febrero 16, 2026 5:46 pm
El 51 por ciento o la derrota: la verdad que la izquierda no puede ignorar

El 51 por ciento o la derrota: la verdad que la izquierda no puede ignorar

POR CLARA LÓPEZ OBREGÓN / EDITORIAL TSC /

El escenario que se perfila es claro: si no se construyen acuerdos amplios desde ahora, puede configurarse una segunda vuelta entre un candidato fuerte de derecha y uno de izquierda radical, dejando al centro por fuera.

Colombia atraviesa un momento político decisivo. No es un debate ideológico abstracto ni una competencia de nombres. Es una discusión concreta sobre cómo se gana o se pierde la presidencia en un sistema que exige mayoría absoluta.

Hay una verdad que debe decirse sin ambigüedades: en Colombia se puede pasar a segunda vuelta y perder la presidencia. Ese riesgo es real. Y subestimarlo sería un error político grave.

La derecha y la ultraderecha no necesitan ganar la primera vuelta para frenar el proceso de cambio que inició el Gobierno del presidente Gustavo Petro. Les basta con que el campo del cambio no logre el 51 por ciento en segunda vuelta. Les basta con que el centro político y sectores amplios no se sientan convocados. La derrota no vendría por falta de convicción, sino por falta de mayoría.

La Presidencia se gana con mayoría absoluta. Hoy la izquierda por sí sola no alcanza ese umbral. No es una opinión ni una descalificación: es aritmética electoral. Las presidencias no se construyen desde minorías intensas por más comprometidas que sean. Se construyen desde mayorías amplias capaces de gobernar y de dar estabilidad.

Es necesario hacer una distinción honesta. El presidente Petro conserva liderazgo y reconocimiento. Pero el desgaste propio del ejercicio del poder existe y pesa en la opinión pública. La identidad política de la izquierda no cuenta hoy con mayoría automática. La popularidad presidencial no se transfiere por inercia a una candidatura. Suponerlo sería un error estratégico.

Gobernar no es resistir. Gobernar es sumar. Implica persuadir, ofrecer garantías y construir confianza más allá de la base propia. Sin el centro político, sin sectores independientes, sin acuerdos amplios, el 51 por ciento simplemente no aparece.

Y en política lo que no aparece en las urnas no existe.

El escenario que se perfila es claro: si no se construyen acuerdos amplios desde ahora, puede configurarse una segunda vuelta entre un candidato fuerte de derecha y uno de izquierda radical, dejando al centro por fuera. Ese escenario no fortalece al proyecto de cambio; lo expone. En Colombia, las segundas vueltas suelen definirse más por la capacidad de articular una mayoría contra alguien que por la simple movilización de una base fiel.

Ignorar esa realidad no es prudencia. Es omisión estratégica. La fragmentación favorece objetivamente a quienes buscan revertir las transformaciones sociales.

Construir el 51 por ciento exige reducir miedos, evitar el sectarismo y la descalificación de otros sectores, ampliar diálogos y generar confianza institucional. El país es diverso. Colombia necesita una candidatura capaz de hablarle a la base popular, pero también al centro político, a los liberales, a los católicos, a los cristianos, a los empresarios, a las regiones y a quienes, sin militar en la izquierda, no quieren retrocesos ni inestabilidad.

Las mayorías no se imponen. Se construyen.

El llamado al “voto útil”, entendido como la necesidad de consolidar mayorías en un sistema de doble vuelta, no es una traición ideológica. Es una comprensión responsable de las reglas del juego democrático. Cuando el sistema exige 51 por ciento, la dispersión termina debilitando al propio proyecto. El voto que no contribuye a construir mayoría facilita, de hecho, la victoria de quien sí logra organizarla.

No se trata de egos ni de disputas internas. Se trata de evitar un error de cálculo que puede costar la presidencia. Advertir no divide. Advertir es una forma de lealtad con el país y con millones de colombianos que respaldan el cambio, pero también exigen gobernabilidad y estabilidad.

Casa de Nariño, sede del Gobierno Nacional de Colombia, Bogotá.

La Presidencia no se gana con consignas.

Se gana convenciendo. Y convencer implica hablarle a todo el país.

@ClaraLopezObre

Revista Semana, Bogotá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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