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El “informe” de Noticias Caracol sobre la supuesta infiltración de disidentes de las FARC en el Gobierno nacional, en el que además se involucra a un General del Ejército y a un alto funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) fue desmentido por el propio presidente Gustavo Petro, quien atribuyó a la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) como fuente periodística de ese medio corporativo de comunicación.
El ruido mediático en torno al informe de Caracol TV, es ensordecedor. Inclusive, opaca dos trinos del presidente Petro en los que expone la versión oficial de los hechos.

De entrada, dice el primer mandatario, la fuente del periodista de Caracol es la CIA «que tiene la costumbre de tender redes para afectar a la opinión pública de acuerdo con los intereses del Gobierno estadounidense en todo el mundo … Hoy la CIA tiene razones para atacar mi gobierno, desprestigiándolo … Narcos y altos dirigentes del Gobierno norteamericano coinciden en su intención de desprestigiarnos: los unos, para recuperar sus negocios golpeados … otros, impedir que ganemos las elecciones».
El presidente Petro afirma que la versión difundida en medios es falsa: «Caracol ha cometido ya varios ‘errores’ de esta magnitud … Se trata de querer purgar personas que me han ayudado a identificar oficiales del Ejército y la Policía corruptos … Qué coincidencia, que ahora denuncien a quienes vienen denunciando los nexos de la corrupción dentro de la fuerza pública», acota el mandatario.
Y, no habla por hablar: revela que antes del escándalo mediático, se reunió con la CIA, que le contó otra versión: «Investigué lo que me dijo, y llegué a la conclusión de que la versión de la CIA no era certera: La CIA también cae en trampas, porque los norteamericanos ignoran que el gran poder del narcotráfico siempre penetra el poder político de la nación».

Este nuevo episodio terminó siendo un complejo montaje político-mediático que intenta vincular al presidente Petro con disidencias armadas y el magnicidio del senador Miguel Uribe, en un contexto marcado por el alto grado de pugnacidad política y el acercamiento a las elecciones de 2026.
Los Generales del Ejército consultados por Caracol para elaborar el ‘informe’ fueron removidos de la cúpula militar precisamente por decisiones del Gobierno Petro, lo que convierte su testimonio en información potencialmente sesgada e instrumentalizada para fines políticos.
La articulación entre sectores políticos, agencias de inteligencia y poderosos medios de comunicación ha sido determinante en la construcción de la narrativa que pretende vincular al presidente Petro con hechos delictivos de alto impacto. La filtración de información, muchas veces sin sustento probatorio suficiente, y la publicación de investigaciones en medios como Noticias Caracol, evidencian una posible captura institucional, donde intereses particulares se anteponen al rigor y la neutralidad. El papel de los medios, en este sentido, deja de ser meramente informativo para convertirse en actor político, influenciando la opinión pública y el curso de las investigaciones.

La estrategia desplegada se basa en la instrumentalización de investigaciones preliminares, filtraciones selectivas y el uso de fuentes que responden a intereses políticos. La rapidez con que ciertos medios divulgan información sin contrastarla ni verificarla, contribuye a la proliferación de rumores y a la deslegitimación de figuras públicas. La utilización de testimonios de dudosa procedencia y la falta de contexto en la presentación de hechos alimentan un clima de incertidumbre, donde la verdad queda supeditada al interés de desinformar y sembrar dudas sobre el jefe de Estado.
El trasfondo político de estas acciones apunta directamente a influir en el ambiente electoral de cara a 2026. La vinculación de Petro con grupos armados y el magnicidio de Uribe no sólo busca debilitar su imagen y credibilidad, sino también crear un ambiente de miedo y desconfianza que favorezca a sectores opositores. La instrumentalización de las instituciones y los medios para fines electorales constituye una amenaza seria para la transparencia y la equidad del proceso democrático.
Ante la avalancha mediática y la presión política, el presidente Petro ha respondido con firmeza, denunciando la existencia de una campaña de desprestigio y manipulación institucional. Petro ha señalado la corrupción y el uso indebido de la inteligencia estatal para fines políticos, exigiendo transparencia y respeto al debido proceso. Su postura se apoya en la necesidad de fortalecer la democracia y evitar que intereses particulares manipulen la opinión pública y las decisiones judiciales.

El montaje mediático y político tiene el potencial de alterar profundamente el escenario electoral, polarizando aún más a la sociedad y debilitando la confianza en las instituciones. La manipulación de la información y la instrumentalización de las investigaciones pueden desviar el debate público de los temas sustantivos, erosionando la legitimidad del proceso electoral y amenazando la estabilidad democrática. El riesgo de que la contienda electoral se desarrolle en un ambiente de desinformación y miedo es real y exige respuestas contundentes de todos los actores involucrados.
La Fiscalía, ante la presión mediática y el impacto del informe presentado por Noticias Caracol, ha anunciado la apertura de una investigación para esclarecer los hechos y determinar la veracidad de las acusaciones.

El debate público se ha intensificado, con voces que exigen transparencia y responsabilidad tanto de las instituciones como de los medios, mientras otros sectores aprovechan la coyuntura para profundizar la pugnacidad política.
La gravedad del montaje político-mediático contra Gustavo Petro trasciende el caso puntual y pone en evidencia los riesgos que enfrenta la democracia colombiana. La instrumentalización de instituciones, la desinformación y la manipulación mediática amenazan la legitimidad de los procesos electorales y el equilibrio institucional.



