CLACSO /
En las últimas décadas, América Latina y el Caribe se han convertido en epicentro de intensos conflictos socioambientales. Estos no son simples episodios aislados ni consecuencias inevitables del desarrollo, sino manifestaciones profundas de disputas por la defensa de territorios, autonomías y derechos frente a la expansión de un capitalismo globalizado. La región, rica en biodiversidad y recursos naturales, ha sido históricamente vista como fuente de materia prima para proyectos extractivos que benefician principalmente intereses externos, mientras sus poblaciones afrontan las consecuencias ambientales y sociales de tales emprendimientos.
El modelo extractivista, impulsado por corporaciones multinacionales y respaldado por políticas estatales, responde a las demandas del Norte Global y se intensifica bajo la falaz retórica de la “transición verde”. La digitalización y la transición energética, presentadas como avances hacia un futuro sostenible, generan una presión creciente sobre los territorios latinoamericanos para abastecer la demanda de minerales críticos, agua y energía. Sin embargo, esta narrativa frecuentemente oculta las desigualdades estructurales que perpetúan la dependencia y la colonialidad, manteniendo la región en una posición subordinada dentro del sistema económico mundial.
Las afectaciones al medioambiente no pueden ser vistas como “daños colaterales” del progreso. Detrás de la deforestación, la contaminación, el desplazamiento de comunidades y la pérdida de biodiversidad, subyacen relaciones de poder y disputas por el sentido y el destino de la vida en los territorios.
![]()
La degradación ambiental es expresión de la violencia estructural inherente al extractivismo y la lógica de acumulación, que despoja a las comunidades de sus medios de vida y socava sus formas propias de organización y existencia.
Frente a la expansión extractivista, surgen resistencias territoriales protagonizadas por comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y urbanas. Estas luchas no sólo defienden el acceso y control sobre los recursos, sino que reivindican proyectos de vida alternativos, basados en el cuidado, la reciprocidad y los saberes ancestrales. El territorio no es solo espacio físico, sino tejido de relaciones, memoria y cultura. La defensa territorial es, en este sentido, una apuesta por la autodeterminación y la justicia ambiental.
Los movimientos feministas y las iniciativas interseccionales han enriquecido estas resistencias, visibilizando la relación entre la explotación de la naturaleza y la opresión de cuerpos y subjetividades. Al articular luchas por el agua, la tierra y el derecho a decidir sobre los cuerpos y territorios, las mujeres y diversidades sexuales proponen modelos de vida que desafían la lógica extractivista y patriarcal, y promueven economías del cuidado, la solidaridad y la equidad.
![]()
Las alternativas que emergen desde los territorios latinoamericanos buscan superar la dependencia y la colonialidad, apostando por transiciones que respeten la pluralidad de modos de vida y la integridad de la naturaleza. Los saberes ancestrales, la agroecología, la gestión comunitaria de bienes comunes y las economías solidarias ofrecen horizontes para una transición justa, en la que el cuidado y la reciprocidad sean principios rectores. Estas propuestas desafían la hegemonía neoliberal del extractivismo y abren caminos hacia la reconfiguración de las relaciones entre sociedad y naturaleza.
La construcción de resistencias interseccionales frente a la hegemonía extractivista es un proceso complejo, marcado por tensiones y desafíos, pero también por creatividad política y capacidad de articulación. América Latina y el Caribe enfrentan la tarea de imaginar y materializar transiciones que reconozcan la diversidad de pueblos, saberes y territorios, y que permitan superar las lógicas de despojo y dependencia.
El protagonismo de las comunidades y movimientos sociales es fundamental para abrir horizontes de vida digna y justicia ambiental, en diálogo y confrontación con los poderes globales y locales.
![]()
Compleja trama de luchas, tensiones y alternativas
‘Conflictos socioambientales y transiciones justas en el siglo XXI’ (CLACSO, Buenos Aires, 2025) constituye una obra colectiva de referencia para comprender la compleja trama de luchas, tensiones y alternativas que atraviesan América Latina y el Caribe en el contexto actual. El libro se sitúa en el corazón de las discusiones más urgentes sobre el destino de los territorios, la justicia social y ambiental, y el papel de la región en la reconfiguración del orden mundial. A través de contribuciones plurales, la obra invita a repensar modelos de desarrollo, transiciones energéticas y digitales, y las formas de vida amenazadas por el avance extractivista, iluminando las resistencias protagonizadas por movimientos sociales, territoriales y feministas.
