febrero 11, 2026 10:15 pm
La economía geopolítica de hoy

La economía geopolítica de hoy

POR ALCIDES GÓMEZ JIMÉNEZ

 Tres hechos inciden de manera cataclísmica en el tablero geopolítico mundial:

Primero: el rápido ascenso en Occidente del nuevo orden internacional que surgió bajo la hegemonía de los Estados Unidos de América, luego de la Segunda Guerra Mundial, hermanando capitalismo y democracia para enfrentar al bloque comunista que acompañaba a los regímenes guiados por otros parámetros civilizacionales en los casos de Stalin, Mao y sucesores (años cincuenta a setenta). Este período culmina abruptamente con la crisis económica del mundo occidental en 1973-1974 y la estruendosa derrota de los EE.UU. en Vietnam luego de 10 años de guerra abierta (1965-1975).

Segundo: el ejercicio total y absoluto de la hegemonía norteamericana desde finales de los años ochenta, noventa del siglo pasado y primera década del siglo XXI, bajo la concepción por fin de un mundo unipolar apoyado en el liberalismo económico bajo las banderas del libre comercio, fenómeno entendido desde entonces como la globalización económica. El poder político, económico y militar de los EE.UU. fue catapultado tras la implosión del bloque soviético a comienzos de los años noventa, con la ampliación territorial de la OTAN hacia el este de Europa y Asia central. Este período culmina con la recesión económica del Atlántico Norte en 2008-2009.

Tercero: decadencia relativa de la hegemonía estadounidense que se niega a reconocer su retroceso económico en la arena mundial con el surgimiento del grupo de países BRICS [1] que han multiplicado su número al 2024 y para ese año representaban algo más del 40% de la población mundial e idéntico porcentaje del PIB mundial, del cual la mitad correspondía a la China. Declive acelerado de EE.UU.  bajo la administración Trump II, que intenta contrarrestar con la añoranza del orden colonialista e imperial de finales del siglo XIX, con su repartija de los recursos naturales de África, Medio Oriente y Asia y ahora con aspiraciones de dominio sobre Groenlandia e incorporar a Canadá como el Estado 51 de la Unión americana. El ascenso de los BRICS (acrónimo por la inicial de los países fundadores) coincide con el fin del mundo unipolar y se inicia el tránsito hacia un mundo multipolar en construcción, cuya fase inicial es de desdolarización parcial de sus economías.

Si en los siglos XIX y XX la economía política suministró las herramientas teóricas y prácticas para el manejo de las políticas públicas, con eje en la política económica, hoy como ayer dada la hermandad entre poder y riqueza por la imbricación de la política con los negocios, especialmente en la escala internacional, se exige que los economistas del siglo XXI manejen con solvencia tanto la disciplina económica como la llamada ciencia política. Una importante contribución acerca de la formación de científicos sociales requerida para comprender los problemas cruciales de nuestro tiempo ha sido dada desde la Academia Colombiana de Ciencias Económicas [2]. No basta el enfoque del realismo político pregonado por el profesor John Mearsheimer [3] de la Universidad de Chicago. Para tal fin, la profesora Radhika Desai [4] de la Universidad de Manitoba, ha sido pionera e invoca la necesidad de introducir la Economía Política renovada a los nuevos tiempos y entendida como Economía Geopolítica, nutrida de un renovado corpus teórico con eje en la naturaleza que hoy revisten las prácticas de los viejos centros de poder mundial (Londres, Bruselas y Nueva York).

Recordar a este respecto las implicaciones económicas de la voladura del gasoducto Nord Stream 2 en 2022, con capacidad de transportar 55.000 millones de M3 anuales y que conectaría principalmente a Rusia con Alemania para el suministro del 55% del gas requerido por este país y con una inversión de 10.000 millones de €. Como resultado lógico de la exacerbación de la rusofobia en el campo político de las economías angloparlantes, la Unión Europea-OTAN, frente a Rusia, dicho oleoducto fue volado misteriosamente en septiembre de 2022 y ya para 2023 Europa duplicaba en cantidades y precios sus importaciones de GNL (Gas Natural Licuado) desde los EE.UU. Como consecuencia Alemania dejó de ser la locomotora europea y se encuentra en recesión económica. Aquí vale la pregunta que se hacían los romanos para seguir la pista de los responsables de asesinatos palaciegos: ¿Quién es el beneficiario?

