febrero 11, 2026 11:57 pm
¡No es narcotráfico, es petróleo, es oro y es soberanía!

¡No es narcotráfico, es petróleo, es oro y es soberanía!

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

Otra vez Estados Unidos se disfraza de “justiciero mundial” y nos vende su vieja mentira. Ahora quieren hacernos creer que Venezuela es la “cueva del narcotráfico”, que el supuesto llamado “Cartel de los Soles” (todo un infundio) justifica su despliegue militar en el Caribe. ¡Patrañas! Esa es la misma receta que usaron en Irak cuando inventaron las “armas químicas de destrucción masiva” para saquear su petróleo y dejar a un país reducido a ruinas.

Hoy la jugada es idéntica: inventar un enemigo, montar un espectáculo mediático y esconder la verdadera razón de la agresión. Porque la verdad, y en eso hay que ser categórico, es que lo que Estados Unidos codicia son las inmensas riquezas del pueblo de Bolívar:

  • Las mayores reservas de petróleo del planeta.

  • El gas natural que podría abastecer a medio continente.

  • El oro, el coltán y los diamantes que hoy son clave para la industria tecnológica y militar.

  • Y hasta la biodiversidad única que mañana será el negocio verde del capitalismo global.

¿De verdad alguien cree que Washington mueve destructores, marines, submarinos y aviones de guerra por unas cuantas rutas de droga? ¡Si el narcotráfico que envenena al mundo pasa primero por sus propios bancos y sus propias mafias!

Lo que está en juego no es un cuento de capos y narcos, sino el botín más grande de América Latina. Y para quedarse con él, Estados Unidos quiere repetir la historia de sangre y saqueo que ya conocemos: sanciones, bloqueo económico, desestabilización política y, si no les funciona, invasión militar disfrazada de “misión humanitaria”.

Pero aquí hay un pueblo que resiste, y no solo el pueblo venezolano: toda América Latina y la clase trabajadora mundial están llamados a cerrar filas contra la mentira imperial. Porque si hoy cae Venezuela, mañana vendrán por Bolivia, por Colombia, por cualquier nación que se atreva a decir “nuestros recursos son nuestros”.

Es hora de llamar las cosas por su nombre:

  • Estados Unidos no combate el narcotráfico, lo administra.

  • Estados Unidos no defiende la democracia, la bombardea.

  • Estados Unidos no libera pueblos, los convierte en colonias.

El deber histórico es claro: respaldar a Venezuela no es un asunto de banderas, sino de dignidad y soberanía de todos los pueblos.

Que el mundo escuche bien: Latinoamérica no permitirá otra invasión maquillada de mentiras. ¡Ni un soldado extranjero en la tierra de Bolívar! ¡Ni una gota de petróleo entregada al saqueo imperial!

La consigna es una: ¡Venezuela se respeta, y el imperialismo no pasará!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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