto global marcado por la degradación ambiental, el aumento del hambre y la concentración de la tierra, el foro reafirmó que la Reforma Agraria no es una discusión histórica superada, sino una política estructural contemporánea indispensable para garantizar sostenibilidad territorial, justicia social y estabilidad democrática.
El evento académico que tuvo lugar en la Universidad de Cartagena y que es la apertura de la Conferencia que va entre el martes 24 y el sábado 28 de febrero, reunió a referentes internacionales del movimiento campesino, la investigación agraria y la gobernanza global de la tierra.

Participaron Morgan Ody, secretaria general de La Vía Campesina; Darío Fajardo, uno de los investigadores agrarios más destacados de Colombia; Carlos Duarte, presidente del Grupo de Trabajo de la Undrop (Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales; Ward Anseeuw, del Observatorio Global de la Tierra de la FAO, y Dionicio Canahui, representante del International Indian Treaty Council ante la FAO.
Las intervenciones coincidieron en señalar que los actuales desequilibrios territoriales —concentración de la propiedad, presión extractiva, expansión desordenada de monocultivos y vulnerabilidad de economías campesinas— constituyen factores estructurales que profundizan la crisis climática y la inseguridad alimentaria.
En el debate trascendió la defensa declarativa de la Reforma Agraria y la situó como una herramienta estratégica de reorganización territorial, además, se planteó que redistribuir y democratizar el acceso a la tierra implica impulsar sistemas agroecológicos que reduzcan emisiones y restauren suelos.

Asimismo, se requiere proteger la biodiversidad mediante modelos productivos de base campesina e indígena y fortalecer la soberanía alimentaria frente a la volatilidad de mercados internacionales.
En este marco, la academia fue convocada a desempeñar un papel central. La universidad, se afirmó, no puede ser observadora neutral de la crisis y debe convertirse en aliada estratégica de los procesos de transformación rural, acompañando técnicamente la implementación de reformas, evaluando impactos ambientales y fortaleciendo capacidades locales.
Debate global y justicia territorial

En el segundo panel, el académico sudafricano Mnqobi Ngubane, del Departamento de Sociología de la Universidad Nelson Mandela, advirtió sobre las profundas asimetrías del sistema económico global y la necesidad de que los pueblos rurales mantengan una agenda activa en defensa de sus territorios y derechos colectivos.
Con esta primera jornada, Colombia consolida la Icarrd+20 como un espacio de debate de alto nivel que articula movimientos sociales, academia, organismos multilaterales y gobiernos en torno a una agenda común: construir un nuevo pacto global por la tierra, la vida y la justicia territorial.
La agenda académica previa al encuentro internacional contribuye a fortalecer la discusión sustantiva que marcará el desarrollo de la Conferencia en los próximos días.