Urge, por tanto, tener claridad acerca de los cambios en el mundo que nos rodea para situar la pertinencia y limitaciones que tienen nuestras disciplinas para comprender la naturaleza de los problemas que nos amenazan como civilización. Situar los hechos es el primer prerrequisito para determinar el bagaje conceptual que se requiere. El ingeniero industrial peruano y Ph. D. en Ciencias de Sistemas Sociales, Francisco Sagasti [5] nos ha sorprendido gratamente con una publicación reciente de su autoría: ‘Incertidumbre. Cinco ensayos para entender nuestro tiempo’ (Editorial Planeta, Perú, 2024), obra a la cual nos referiremos en adelante.

Sagasti plantea que nos encontramos ante un doble movimiento telúrico que sacude las bases de la vida humana y de toda forma de vida en nuestro planeta y a la vez que estamos ante la imperiosa exigencia de un cambio radical en el proceso de conocimiento científico de la realidad. Es de tal magnitud el problema que enfrentamos que Sagasti no vacila en advertir: Lo que acontezca durante la primera mitad del siglo XXI determinará el futuro del Homo sapiens, nuestra especie. Recuerda al astrofísico y presidente de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural, Martin Rees, quien considera que las probabilidades de que nuestra civilización actual en la Tierra sobreviva hasta el final de este siglo no superan el cincuenta por ciento.

La gran sacudida se refiere a que el capitalismo como sociedad compleja y de vocación mundial se encuentra ante una bifurcación propia de los sistemas complejos: continúa bajo la tendencia histórica de ejercer la hegemonía política, económica y social con relevo de los EE.UU. por China, de la misma manera como los EE.UU. lo hicieron con Gran Bretaña y como esta lo hiciera a su vez con los Países Bajos, o bien surge un nuevo liderazgo, no hegemónico, orientado principalmente por la cabeza visible de los BRICS, es decir por China. Del punto de vista del conocimiento, la sacudida no fue menor por agotamiento del modelo de Sir Francis Bacon basado en el triunfo del racionalismo imperante desde el siglo XVII, bajo las percepciones de la revolución científica con su narrativa del progreso encarnado en el crecimiento económico y el desarrollo.

Nos encontramos inmersos en un proceso acelerado, segmentado y desigual de globalización que ha dado lugar a un ‘Orden Global Fracturado’ iniciado en los siglos XV y XVI cuando Europa Occidental inició su expansión mundial, fenómeno documentado y analizado ampliamente por un gran americano [6]. Este orden global fracturado está desplegado en tres dominios: el dominio de lo local, el dominio de las redes y el dominio de lo global.

El dominio de lo local ha estado presente desde los tiempos más remotos. Comprende la fabricación, distribución y consumo de bienes tangibles, servicios intangibles, así como de recursos de información y símbolos de todo tipo, incluidos sentimientos y emociones experimentadas a lo largo de nuestras vidas. El dominio de las redes también se ocupa de los mismos flujos de bienes y servicios, pero a distancia, acercando el tiempo y la distancia e involucra relaciones de poder y de influencia. El dominio de lo global es el rasgo distintivo de nuestra época marcada por la era de la información y debe su auge al avance de las innovaciones en las comunicaciones y los transportes. Su auge está en correspondencia con el ocaso de la era baconiana.

El sociólogo lusitano Boaventura de Sousa Santos[7] distingue entre los eventos, sucesos y demandas que surgen del dominio de lo local y se proyectan hacia el dominio de lo global y aquellas que partiendo del dominio global se proyectan en el dominio de lo local. Llama a los primeros “localismos globalizados” y a los segundos “globalismos localizados”. Según él, las potencias de primer y segundo nivel son expertas en expandir y generalizar sus propios localismos. Hollywood y lo que gira a su alrededor, según él, no es otra cosa que un localismo globalizado, según lo analiza en su libro ‘De la mano de AliciaLo social y lo político en la posmodernidad’ (1998).

