febrero 12, 2026 1:25 am
Las bancadas de los partidos tradicionales en el Congreso se burlan del pueblo colombiano. ¿De qué se ríen?

Las bancadas de los partidos tradicionales en el Congreso se burlan del pueblo colombiano. ¿De qué se ríen?

Congresistas del uribismo y de los caducos y corruptos partidos tradicionales celebran el hundimiento de la Consulta Popular en el Senado de la República.

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

Por estos días en Colombia vimos una escena infame: congresistas de todos los partidos tradicionales Liberales, Conservadores, Cambio Radical, de la U, Verde dividido, Mira, Colombia Justa Libres y otras bancadas religiosas celebraban con risas y abrazos el hundimiento de la Consulta Popular sobre la reforma laboral. Sí, rieron mientras negaban al pueblo trabajador el derecho a decidir sobre sus propias condiciones de vida.

¿De qué se ríen? ¿Qué celebran con tanto entusiasmo? ¿El haber pisoteado las esperanzas de millones de trabajadores, jóvenes, mujeres cabeza de hogar, vendedores informales, recicladores, campesinos y maestros? ¿Se alegran de que más de tres millones de ancianos y ancianas sigan sin pensión, sin un ingreso mínimo que les permita una vejez digna? ¿Acaso no es un crimen reír mientras condenan al abandono a quienes ya entregaron su vida al país?

El mensaje que nos han enviado es claro: ellos no legislan para el pueblo, legislan a favor de los intereses de los poderosos. La Consulta fue hundida no porque no tuviera mérito, sino porque tocaba los intereses de quienes han vivido por décadas del sudor ajeno. En el Congreso, la oligarquía viste de democracia pero actúa como tiranía: aprueban contratos para banqueros, subsidios para multinacionales, exenciones para ricos… pero se burlan cuando se trata de dignidad para el pueblo.

¿Y qué pedía esa Consulta? Cosas básicas: que se respete la jornada laboral, que se pague lo justo por las horas nocturnas, que los adultos mayores tengan una renta mínima, que la salud y las pensiones dejen de ser un negocio para unos pocos. Nada más justo, nada más humano. Pero para estos congresistas, garantizar derechos es “peligroso”, es “costoso”, es “populismo”.

La pregunta no es por qué la hundieron, sino por qué lo hicieron con tanta alegría. Y la respuesta es una sola: porque creen que nada les pasará. Porque piensan que el pueblo olvidará. Que con una cuña publicitaria o una camiseta en campaña volverán a engañar. Pero se equivocan. Porque esta vez el pueblo ha despertado. Y cuando un pueblo despierta, ya no vota por verdugos.

Qué clase de democracia es esta, en la que el Congreso sirve más a los fondos privados de pensión que a los pensionados, en la que las EPS construyen clínicas con dinero del Estado, pero las cobran como si fueran suyas, en la que los peajes enriquecen a los bancos mientras los niños pasan hambre en las regiones?

A los colombianos nos han robado con leyes, con contratos, con “iniciativas privadas” disfrazadas de “progreso”. Pero lo más grave es que nos han querido robar la esperanza. Porque eso es lo que intentan cuando le dicen al pueblo que no puede decidir, que no puede opinar, que no puede construir otro país.

Con su cinismo característico el senador uribista Ciro Ramírez salió de la cárcel directo al Senado a negar la Consulta Popular.

Pues bien: este artículo es un llamado. Recordemos sus rostros, sus votos, sus partidos. Que ningún trabajador, que ningún joven, que ninguna madre cabeza de hogar vuelva a votar por estos caníbales del Congreso. Que no se nos olvide quiénes se rieron del dolor. Porque reír mientras se condena al pueblo a la miseria no es política, es crueldad. Y esa crueldad no merece más poder.

Que se preparen, porque lo que ellos han hundido en la sala del Congreso, el pueblo lo levantará en las plazas. Con dignidad. Con conciencia. Y con memoria.

 

 

 

 

 

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