La Ecología Política Latinoamericana es el hilo conductor que articula los análisis del libro. Este enfoque crítico no solo denuncia el carácter estructural de la crisis ecológica, sino que revela las relaciones de poder, las asimetrías históricas y las disputas por los sentidos del desarrollo y la naturaleza.
Se enfatiza que los conflictos socioambientales no son meros “daños colaterales” del progreso, sino expresiones de una lucha por la defensa de territorios, autonomías y derechos frente a la expansión de un metabolismo social capitalista globalizado. La obra recoge preguntas centrales de la ecología política contemporánea: ¿qué transiciones son posibles y para quiénes?, ¿qué modelos de vida se defienden en los territorios?, ¿cómo se tejen resistencias interseccionales frente a la hegemonía extractivista?
![]()
Extractivismo y modelos económicos: tensiones Norte Global vs. Sur Global
Uno de los ejes transversales del libro es el análisis de las tensiones entre los modelos extractivistas impulsados por intereses del Norte Global y la realidad de los países latinoamericanos y caribeños. América Latina y el Caribe, históricamente configuradas como proveedoras de materias primas y recursos estratégicos, enfrentan una renovada presión para abastecer la transición digital y energética global. Bajo la retórica de la “transición verde”, se perpetúan lógicas de despojo y subordinación, donde la explotación del litio, el cobre, el agua y la biodiversidad responde a las necesidades del capitalismo global, profundizando la dependencia y la vulnerabilidad de la región.
El libro expone cómo estas dinámicas no solo reproducen desigualdades históricas, sino que refuerzan viejas y nuevas formas de colonialidad.
Frente al avance del extractivismo, las resistencias territoriales emergen como protagonistas de las disputas contemporáneas. El libro documenta experiencias de lucha de comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y urbanas, que articulan demandas por la defensa del agua, la tierra, el cuerpo y la autonomía. Destaca el papel fundamental de los movimientos feministas y de mujeres, quienes desde una praxis interseccional denuncian la violencia patriarcal, racista y ecocida del modelo dominante. Estas resistencias no solo cuestionan el sentido mismo del desarrollo, sino que proponen alternativas basadas en el cuidado, la reciprocidad y la revalorización de saberes ancestrales, abriendo horizontes para transiciones justas y plurales.
![]()
Las condiciones geográficas, ecológicas y geológicas de América Latina y el Caribe convierten a la región en una zona de altísimo interés geopolítico y económico. La abundancia de minerales críticos, bosques, agua dulce y biodiversidad la posiciona en el centro de la disputa global por la reconfiguración de las cadenas de suministro y el abastecimiento de la transición energética y digital.
El libro subraya cómo estos procesos no son neutros: responden a la lógica de un metabolismo social capitalista que externaliza los costos ecológicos y sociales sobre los pueblos del Sur Global. Así, la región se ve atrapada en una doble trampa: ser indispensable para los proyectos de “descarbonización” global, pero a costa de la profundización de la dependencia, la destrucción de territorios y la negación de derechos colectivos.
El avance del extractivismo y la imposición de transiciones “verdes” sin justicia social han profundizado desigualdades estructurales, agravando la vulneración de derechos humanos y colectivos. El libro expone cómo mujeres, pueblos indígenas, comunidades negras y sectores populares padecen de manera desproporcionada el despojo, la contaminación, la criminalización y la violencia.
Desde un enfoque interseccional, se analizan las múltiples dimensiones de la injusticia: de género, étnico-racial, territorial y generacional. Se pone en evidencia que la transición energética, si no es disputada desde abajo, puede convertirse en una nueva ola de injusticia ambiental y social, perpetuando la lógica sacrificial sobre los mismos cuerpos y territorios históricamente explotados.
![]()
Este análisis colectivo es una invitación a imaginar y construir alternativas desde las resistencias, los territorios y las voces históricamente silenciadas. El libro desafía a pensar las transiciones no como simples cambios tecnológicos, sino como procesos profundamente políticos, atravesados por disputas de sentido, poder y vida.
El reto central es avanzar hacia transiciones justas que reconozcan la pluralidad de territorios y sujetos, que prioricen la justicia social y ecológica, y que desmonten las hegemonías del Norte Global y de la falacia denominada “capitalismo verde”. En este horizonte, las luchas de los movimientos sociales, territoriales y feministas son faros imprescindibles para la construcción de futuros dignos y sostenibles en América Latina y el Caribe.
Acceso al libro
![]()
Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:
Conflictos socioambientales y transiciones justas en el siglo XXI