Geopolítica

Las relaciones internacionales se han visto profundamente deterioradas desde el momento en que se abandonaron los principios de la carta de las Naciones Unidas acerca del respeto a la libre autodeterminación de los pueblos y a la cooperación de los gobiernos para la promoción de la paz y el desarrollo de los países miembros de la ONU. Los EE.UU. como líderes de la OTAN secundados por la Unión Europea promovieron el golpe de Estado de 2014 que derrocó al presidente Víktor Yanukovich elegido democráticamente por los ucranianos, y con el cambio de gobierno, negar el uso de su propia lengua, en las provincias (oblast) rusoparlantes del Este del país (Donabas) y del Sureste (Donetsk y Lugansk), además de bombardear dichas poblaciones rebeldes desde 2014. Como contrapartida, Rusia anexó la península de Crimea y brindó apoyo a las poblaciones rusoparlantes.

Estas potencias occidentales promovieron el apoyo al mandatario Volodímir Zelenski para incorporar a Ucrania a la OTAN como acto soberano. Por tal razón, el presidente Vladimir Putin inició la “Operación militar especial” en febrero de 2022, para impedir tal propósito considerado por Rusia como ‘amenaza existencial’. La rusofobia europea parece no olvidar la derrota de los nazis en su invasión a la URSS en la Guerra Mundial II, ni la derrota napoleónica de 1812 en su invasión a Rusia. Para esas élites y la población bajo su influencia hablar de paz se interpreta como análogo al ‘apaciguamiento’ del primer ministro británico Chamberlain frente a Hitler en la Conferencia de Múnich de 1938.

Desde el fin de la Guerra Fría a partir de la caída del muro en Berlín a finales de 1989 y de la implosión de la URSS al término de 1991, con disolución igualmente de las fuerzas del Pacto de Varsovia, sin embargo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en lugar de desaparecer por carencia de objeto, (defensa frente a la URSS), se reforzó e inició su expansión hacia el Este. En 1999 ingresaron a la OTAN la República Checa, Hungría y Polonia, seguidos por 7 países en 2004, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia, además de Albania y Croacia en 2009. Continuó la expansión con el ingreso de Montenegro en 2017, Macedonia del Norte en 2020 y recientemente pusieron fin a su neutralidad histórica y adhirieron Finlandia en 2023 y Suecia en 2024. Total, 16 países nuevos ingresaron a la OTAN entre 1999 y 2024, estableciendo un cerco militar a la Federación Rusa con despliegue de bases militares y emplazamiento de misiles además de estos dos últimos países, en Polonia y Rumania.

Por su parte, directamente los EE.UU. en sus dos vertientes políticas de Demócratas y Republicanos plantean que el desarrollo y avance de China en el campo económico, tecnológico y militar constituye una amenaza a su seguridad nacional por el simple hecho de su existencia.

Es de recordar que China mantiene más o menos sus mismas fronteras desde hace 2200 años con la dinastía Han y su última y corta guerra exterior fue con su vecino Vietnam en 1979. Por tanto, su vocación no ha sido guerrerista. Los chinos hacen bien lo que siempre han hecho a lo largo de su historia: negocios. China ingresó a la Organización Mundial de Comercio -OMC- de las Naciones Unidas en 2001 y ante su éxito, puesto que ya en 2009 tenía el primer lugar como país exportador de manufacturas, el “taller del mundo” y por ello los EE.UU. boicotean y paralizan a la OMC para contener a China en el plano comercial.

La Unión Europea (UE) ha torcido su destino de bloque político equilibrante entre las posiciones opuestas entre EE.UU., China y Rusia. Se ha opuesto sistemáticamente a los esfuerzos de paz en Ucrania. Ante el desenganche de la presencia militar norteamericana en Europa, a instancias de los EE.UU., tuvieron que aceptar como socios de la OTAN, un incremento en su esfuerzo militar equivalente al 5 % de su PIB, hoy en el 2 %, necesariamente a costa del sacrificio del “Estado de Bienestar” con drásticos recortes presupuestales en la educación, la salud y la protección social, para comprar el sofisticado armamento del complejo militar-industrial de los EE.UU., para experimentar la cruel sentencia de H. Kissinger, “Ser enemigo de los EE.UU. es peligroso pero ser su amigo es fatal”, desoyendo el clamor de sus poblaciones que hoy se desmarcan del actual liderazgo político de la UE en caída libre.

