febrero 11, 2026 7:13 pm
El Banco de la República le da la espalda al país

El Banco de la República le da la espalda al país

POR OMAR ROMERO DÍAZ / EDITORIAL TSC /

La reciente decisión del Banco de la República de subir la tasa de interés al 10,25 % no solo es equivocada, sino profundamente injusta con la realidad que vive hoy el país.

No es una decisión técnica. No es una decisión neutral. Es una decisión que le da la espalda al pueblo colombiano.

¿De qué estamos hablando cuando suben la tasa? Dicho sin tecnicismos: cuando el Banco de la República sube la tasa de interés, el crédito se vuelve más caro, las cuotas suben, los negocios se frenan, la industria se enfría, la deuda del Estado crece y el empleo se pone en riesgo.

Eso lo siente el tendero, el pequeño empresario, el campesino, el trabajador que vive del rebusque o del salario.

 

Sede del Banco de la República en Bogotá: el «Vaticano» del neoliberalismo en Colombia.

¿Pero el país está en crisis? No. Miremos la realidad, no el miedo que nos quieren vender:

  • Inflación: 5,1%, bajando

  • Dólar estable alrededor de $3.600

  • Economía creciendo, la cuarta economía de mejor crecimiento en el mundo.

  • Desempleo en 8 %, el más bajo del siglo

  • Más de 600 mil empleos creados en 2025

  • La industria vuelve a contratar

 

Con estos datos, no hay ninguna urgencia económica que justifique apretar el freno. Entonces, ¿por qué suben la tasa? Esa es la pregunta clave. Incluso analistas moderados esperaban un ajuste pequeño, si acaso de 50 puntos básicos.

Pero el Banco decidió subir 100 puntos, como si el país estuviera al borde del abismo. Eso no es prudencia. Eso es castigo económico.

El dato que desnuda la decisión

Hay un hecho que casi no se menciona: solo durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro las tasas reales se han mantenido más de 4 puntos por encima de la inflación.

En todos los gobiernos anteriores, las tasas caminaban casi al mismo ritmo de la inflación. ¿Por qué ahora no? ¿Por qué el rigor aparece solo cuando gobierna el cambio?

Mantener tasas tan altas no protege al pueblo. Protege al capital financiero. Es una transferencia silenciosa: del trabajo al rentista, del productor al banquero, del consumo popular al gran capital. Mientras unos ganan intereses, el país se endeuda, la economía se frena y el futuro se encarece.

Mucho se habla de la “independencia” del Banco de la República. Pero la pregunta es: ¿independiente de quién? Porque es muy independiente del mandato popular, pero nada independiente del poder económico de la oligarquía. Sus decisiones afectan empleo, deuda, crecimiento y bienestar.

Eso no es solo técnica, eso es poder político sin control democrático.

Mientras el Banco sube tasas, la economía real muestra algo distinto: más empleo formal; menos desempleo juvenil; menor brecha entre hombres y mujeres; reactivación industrial; menos informalidad por necesidad; estos no son discursos. Son cifras oficiales del DANE.

Subir la tasa en este contexto es ir contra la realidad. No es economía, es bloqueo. Esta decisión no se puede leer aislada, hace parte de un cerco institucional: Banco de la República. Congreso, altas cortes, grandes capitales. Todos cerrando el paso a reformas, todos protegiendo privilegios, todos frenando cualquier redistribución real.

Cuando los datos muestran que el país avanza, pero las decisiones lo frenan, el problema no es la economía. El problema es el poder.

Por eso es preciso rechazar esta decisión del Banco de la República. Porque no protege a Colombia. Porque no defiende al pueblo. Porque castiga al país para mantener intactos los privilegios oligárquicos.

Y ese debate, tarde o temprano, Colombia tendrá que darlo.

 

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