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Un crudo análisis sobre las consecuencias del neoliberalismo no solo como modelo económico sino como dogma ideológico que ha tenido directa incidencia en la sociedad contemporánea afectando la ética pública, hizo la senadora y precandidata presidencial Clara López Obregón, durante su participación en el evento organizado por la Academia de Liderazgo Político JCI, el cual tuvo lugar el pasado jueves 18 de septiembre en el Salón Constitucional del Capitolio Nacional.
La congresista durante su intervención hizo énfasis en que la ética es el resultado de la construcción personal a lo largo de toda la vida. Según su visión, el dirigente político que accede a cargos de elección popular enfrenta una enorme responsabilidad que se fundamenta en valores adquiridos desde la infancia. Estos valores, subrayó, deben estar marcados por el respeto a la diversidad de pensamientos y cosmovisiones que existen en la sociedad.

Este enfoque ético no solo toma relevancia en el ejercicio individual del poder, sino que se vuelve imprescindible en la consolidación de una democracia genuina y representativa. Para la senadora López Obregón, la ética no es simplemente un conjunto de normas o buenas prácticas, sino una forma de vida, una línea rectora que atraviesa el ejercicio político y determina el compromiso con el bien común.
En su intervención, la congresista destacó la importancia de cultivar la ética desde las primeras etapas de la vida, asegurando que quienes participan en la vida pública han de hacerlo guiados por principios sólidos y una profunda conciencia social.
La política como asunto de ciudadanía
La política, expresó, no es únicamente el oficio de quienes ocupan cargos públicos. Más bien, es una responsabilidad de toda la ciudadanía y está íntimamente ligada a la pregunta fundamental de cómo queremos vivir en comunidad.
Así, la política es el espacio en el que se solidifica el concepto de bien común, y por ende, demanda la participación y reflexión de quienes integran la sociedad.
La senadora insistió en que la política debe trascender intereses particulares y convertirse en el mecanismo que permite construir consensos, resolver diferencias y garantizar la convivencia pacífica. De esta manera, la política cobra sentido verdadero cuando responde a las necesidades colectivas y promueve la solidaridad entre personas, superando divisiones y fomentando el respeto mutuo.

Neoliberalismo y crisis de la ética pública
Uno de los puntos más incisivos de la intervención de la senadora López Obregón giró en torno a la crítica al modelo económico neoliberal y su impacto en la ética pública. Señaló que el neoliberalismo, al convertirse en un dogma ideológico, privilegia el individualismo, el consumo desmedido y la privatización de bienes públicos, aspectos que, enfatizó, atentan contra la ética y el sentido de comunidad.
En su exposición, la congresista argumentó que el neoliberalismo no solo transformó la economía, sino que también privatizó la política. Para ilustrar este fenómeno, mencionó el ejemplo de Estados Unidos, donde las grandes corporaciones tienen una influencia decisiva en la elección presidencial, ya que no existe límite en sus aportes a campañas electorales. Citó el caso reciente de la multimillonaria donación del magnate Elon Musk a la campaña de Donald Trump, como una muestra de cómo el poder económico puede distorsionar la representación democrática.
La senadora cuestionó la vigencia de la máxima “un individuo, un voto”, sugiriendo que la mercantilización de la política ha erosionado el valor de la democracia y ha relegado la participación ciudadana a un segundo plano ante los intereses económicos de grandes corporaciones.

Al aterrizar la discusión en el contexto colombiano, la parlamentaria explicó cómo la implementación del modelo neoliberal desmanteló entidades estatales responsables de garantizar derechos y prestar servicios básicos en los territorios. Este desmonte, advirtió, dejó desamparadas a comunidades enteras e incrementó problemas como el narcotráfico y el contrabando, agravando la situación de vulnerabilidad y exclusión en gran parte del país.
La senadora relató que, al abandonar el Estado su papel garante y protector, se ha propiciado un ambiente en el que la ley y el bienestar común pierden fuerza ante la lógica del mercado. De este modo, las personas más desfavorecidas quedan tiradas a su suerte, lo que representa un desafío enorme para la reconstrucción del tejido social y la recuperación de la confianza en las instituciones públicas.
La ética política latinoamericana
En la parte final de su intervención, la senadora López Obregón hizo un llamado a retomar nociones de ética política inspiradas en el pensamiento humanista y latinoamericano, mencionando especialmente al filósofo Enrique Dussel. El énfasis, según la senadora, debe estar en el respeto de los derechos humanos, la observancia del derecho internacional y la defensa de la naturaleza. Rechazó prácticas como el extractivismo y el fracking, por considerar que amenazan la sostenibilidad del planeta y profundizan la crisis climática.
La parlamentaria propuso que la ética política debe ser el eje central de la acción pública, promoviendo la justicia social y la protección de los recursos naturales. Subrayó la importancia de mantener vivo el legado del pensamiento crítico latinoamericano, que entiende la política como instrumento de transformación social y herramienta para construir sociedades más equitativas y sostenibles.

Finalmente, la congresista se refirió al potencial de la Inteligencia Artificial para ampliar la participación ciudadana y avanzar hacia una democracia directa. Según explicó, la tecnología ofrece posibilidades inéditas para involucrar a la ciudadanía en la toma de decisiones y fortalecer los mecanismos de consulta y deliberación pública. Así, la modernización tecnológica puede contribuir a revitalizar la democracia y devolverle su sentido original como sistema basado en la soberanía popular.
La participación de la senadora López Obregón en el evento organizado por la Academia de Liderazgo Político JCI fue una invitación a repensar los valores fundamentales que deben regir la vida política y social del país. Sus palabras ofrecieron una visión amplia y crítica de los desafíos actuales, subrayando la necesidad de recuperar la ética, fortalecer la ciudadanía y resistir las tentaciones del individualismo y la mercantilización.
La intervención de la congresista y precandidata presidencial dejó un contundente mensaje para quienes buscan renovar la política desde valores y principios en el sentido de que el futuro de la democracia depende de la capacidad colectiva para imaginar y realizar nuevas formas de convivencia y participación.



