junio 2, 2026 12:17 pm
Doctrina Social Católica para el siglo XXI

Doctrina Social Católica para el siglo XXI

POR JUAN J. PAZ Y MIÑO CEPEDA

Hay una trayectoria histórica muy importante de la que puede llamarse Iglesia popular en América Latina, anterior incluso a la formulación de la Doctrina Social de la Iglesia Católica (DSI), que debe ser reconocida como parte de los procesos de liberación social en la región.

En la historiografía tradicional fue una constante concebir a la Iglesia católica bien como eje de civilización espiritual desde la conquista y el coloniaje (versión conservadora) o bien como institución de oscurantismo y opresión (versión liberal), a lo cual se sumó la versión marxista dogmática que simplemente redujo la religión a ser el “opio del pueblo”. Pero fue el filósofo Enrique Dussel (1934-2023) el primero en cuestionar esas tradiciones ideológicas en su monumental ‘Historia general de la Iglesia en América Latina’, que coordinó con otros autores.

Cabe encontrar una dialéctica entre la “Cristiandad opresora” y la “Iglesia profética popular”, que ha permitido entender no solo el vínculo de las élites religiosas con el poder, sino la diferenciación marcada por una Iglesia vinculada a la defensa de lo popular: en el siglo XVI las primeras críticas a la conquista y el coloniaje en manos de Bartolomé de las Casas, Antonio de Montesinos y el obispo Vasco de Quiroga (organizó «pueblos-hospitales» en Michoacán basados en la ‘Utopía’ de Tomás Moro); las misiones de dominicos, franciscanos o jesuitas en comunidades indígenas y pueblos “fronterizos”; en los siglos XVII y XVIII las Reducciones o Misiones Jesuíticas del Paraguay, que crearon comunidades de indígenas guaraníes autónomas; el bajo clero durante las independencias, con figuras como Miguel Hidalgo y José María Morelos en México; y, con mayor actualidad, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) desde la década de 1960, que mantuvieron la resistencia especialmente contra las dictaduras militares de la Guerra Fría.

Puede entenderse que, en América Latina, si bien no surgió una DSI, si se configuraron momentos históricos en los que se denunció el sistema de opresión y explotación, incluyendo formulaciones teóricas y también prácticas, en defensa de las poblaciones sometidas y explotadas.

Tampoco puede sostenerse que la Iglesia europea fuera siempre monolítica y al servicio de la opresión. Cabe recordar a los Padres de la Iglesia (siglos IV y V) como San Juan Crisóstomo, para quien «el rico es un ladrón»; los movimientos mendicantes del siglo XIII; el Humanismo Cristiano del siglo XVI con Tomás Moro; el catolicismo social francés y alemán (siglo XIX); y, finalmente, el nacimiento de la DSI.

El papa León XIII (1878-1903), con su encíclica ‘Rerum Novarum’ (1891) fue el fundador de la DSI. Estaba en pleno avance el capitalismo europeo, de modo que el Papa defendió la dignidad de los trabajadores y la necesidad de su protección con derechos que impidan los abusos de la industrialización. Le siguió Pío XI (1922-1939) con ‘Quadragesimo Anno’ (1931), quien retomó el tema obrero y, adicionalmente, condenó el fascismo, los totalitarismos y el marxismo (la Revolución rusa triunfó en 1917).

Pero el gran renovador fue Juan XXIII (1958-1963) con ‘Mater et Magistra’ (1961), ‘Pacem in Terris’ (1963) y la convocatoria al Concilio Vaticano II, que reformaron el culto y potenciaron la defensa de los derechos humanos y la paz mundial. Pablo VI (1963-1978) en ‘Populorum Progressio’ (1967) habló de desarrollo integral contra la brecha entre países ricos y pobres. Juan Pablo II (1978-2005) escribió tres encíclicas, exaltando la dignidad humana y el trabajo, condenando al “capitalismo salvaje”, pero, al mismo tiempo, convirtiéndose en un actor fundamental en el derrumbe de la URSS y en un radical cuestionador de la Teología de la Liberación nacida en América Latina.