Economía

Los flujos de capital y la denominación de las reservas internacionales muestran en el largo plazo una tendencia a una menor denominación en dólares americanos por la incertidumbre originada en las tensiones geopolíticas. Así entre el trimestre I del 2000 y el trimestre I del 2025 la preferencia en dólares por parte de los bancos centrales cayó de un 72 % a un 58 %, indicativo que a futuro se prefiera tener dichas reservas en una canasta de divisas diferentes al dólar. De acuerdo al orden global fracturado que tenemos, la mayor oferta recurrente de dólares en el mercado mundial, ha venido depreciando al dólar como moneda de reserva mundial y elevando el precio del oro cuya onza ya sobrepasa los US$4.000.  Se espera una reconfiguración de los flujos financieros como adecuación a la nueva estructura de las fracturas geopolíticas.

En los últimos decenios se hace imperativo una transición hacia fuentes de energía renovable, una vez agotado el ciclo de precios altos para las materias primas y recursos minero energéticos entre la mitad de las dos primeras décadas del siglo XXI. Hoy hay un interés renovado en la producción de cobre, litio, cobalto y elementos de las llamadas tierras raras utilizadas en la fabricación de baterías, catalizadores, cerámica, imanes, aleaciones y luminiscentes (láser, iluminación, pantallas LCD), de uso corriente en la aeronáutica y la marina, entre otras aplicaciones.

No menos importantes son los cambios en la geografía económica, con desplazamiento de áreas como la del Atlántico Norte por el Pacífico Norte con el surgimiento de economías muy dinámicas en Asia Oriental (India e Irán) y el Sudeste Asiático, con elevadas y sostenidas tasas de crecimiento económico. Vamos por un camino de agotar los recursos naturales cuando la tasa de uso de dichos recursos es mayor que su tasa de reemplazo.

Conocimiento

En el orden global fracturado en que vivimos, la fractura más notable se presenta entre los países que tienen la capacidad de generar y utilizar el conocimiento científico y aquellos países que carecen de tal capacidad. Los países de Occidente hoy desarrollados acogieron tempranamente los postulados del programa de sir Francis Bacon (1561-1626), filósofo y estadista británico y muchos países lo hicieron desde mediados del siglo XIX. ¿Cómo lo hicieron? Mediante el apoyo a la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación para incorporar el conocimiento avanzado en sus actividades cotidianas tanto productivas como sociales.

El supuesto baconiano de la gratuidad del conocimiento como bien libre para beneficio de toda la humanidad no se ha cumplido. Por el contrario, se tiene una apropiación privada del conocimiento, un bien intangible y de fácil circulación, mediante regímenes legales muy rígidos y excluyentes de propiedad intelectual. En América Latina las inversiones en Investigación y Desarrollo se mantuvieron muy bajas, alrededor del 0.6 % entre 2005-2020, respecto al PIB, mientras que en los países de la OCDE aumentaron del 2.1 % al 2.7% en ese período. China incrementó sus inversiones en ID+I del 0.6 % al 2.4 % en ese mismo lapso y más notable Corea donde su inversión en Investigación y Desarrollo pasó del 3 % al 4.8 % de su PIB entre 2005 y 2020.

Sociedad

Una de las características del orden global fracturado es la agudización en las condiciones de vida entre diferentes partes del mundo, así como al interior de países y regiones. Al tiempo que aumentan las demandas sociales por educación, salud, alimentación, techo y saneamiento ambiental, se agudizan las desigualdades de género, generacionales y étnicas. Hoy las preocupaciones ya no son por la “explosión demográfica” sino sobre todo por la implosión demográfica en los países de altos ingresos, donde el número de hijos por mujer en edad fértil (15 a 49 años) ha caído por debajo de 2.1, considerado el mínimo necesario para mantener estable la población, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Este fenómeno ha venido siendo contrarrestado por inmigraciones masivas de las regiones expulsoras de población (Sur Global). Situación que ha venido creando conflictos por la admisión de inmigrantes, agudizadas por los temores sobre la pérdida de la alegada homogeneidad racial e identidad cultural y religiosa en los países receptores de la inmigración. En contraposición, en muchos países de ingresos medios y bajos, el bono demográfico consistente en una mayor proporción de la población en edad de trabajar, se ha convertido en una verdadera carga social por la escasez de oportunidades laborales para los jóvenes.

