febrero 11, 2026 11:53 pm
No hay otra tierra

No hay otra tierra

POR SERGIO PERALTA

 La oscuridad envuelve la pantalla, primero se insinúa un rostro, luego, la tenue luz del tablero del vehículo que conduce y la que se filtra por las ventanillas deja entrever el perfil de Basel, protagonista y codirector del documental ‘No other Land’. Leyendo y escuchando unos mensajes en el teléfono, que lo apuran a que llegue a su poblado, “porque algo va a ocurrir”, la cara de Basel se va transformando.

Filmado entre 2019 y 2023, codirigido por Basel Adra, abogado y periodista palestino; Hamdan Ballal, agricultor y fotógrafo palestino; Yuval Abraham, periodista de investigación israelí; y Rachel Szor, directora de fotografía israelí; muestra la destrucción paulatina de una de las aldeas de Masafer Yatta ubicada en la Cisjordania ocupada por Israel.

Argumentando la legalidad de la acción, las fuerzas de ocupación de Israel pretenden desalojar a los residentes, después de que el Parlamento israelí autorizara el desalojo de la aldea habitada desde tiempos inmemoriales por la comunidad palestina para transformar el lugar en un campo de tiro, denominado Campo de Tiro 918.

La filmación tiene una crudeza en las imágenes que muestran a los habitantes tratando de oponerse con sus manos al avance de las cargadoras y topadoras, que custodiadas por el ejército de Israel destruyen todas las construcciones del lugar. La pobreza del suelo escarpado, casi sin vegetación y que solo tiene algunos corrales con corderos es el escenario de la crueldad llevada al extremo. El nombre del lugar, en árabe se puede traducir como “nada” indicando que, en el lugar, nada puede crecer.

Los realizadores llevan el registro de las incursiones que destrozan a su paso, las viviendas de los pobladores, que en muchos casos deben protegerse en cuevas que existen en el lugar. Hay escenas violentas de colonos, protegidos por el Ejército israelí, y que con una violencia fanática atacan a los habitantes de la aldea cercada y en un caso provocan heridas de bala a un habitante originario que queda postrado por hemiplejía y que posteriormente muere.

Alumnos de una escuela primaria asisten angustiados al paso de una gigantesca máquina, que con sus metálicas garras destruyen sus instalaciones, después, entre las ruinas, aparecen los esqueletos de los bancos escolares y asoman lápices de colores pisoteados por las botas del ejército de ocupación.

Masafer Yatta se remonta a asentamientos canaanitas en el segundo milenio antes de Cristo, distintas tribus poblaron la región en varios lugares. Se hicieron numerosos relevamientos que muestran la presencia de habitantes originarios, mucho tiempo antes de la ocupación de Israel y que vivían en rústicas construcciones e incluso en cuevas.

Después de la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel mantiene bajo régimen militar a toda Cisjordania, La Franja de Gaza, Jerusalén Este y los Altos del Golán. Justamente el conjunto de aldeas que forman Masafer Yatta están dentro de la denominada Zona C, que indica que Israel tiene pleno control civil y militar en el lugar.

Una batalla sin tregua por la ocupación militar israelí se lleva adelante desde 1967 y se profundiza a partir de 1999, cuando el Ejército de ocupación decide que esa zona se transforme en un campo de tiro.

En 2013, cinco premios Nobel y una gran cantidad de escritores de renombre mundial, firmaron un documento expresando su oposición al desalojo de los habitantes de Masafer Yatta y contra cualquier acto de violencia hacia sus pobladores.

En 2024, el documental fue premiado en la Berlinale, dos de sus realizadores Basel Adra y Yuval Abraham, presentes en el acto dieron testimonios en defensa de los habitantes de Masafer Yatta e implorando la paz para la región. Al discurso, la autoridad israelí lo calificó como antisemita y Yuval Abraham, tuvo que quedarse en el extranjero, durante varios días por temor a las represalias y amenazas que recibió él y su familia.

Después de la premiación de No other Land con un Oscar al mejor documental de larga duración en 2025, el ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, pidió a las salas de cine e instituciones culturales financiadas por su Ministerio que se negaran a proyectar la película por ser difamatoria, la calificó como una «herramienta de propaganda antiisraelí» y «dañar el buen nombre de Israel en tiempos de guerra». El filme, de hecho, carece de distribuidor en los Estados Unidos.

El 24 de marzo de 2025 el codirector Hadman Ballal fue atacado por unos colonos en su casa, víctima del castigo que recibió tuvo que ser trasladado a un hospital en ambulancia. El Ejército israelí lo detuvo y mantuvo secuestrado durante todo un día sin recibir atención médica.

El 29 de julio de 2025 Odeh Hadalin, palestino de 31 años, padre de tres chicos y que colaboró con la producción de No other Land murió por los disparos que le efectuó Yinon Levi, colono israelí y que fue grabado en el momento de efectuar los disparos contra los pobladores de Masafer Yatta.

Hoy es difícil poder ver No other Land, la plataforma digital Prime Video, de Amazon, lo tiene en su grilla de programación, pero al visitar el documental, un rótulo indica que por el momento ese título no se encuentra disponible. Para acceder en YouTube, es necesario estar abonado al paquete Premium, algunas plataformas digitales, aún lo reproducen.

Es una obligación, conocer y difundir lo que ocurre en Gaza, lo peor del ser humano se ha corporeizado en una región en donde las lágrimas de sus legítimos habitantes son, casi el único líquido que moja el suelo, además de la sangre derramada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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