abril 13, 2026 4:27 am
La dignidad de Buenaventura y la riqueza étnica del Valle del Cauca frente a los ataques de la ultraderecha

La dignidad de Buenaventura y la riqueza étnica del Valle del Cauca frente a los ataques de la ultraderecha

EDITORIAL TSC /

Contra el odioso clasismo y la discriminación en el debate electoral.

Las recientes declaraciones de Daniel Oviedo Arango, aspirante a la Vicepresidencia por el uribista Centro Democrático, en las que denigra a los habitantes de Buenaventura al afirmar que «solo comen mierda», representan no solo una ofensa inadmisible, sino el síntoma de un clasismo arraigado en sectores de la ultraderecha colombiana.

Este tipo de expresiones, cargadas de desprecio y humillación, vulneran la dignidad de una población que, lejos de encarnar los prejuicios de quienes la menosprecian, ha demostrado una fortaleza y resiliencia admirable frente a los desafíos históricos y socioeconómicos que enfrenta.

Buenaventura, puerto emblemático del Pacífico colombiano, es símbolo de lucha y esperanza. Sus habitantes, víctimas de innumerables injusticias sociales y económicas, nunca han dejado que la adversidad les arrebate su identidad ni su capacidad de resistir. Es precisamente en la adversidad donde la población de Buenaventura ha construido valores de solidaridad, dignidad y orgullo, que hoy merecen ser reconocidos y defendidos, no atacados por discursos discriminatorios y mezquinos.

El Valle del Cauca es una región marcada por una riqueza étnica y cultural que enaltece a Colombia entera. Afrocolombianos, mestizos, indígenas y migrantes conviven, aportando a la nación una diversidad que debería ser motivo de celebración, nunca de estigmatización. El desprecio hacia Buenaventura es, en última instancia, un desprecio hacia la pluralidad que configura nuestra identidad nacional.

Pobladores del puerto de Buenaventura.

En plena coyuntura electoral, resulta urgente y necesario condenar con firmeza cualquier expresión que promueva la discriminación y el odio. El debate político debe ser un espacio para la confrontación de ideas, no para perpetuar exclusiones ni revivir viejos prejuicios. Es responsabilidad de todos los actores políticos y ciudadanos rechazar el clasismo y exigir respeto por la diversidad.

La verdadera Colombia se construye desde la inclusión y el reconocimiento de sus diferencias. La riqueza del Valle del Cauca y la dignidad de Buenaventura no pueden ser silenciadas por quienes buscan dividir.

Es momento de elevar la voz por la justicia y la igualdad, recordando que la diversidad étnica y cultural es el corazón de nuestra identidad nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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