En efecto, tras el Concilio Vaticano II, la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968) consagró la Teología de la Liberación (TL). Entre sus teóricos cabe nombrar a: Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Hugo Assmann, Jon Sobrino, Juan Luis Segundo, Hélder Câmara, Manuel Larraín, Marcos McGrath. Y el eje doctrinario fue la “opción preferencial por los pobres” y la denuncia de las “estructuras de pecado” contra las que era socialmente lícito combatir.

Desde sus inicios, la TL fue atacada de “comunista” incluso porque sus mentores aceptaron el marxismo como método de investigación socioeconómica; pero, sobre todo, porque la opción por los pobres fue determinante en el surgimiento de las CEB y una potente Iglesia popular en toda Latinoamérica.

Frente a los Papas europeos, que difícilmente podían entender las realidades latinoamericanas, son los papas Francisco (2013-2025) y León XIV (desde 2025), los que mejor han comprendido al “Tercer Mundo”: el primero, por ser argentino y haber hecho su vida en el país de su origen, y el segundo, que siendo norteamericano, ejerció su misión en África y como obispo de Chiclayo en Perú (2014-2023), hasta el llamado de Francisco para que ejerciera como Prefecto Dicasterio para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

Francisco supo valorar la TL y, en sus encíclicas ‘Laudato Sí’ (2015) y ‘Fratelli Tutti’ (2020) también integró la visión ecológica, la casa común de los seres humanos, la crítica al mercado y la explotación que genera.

Jorge Mario Bergoglio, papa Francisco (1936-2025).

El poder digital

León XIV ha impactado enormemente en el mundo con su reciente encíclica ‘Magnifica humanitas’, cuyo eje está en los desafíos éticos, sociales y humanos de la Inteligencia Artificial (IA). Sus propuestas son inéditas. El Pontífice advierte sobre el “paradigma tecnocrático y el poder digital”, que se concentran en pocas manos.

La idea puede ser asimilada al concepto paralelo que introdujo el economista griego Yanis Varoufakis (‘Tecnofeudalismo: el sigiloso sucesor del capitalismo’, 2024) al analizar el “tecnofeudalismo” como era postcapitalista al servicio de una élite de nuevos “señores feudales” que se apropian del trabajo general de quienes usan redes y tecnologías actuales.

El Papa aboga por “desarmar” la IA y la tecnología si se utilizan como instrumentos de dominación. Y demanda solidaridad y paz, con iguales críticas al afán desmedido de acumulación de riqueza y concentración del poder.

Con ‘Magnifica humanitas’, el papa León XIV convirtió a la Inteligencia Artificial (IA) en la nueva cuestión social de la Iglesia.

Estas actualizaciones de la DSI obviamente han despertado las reacciones de la oligarquía tecnológica que domina el mundo y de aquellos que siguen viendo el fantasma “comunista” y la supuesta inclinación “política” de los dos últimos Papas por el “Tercer Mundo” y los pobres.

De modo que en América Latina la DSI también ha pasado a formar parte de los “progresismos” perseguidos y odiados por el imperio del tecnocapital, el empresariado oligárquico regional y los gobiernos de las derechas políticas que los representan.

De otro lado, el papa León XIV también ha realizado críticas directas y públicas a la administración de Donald Trump por sus agresivas políticas injerencistas como en Irán o Venezuela, el recrudecimiento del bloqueo a Cuba (mientras el exilio cubano de Miami le exige condenar al régimen de la isla), la persecución a los migrantes y el armamentismo del país bajo una «ilusión de omnipotencia», lo cual demuestra una clara conciencia histórica del Pontífice sobre el mundo multipolar en marcha.

@JuanPazyMino

http://www.historiaypresente.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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