febrero 12, 2026 6:32 am
El silencio como estrategia: ¿por qué quieren callar el juicio a Álvaro Uribe?

El silencio como estrategia: ¿por qué quieren callar el juicio a Álvaro Uribe?

El abogado Diego Cadena ha urdido artimañas para tratar de que el cuestionado expresidente Álvaro Uribe logre salir airoso de las causas penales en su contra.

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

En Colombia, el poder no se entrega: se protege a toda costa, incluso si para ello hay que manipular la justicia, fabricar montajes o silenciar a quienes se atreven a denunciar. Hoy, mientras el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su abogado Diego Cadena enfrentan procesos judiciales por soborno y fraude procesal, se despliega una oscura maquinaria para enterrar la verdad y absolverlos no desde la ley, sino desde el relato manipulado de los poderosos.

Durante años, Uribe Vélez fue presentado como el ‘héroe nacional’, el adalid de la «seguridad democrática». Pero los hechos son tozudos y desmienten el mito: más de 6.000 jóvenes asesinados y presentados como guerrilleros caídos en combate bajo su Gobierno, la compra de votos en el Congreso para su reelección (la infame “yidispolítica”), y el impulso a las “Convivir”, que terminaron siendo brazos armados del paramilitarismo. La historia comienza a poner las piezas en su lugar. Y eso es precisamente lo que hoy quieren evitar a toda costa.

El más reciente informe de ‘El Reporte Coronell’ destapa un nuevo intento de manipulación: una operación clandestina para vincular falsamente al senador Iván Cepeda y al abogado Miguel Ángel del Río ambos fundamentales en las denuncias contra Uribe con redes de narcotráfico. ¿La táctica? Involucrar a testigos dudosos como Manuel Castañeda, alias el “narcochofer”, ofreciéndole beneficios económicos y protección de supuestos agentes de la DEA, el FBI y Homeland Security, en una puesta en escena que mezcla chantaje, cinismo y un desprecio absoluto por la legalidad.

En el centro de esta trama está Diego Cadena, el mismo que ya fue procesado por sobornar testigos y manipular declaraciones a favor de Uribe. El mismo que ahora aparece en grabaciones intentando convencer a Castañeda de acusar a Cepeda y Del Río, como parte de un plan que involucra reuniones con presuntos agentes estadounidenses, manipulación de información sensible y presión a través de canales clandestinos como Signal y WhatsApp cifrado. Nada de esto es nuevo: ya en 2018, Uribe intentó voltear su caso culpando a Cepeda. La diferencia es que ahora la operación se hace a la luz del día, con el descaro de quien se siente impune.

El abogado Diego Cadena infructuosamente busca enlodar al senador Iván Cepeda y al jurista Miguel Ángel del Río.

Pero más allá del detalle jurídico, lo que está en juego es mucho más profundo. Lo que estamos viendo es un intento sistemático de encubrir la verdad, de silenciar a la justicia, de manipular la opinión pública para preparar una absolución anticipada.

En palabras del periodista Daniel Coronell, se está construyendo una «campaña neumática», una burbuja de silencio mediático para impedir que el país se entere de lo que realmente está ocurriendo.

Y esa estrategia está funcionando: grandes medios corporativos al servicio del gran capital y de los sectores de la ultraderecha han ignorado el escándalo, las instituciones se mueven con lentitud sospechosa, y los operadores de impunidad vuelven a moverse con la familiaridad de quien ya lo ha hecho antes.

Álvaro Uribe Vélez

Pero también hay una resistencia que crece. Cepeda y Del Río han denunciado el montaje ante la Fiscalía. Ciudadanos y colectivos han comenzado a difundir las pruebas. Y periodistas como Coronell, siguen sacando a la luz los hechos que muchos quieren enterrar.

El país no puede quedarse callado. No se trata de un juicio más: se trata de la posibilidad histórica de que en Colombia un cuestionado expresidente rinda cuentas ante la justicia. Se trata de impedir que el poder siga blindándose tras el miedo, la manipulación y la mentira.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿vamos a permitir que vuelvan a burlarse de la justicia? ¿Vamos a dejar que callen la verdad como lo hicieron tantas veces antes?

Hoy, el silencio es cómplice. Difundir la verdad, un acto de resistencia.

Porque cuando la impunidad se disfraza de legalidad, hablar se convierte en una obligación moral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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