POR HORACIO GARNICA DÍAZ
¿De qué mente brillante salió la idea de denominar al Palacio de la Gobernación de Córdoba como Palacio de Naín?
Este acto bautismal, con la aquiescencia, por acción u omisión de los cordobeses, es una auténtica estupidez histórica, porque Naín es el nombre del cementerio de Jaraguay. Y Jaraguay, ¿quién fue? Un cacique innombrable. Porque se despreocupó por el destino de sus gobernados, centrándose solo en la adquisición de una gran fortuna mal habida.
En una noche de jolgorio, Jaraguay ordenó a los verdugos de su corte que mataran a Cafié, el sabio sacerdote de la tribu, querido por todos. Lo lanzaron vivo a una enorme fogata que iluminaba las fiestas. Una escena horrorosa que silenció a todos los presentes, pues sentían gran admiración por Cafié. Este hecho aumentó el odio del pueblo hacia Jaraguay.

Varios indígenas se reunieron y decidieron matarlo de la misma forma como él lo había hecho con Cafié. Después, sus cenizas fueron enterradas con todas sus riquezas y con el oro que le habían entregado los indígenas, a quienes obligaba a buscarlo para él. Sus restos fueron sepultados en el cementerio denominado Naín.
Como si lo anterior no fuera suficiente, el estadio de fútbol de Montería lleva el nombre de Jaraguay, no solo como homenaje a dicho cacique, sino también a una de las haciendas de los hermanos Castaño Gil, que lleva ese nombre. El palacio de la Gobernación, con el nombre de Naín, rinde homenaje al cementerio de Jaraguay, donde fue enterrado con todas sus riquezas mal obtenidas. Con razón de ese palacio han salido tantos carteles de la corrupción y hasta crímenes como el de Jairo Zapa Pérez.
Sea esta la oportunidad para recordar que el palacio donde funciona la Alcaldía de Montería se llama Antonio de la Torre y Miranda, en honor a este siniestro personaje.

¿Será que no saben que el mencionado colonizador lució uniforme militar y formó parte del convoy de la gran armada que conducía al rey Carlos III? Formó parte de las milicias de la provincia de Cartagena y actuó con violencia en contra de los nativos para dominarlos.
No debe olvidarse la memoria histórica. Me da la impresión de que no se revisó antes de homenajear con los nombres mencionados (y los no mencionados en esta columna, que son muchos en diferentes lugares de la geografía patria).
Seguro de que se van a seguir presentando estupideces históricas, porque en Colombia hace 41 años que no se enseña historia como asignatura independiente, debido al historicidio cometido por los presidentes Belisario Betancur y César Gaviria.



