POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /
En la actual crucial etapa histórica de este intrincado y complejo siglo XXI en la que el malhadado modelo económico neoliberal sigue influyendo en las agendas globales, es más que pertinente y necesario cuestionar las estructuras de poder, defender los derechos humanos y a construir alternativas que pongan la vida por encima del lucro, la codicia y la obscena acumulación.
En 2010, el historiador y científico social colombiano Renán Vega Cantor publicó un riguroso trabajo bibliográfico con el sugerente título: ‘Los economistas neoliberales: nuevos criminales de guerra. El genocidio económico y social del capitalismo contemporáneo’, el cual 16 años después de editado sigue manteniendo una extraordinaria vigencia, pues este pernicioso sistema económico ha terminado por horadar no solo el ethos social, sino que ha generado una crisis civilizatoria que pone en riego la vida en el planeta.
Esta investigación amplia y cuidadosamente documentada constituye una denuncia profunda y argumentada sobre el papel de los economistas neoliberales en la consolidación de un sistema que perpetúa la violencia estructural y la vulneración de derechos humanos. El texto se sitúa en la tradición crítica latinoamericana, abordando las consecuencias de las políticas económicas impuestas por instituciones internacionales y gobiernos nacionales desde los años ochenta del siglo pasado, en el marco de la globalización y la hegemonía del capitalismo financiero.
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Vega Cantor estructura su obra en torno a la tesis de que los economistas neoliberales, lejos de ser simples asesores o técnicos, han actuado como agentes activos en la implementación de políticas que han resultado en verdaderos crímenes sociales y económicos.
El autor recorre la historia reciente de América Latina, África, Europa del Este y otros territorios, mostrando cómo las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han provocado desempleo masivo, pobreza, destrucción de servicios públicos, expolio y pérdida de soberanía, bajo el pretexto de la “modernización”, la “competencia” y la “eficiencia”.
El libro se apoya en ejemplos concretos, análisis estadísticos y testimonios para sostener que los Planes de Ajuste Estructural (PAE) han tenido efectos devastadores en la vida de millones de personas, siendo responsables, en última instancia, de una forma de genocidio silencioso y sistemático.
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Desde una perspectiva crítica, Vega Cantor cuestiona la legitimidad ética y política del malhadado modelo neoliberal, señalando su responsabilidad directa en la perpetuación de la desigualdad y la exclusión social. El capitalismo contemporáneo, en su fase financiera y globalizada, se apoya en la desregulación, la privatización y la mercantilización de todos los aspectos de la vida, lo que genera una transferencia de riqueza hacia los sectores más privilegiados y una precarización sostenida de las mayorías.
La crítica económica del autor se centra en cómo los economistas neoliberales justifican, mediante falaces argumentos técnicos y supuesta racionalidad científica, la imposición de políticas que benefician a las élites transnacionales mientras condenan a la miseria a vastos sectores de la población. El dogma del “libre mercado” oculta las relaciones de poder y la violencia inherente al proceso de acumulación capitalista.
El análisis socioeconómico que propone Vega Cantor revela la profundidad de los daños ocasionados por los PAE y otras medidas neoliberales. En Argentina, por ejemplo, la crisis de 2001 fue el resultado directo de la aplicación rigurosa de las recetas del FMI, que llevaron al colapso financiero, la pérdida de ahorros de millones de familias y la desintegración del tejido social. En Bolivia, la privatización de recursos estratégicos como el agua y el gas generó intensas movilizaciones y represión estatal. En Nicaragua, las reformas neoliberales desmantelaron conquistas sociales previas, agudizando la pobreza y la migración.
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En Rusia, la “terapia de shock” neoliberal de los años noventa produjo una caída abrupta en los indicadores de salud, esperanza de vida y bienestar social, mientras que, en Ghana y Zambia, la liberalización y apertura indiscriminada de la economía profundizaron la dependencia y el deterioro de los sistemas educativos y sanitarios.
Violación de derechos humanos: relación entre políticas económicas y crímenes sociales
Uno de los aportes más contundentes del libro es el vínculo que establece entre la aplicación de políticas económicas neoliberales y la violación sistemática de derechos humanos. Vega Cantor sostiene que el genocidio económico no se limita a la privación material, sino que implica la negación de derechos fundamentales como el acceso a salud, educación, alimentación y la vivienda digna. La desnutrición infantil, el aumento de la mortalidad evitable, la exclusión educativa y el desempleo masivo son manifestaciones concretas de esta violencia estructural.
La responsabilidad de los economistas neoliberales trasciende el plano técnico y se convierte en una cuestión ética y política: quienes diseñan y promueven estas políticas, aun bajo el amparo de organismos internacionales, participan en la producción y reproducción de condiciones de vida indignas para millones de personas.
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El libro dedica especial atención a casos emblemáticos donde la aplicación del neoliberalismo ha tenido consecuencias especialmente graves:
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Argentina: privatización de empresas estatales, crisis financiera de 2001, aumento exponencial de la pobreza y el desempleo.
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Bolivia: privatización de recursos naturales, protestas sociales y represión, impactos negativos en comunidades indígenas.
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Nicaragua: retroceso en indicadores sociales tras la adopción de políticas de ajuste, migración masiva y debilitamiento del Estado.
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Rusia: desmantelamiento de la protección social, reducción de la esperanza de vida, aumento de la desigualdad.
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Ghana y Zambia: perpetuación de la dependencia económica, deterioro de la infraestructura pública y aumento de la vulnerabilidad social.
Estos ejemplos ilustran que el neoliberalismo no es un fenómeno aislado ni exclusivo de una región, sino un proceso global que afecta de manera diferenciada, pero sistemática, a países del Sur Global y economías en transición.
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Vega Cantor desmonta los principales argumentos empleados por los defensores del neoliberalismo, evidenciando los sofismas y falacias ocultos tras el discurso de la “eficiencia”, la “competitividad” y la “modernización”. El autor muestra cómo la retórica neoliberal invisibiliza los efectos sociales y humanos de las políticas implementadas, reduciendo los problemas a cuestiones de “ineficiencia técnica” o “falta de adaptación”, en lugar de reconocer la violencia estructural y la destrucción de derechos.
La narrativa dominante justifica el sufrimiento de millones bajo el pretexto del “crecimiento económico” y la “estabilidad fiscal”, ignorando deliberadamente los costos humanos y el carácter antidemocrático de los procesos de ajuste y reforma.
Esta es una obra que interpela a repensar el papel de la economía en la sociedad y la responsabilidad de sus actores. La denuncia de Vega Cantor pone en el centro del debate la necesidad de recuperar la dimensión ética y humanista de las políticas públicas, y de luchar contra la naturalización de la violencia económica.
Acceso al libro
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