Medio ambiente

El modelo económico vigente no es sostenible como lo advierte sin ambages Francisco Sagasti: La magnitud de las actividades económicas y sociales ha excedido con creces la capacidad de regeneración automática de los ecosistemas que sustentan la vida humana. La capacidad de los bosques tropicales para absorber los gases causantes del efecto invernadero disminuye y con ello se reduce la biodiversidad como resultado del calentamiento global y la deforestación.

La reducción en el uso de combustibles fósiles y el tránsito hacia nuevas fuentes de energía renovable encuentra grandes obstáculos por la resistencia que presentan las industrias del petróleo, el gas y el carbón que ven amenazados sus intereses. De allí la necesidad de cambiar los actuales patrones de producción y consumo, pues como bien lo dijera el gran economista Kenneth Boulding: Quien piense que el crecimiento económico exponencial puede durar para siempre, o bien es un economista o un loco!

Una grave amenaza para la salud humana está representada por la destrucción de la vida marina por quienes la consideran la gran cloaca para el vertimiento de desechos plásticos y contaminantes industriales altamente tóxicos, así como por el deterioro de la calidad del aire en las grandes ciudades y no menos importante la contaminación de los suelos y las fuentes de agua. Los esfuerzos por reducir tales amenazas han sido totalmente insuficientes. Conciliar las condiciones biofísicas de nuestro planeta con las demandas de mejoras en la calidad de vida es un gran reto que requiere la adopción de nuevos valores, actitudes y comportamientos derivados de nuevos estilos de liderazgo con incidencia en todos los ámbitos de la vida en sociedad.

Epílogo

Como nos lo recuerda F. Sagasti, Para navegar la turbulencia del orden global fracturado es necesario entender su naturaleza. Determinar de qué lado de sus múltiples fracturas nos encontramos, anticipar sus posibles impactos y consecuencias e identificar resquicios que permitan cierto margen de maniobra para lograr nuestros objetivos y propósitos. La metáfora adecuada es la imagen del surfista (tablista) que corre sobre grandes olas y llega con seguridad a la playa. No puede controlar los complejos y poderosos movimientos del mar, pero guía su tabla aprovechando hasta los más ligeros cambios en la dirección del viento y de las olas. El surfista puede, si se quiere, abrigar la ilusión de que está conduciendo las olas, siempre y cuando tenga presente los límites que tiene para actuar y sepa adaptarse a ellos.

 Notas

[1] BRICS creados en 2006 con Brasil, Rusia, India y China. En 2011 ingresó Sur África. En 2024 ingresaron como miembros plenos, Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos y en 2025, Bielorrusia, Bolivia, Kazajistán, Cuba, Malasia, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Nigeria

[2] Edgar Revéiz (2025), Catapultas de la geopolítica posmoderna. Bogotá, Academia Colombiana de Ciencias Económicas

[3] John J. Mearsheimer (2018). El gran engaño: Sueños liberales y realidades internacionales. Yale University Press. Del mismo autor, La tragedia política de las grandes potencias (2003).

[4] Radhika Desai (2013). Economía geopolítica: Después de la hegemonía estadounidense, la globalización y el imperio.

[5] Ver su pág. Web la cual relaciona su obra por temas. www.francisco-sagasti.com

[6] Aldo Ferrer (2013) [1996]. Historia de la globalización I. Orígenes del Orden Económico Mundial. FCE de Argentina. Segunda edición, Buenos Aires.

[7] De la mano de Alicia. Lo social y lo político en la postmodernidad (1998). Bogotá. Siglo del Hombre Editores. Ediciones Uniandes, Universidad de los Andes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio