CONVERSACIONES PENDIENTES /
En una sugerente entrevista realizada por Juan David Correa para la plataforma web que dirige, Conversaciones Pendientes, el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez hizo un análisis sobre la corriente denominada Ilustración oscura y los alcances del ‘tecnofascismo’, advirtiendo que “el fin del mundo y del capitalismo ya comenzaron».
Más allá del Estado liberal, el filósofo Castro-Gómez llama a construir redes moleculares frente a la barbarie tecnofeudal y exhortó a la izquierda a abandonar su dependencia ciega de las instituciones liberales tradicionales y a reinventar su gramática política, asumiendo el desafío de enfrentar el tecnofacismo.
El diálogo periodístico giró en torno a cómo el pensamiento crítico contemporáneo debe interpretar las mutaciones del capitalismo global, la crisis de la democracia liberal y el surgimiento de ideologías tecnofascistas y reaccionarias.

Castro-Gómez, conocido por su trayectoria en los años 90 junto al colectivo Modernidad/Colonialidad, examina la evolución intelectual que conecta la cibernética británica de los años 90 con las actuales agendas de las élites tecnológicas de Silicon Valley y la política de la extrema derecha global.
La tesis central que expone es que el «fin del mundo» y el «fin del capitalismo» ya han comenzado a desarrollarse de manera paralela e irreversible, y que las alternativas emancipatorias de izquierda no pueden seguir atadas a los dogmas de la Ilustración triunfante ni confiar ciegamente en las instituciones liberales.
El filósofo, investigador social y catedrático universitario analiza cómo corrientes reaccionarias lideradas por figuras como el británico Nick Land rechazan los presupuestos éticos y humanistas de la Ilustración clásica (los derechos humanos, la igualdad y la democracia). Para estos sectores, el «sistema de seguridad humano» es un lastre que frena la aceleración tecnológica y el desarrollo pleno del capitalismo.
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Castro-Gómez explicó el alcance de la hiperstición y la performatividad del relato, recabando cómo las ficciones ciberpunks, las distopías cinematográficas y los mitos apocalípticos no son meras fantasías, sino hipersticiones (narrativas imaginarias que terminan por materializarse y autorealizarse en la realidad socioeconómica).
Se refirió también al agotamiento de la democracia liberal y la estrategia de la izquierda, deteniéndose a reflexionar sobre las limitaciones del primer y segundo ciclo progresista en América Latina.
Argumentó que, al intentar disputar el poder a través de las reglas de juego de la democracia liberal, la izquierda asimiló acríticamente las estructuras del capitalismo, volviéndose incapaz de frenar la crisis sistémica.
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Mientras la tecnocracia de extrema derecha propone el ‘exit’ (la huida de la democracia hacia ciudades-Estado corporativas o colonias espaciales administradas por juntas directivas), Castro-Gómez plantea la necesidad de construir una alternativa desde los vínculos comunitarios moleculares.
Hizo alusión a la mercantilización total de la vida, explicando el impacto que ha tenido en la sociedad el neoliberalismo que actúa como una máquina de desterritorialización que privatizó no solo la economía, sino las relaciones humanas, el afecto, la educación y el cuidado, fomentando el aislamiento y la competencia.
El imaginario neoliberal del «emprendedor de sí mismo» como lo describió Michel Foucault ha generado una alienación generalizada. Paralelamente, una élite hipermillonaria de magnates tecnológicos se ha desconectado de la realidad social, operando bajo lógicas de poder omnipotente.
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Dentro de este complejo contexto irrumpió el “tecnofascismo” global que vincula la filosofía de pensadores de extrema derecha con las acciones prácticas de líderes políticos contemporáneos y magnates (como Peter Thiel o Alexander Karp) que financian infraestructuras de Inteligencia Artificial (IA) y control masivo.
Frente al colapsismo paralizante que difunden los centros de poder tecnológico, la izquierda y los movimientos sociales enfrentan la urgencia geopolítica y local de disputar el relato del fin del mundo, eligiendo conscientemente cómo atravesar la tragedia de forma solidaria y organizada, expresó Castro-Gómez.
El filósofo colombiano dejó durante abierta durante la conversación con Juan David Correa una profunda advertencia: desestimar estas corrientes oscurantistas tildándolas de «delirantes» es un error estratégico.
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De ahí que señaló que urge que tanto la izquierda global como latinoamericana abandonen su dependencia ciega de las instituciones del Estado liberal tradicional, reinventando su gramática política y salir a disputarle el relato al tecnofascismo que, como se ha visto, es muy poderoso.
Esto implica articular redes moleculares de cuidado mutuo y resistencia comunitaria, reconociendo los límites ecológicos e históricos irreversibles del presente para rescatar la dignidad humana frente a la barbarie ‘tecnofeudal’.
La conversación periodística en el siguiente video:



