POR SHURUK DUQQA*
Mientras seguimos contando los días de genocidio y entre coraje y dolor nos debatimos desde la lejanía geográfica que nos separa de Palestina, en un hito histórico que demuestra que la voz del pueblo es más fuerte que cualquier carrera, más de 100 mil personas con profunda humanidad se plantaron en Madrid para detener la Vuelta ciclista de España. Los dignos en el mundo no se detienen, pese a la intimidación, por un amplio despliegue policial. Los manifestantes pro-palestinos lo consiguieron: la Vuelta a España la ganó Palestina.
Entre tanto, crece la esperanza por retomar la justicia por una humanidad que ha decidido detener un genocidio por sus propias manos ante la incompetencia de la comunidad internacional que se jacta de discursos vacíos que no materializan la solidaridad frente a un nuevo holocausto.

Cabe recordar que la FIFA y la UEFA sancionaron a Rusia tras el conflicto con Ucrania casi instantáneamente. El Comité Olímpico Internacional había dicho que la medida era necesaria para “proteger la integridad de las competencias deportivas mundiales y la seguridad de todos los participantes”, vaya desfachatez, mientras observamos la doble moral de estos organismos y de Occidente tras más de 23 meses de genocidio intensificado día a día. Los mismos que sancionaron a Rusia en todo evento deportivo, cultural, económico, entre otros, debaten cuáles deben ser las medidas a tomar frente al régimen sionista. Hay que destacar que es esa misma entidad la que lleva más de 77 años violando de forma flagrante la legislación internacional, todos los derechos humanos, la Convención de Ginebra, el Tratado de No Proliferación Nuclear, el derecho internacional humanitario, entre muchos otros, convirtiéndolo así en un violador de los principios más fundamentales de la humanidad.
Si el mundo sigue otorgándole impunidad y normalizar la conducta de Israel y sus cómplices, la humanidad corre un grave peligro de ser arrastrada por la instauración del fascismo en su máxima expresión, y de esa forma ser sepultada.
Ya vemos como cada día que pasa, Israel viola la soberanía de más territorios mientras los gobiernos y las organizaciones responsables miran a otro lado, sometidos por el sionismo y el imperialismo norteamericano. Mientras el secretario de Estado Marco Rubio visita Israel dando un claro espaldarazo de luz verde al ente genocida, los peligros de sus amenazas se acrecientan en el mundo árabe, también en Suramérica y el mundo, claro está.
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Frente a las políticas de miedo, opresión y represión surge la organización de los pueblos del mundo, no hay represión que detenga la solidaridad como respuesta ante la monstruosidad del genocidio. Recordemos el lema social que dice “solo el pueblo salva al pueblo” y “el pueblo unido, jamás será vencido”. Ya lo ha determinado la historia, nos lo evoca la caída del apartheid sudafricano que, a través del boicot, la resistencia y la organización lograron derribarlo.
A los políticos que persisten en mirar a otro lado mientras se desarrolla un exterminio en vivo, y peor aún, negar que lo que está ocurriendo en Gaza es un genocidio, hay que expetarles que su postura es abominable y completamente atrevida.
En España algunos como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el alcalde José Luis Martínez-Almeida señalaban sus preocupaciones por algunos hechos aislados de violencia durante las protestas. Lo que no han entendido es que violento han sido los 77 años de colonialismo y más de 700 días de barbarie, y que violentos son sus propios discursos que se posicionan claramente facilitando crímenes masivos contra el pueblo palestino. Por ello, las voces de los pueblos organizados se hacen cada vez más necesarias, las acciones en las calles y todos los espacios son una responsabilidad colectiva, además de un deber moral, ético y humano frente a la decadencia e ineficiencia de los gobiernos y organismos responsables.
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Las acciones del pueblo madrileño frente a la Vuelta Ciclista en España dan un claro mensaje al mundo: los pueblos organizados tienen mucho poder, poder que algunos subestiman. Mientras, el monstruo sionista agranda sus tentáculos frente a la desesperación de un rechazo mundial y la actitud enhiesta de la opinión pública, así como se triplica la resistencia de los pueblos exigiendo medidas firmes que sancionen al régimen genocida.
Dos mil agentes policiales no pudieron detener un clamor mundial. Madrid ha enviado un mensaje claro al mundo: ¡que se detenga ya el genocidio!
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Entre tanto, desde la esperanza y la dignidad que nos llena hoy, tenemos los ojos puestos sobre la Global Sumud Flotilla, otro hito de esperanza y dignidad desde los pueblos, esta vez para intentar nuevamente romper el asedio criminal en la Franja de Gaza y abrir un corredor humanitario.
Que sepan los gobiernos que el trabajo que no lo hacen ellos, lo harán los pueblos unidos y organizados en las calles y mares del mundo.
*Psicóloga y activista palestina residente en el Estado español.



