CLACSO / FUNDACIÓN ROSA LUXEMBURGO /
¿Qué significa hoy “emancipación humana” en sociedades atravesadas por crisis ecológica, violencia y plataformas digitales? ¿Cómo dialogan (y chocan) marxismos, decolonialidades y feminismos al momento de definir sujetos, estrategias y temporalidades del cambio? ¿Qué instituciones, prácticas y políticas culturales hacen posible una producción de conocimiento verdaderamente horizontal en América Latina y el Caribe?
El libro colectivo ‘Pensamiento latinoamericano y caribeño. Perspectivas crítico-emancipadoras’ (CLACSO / Fundación Rosa Luxemburgo, Buenos Aires, febrero de 2026) ofrece una panorámica amplia y sistemática de las principales corrientes críticas, autorías y perspectivas que han disputado—desde América Latina y el Caribe—los marcos epistemológicos y políticos de la modernidad liberal y su canon eurocéntrico. Más que un inventario erudito, la obra se propone activar un diálogo intercultural entre tradiciones diversas (filosóficas, sociológicas, históricas y políticas) con un horizonte compartido: la emancipación humana y la producción de conocimiento situado para comprender y transformar las realidades del Sur Global.
La apuesta central de este trabajo bibliográfico puede leerse como una intervención en dos frentes: (1) una crítica a las narrativas lineales, disciplinarias y universalistas con las que la tradición moderno-liberal ha explicado (y administrado) las sociedades nuestroamericanas; y (2) una afirmación de la potencia teórica de la región para producir conceptos propios—anclados en su historicidad—sin renunciar a discutir los “universales” desde la experiencia concreta de la colonialidad, la dependencia, el racismo, el patriarcado y las desigualdades estructurales.
![]()
En ese movimiento, la obra insiste en que la epistemología crítica no es un suplemento académico de la política: es un campo de disputa por el sentido, la verdad y la legitimidad de los proyectos históricos.
Los diversos ensayos que recoge el libro dialogan con corrientes como el marxismo latinoamericano y caribeño, la teoría de la dependencia, los estudios de colonialidad/decolonialidad, el pensamiento afrodescendiente y antirracista, los feminismos y perspectivas de género, y las corrientes populares/nacional-populares que articulan Estado, nación y proyectos de justicia social.
En lugar de ordenar el pensamiento por “escuelas” cerradas, el volumen deja ver cómo las teorías emergen de conflictos concretos—formación estatal, revoluciones, populismos, dictaduras, neoliberalismo, extractivismo, migraciones—y cómo reconfiguran sus lenguajes al cambiar los sujetos políticos y las formas de dominación.
![]()
Su mérito metodológico está en el esfuerzo por construir puentes entre lenguajes teóricos que a menudo se leen por separado, mostrando una producción bibliográfica extensa y consistente y habilitando comparaciones sin homogeneizar diferencias.
La emancipación humana funciona como criterio normativo que orienta la selección: la crítica es inseparable de una pregunta por la transformación social, la democratización radical y la dignidad.
La crítica epistemológica como disputa de poder
Un aporte fuerte del trabajo bibliográfico es mostrar que las categorías con las que se “describe” América Latina y el Caribe suelen operar también como tecnologías de gobierno: clasifican, jerarquizan y prescriben trayectorias de modernización. Al discutir la tradición moderno-liberal y eurocéntrica, los textos sugieren que la lucha por el conocimiento es parte de la lucha por la soberanía: quién nombra los problemas públicos, qué se considera evidencia válida, qué futuros aparecen como posibles y cuáles quedan descartados como “atraso”, “irracionalidad” o “anomalía”.
![]()
La selección permite leer un hilo común: las teorías críticas regionales nacen de la tensión entre proyectos de construcción estatal, promesas de ciudadanía y experiencias reiteradas de exclusión. De ahí la centralidad de nociones como dependencia, imperialismo, bloque histórico, nacional-popular o revolución; y, al mismo tiempo, la necesidad de revisarlas cuando aparecen nuevos actores (pueblos indígenas, movimientos negros, feminismos, ecologismos populares) que disputan tanto el orden social como los límites de las propias tradiciones críticas.
Aunque el libro privilegia la cartografía intelectual, su trasfondo es contemporáneo: la persistencia de economías primario-exportadoras, el avance de la financiarización, la expansión del extractivismo y la desigualdad, y la fragilidad de pactos democráticos. En ese marco, la obra ayuda a pensar por qué los lenguajes críticos se reactivan (o se tensionan) frente a la recomposición de derechas, la judicialización de la política, la violencia y la disputa por lo común.
Claves de análisis sociológico
![]()
El volumen enfatiza que conocer “desde” la región no equivale a particularismo: implica reconocer las condiciones sociales de producción del saber (instituciones, lenguas, jerarquías académicas, financiamiento, circulación editorial) y, a la vez, construir categorías capaces de explicar procesos generales desde experiencias históricas periféricas. Esa reflexividad se traduce en una crítica a la disciplinarización rígida: los problemas sociales (colonialidad, racismo, clase, género, territorio) desbordan fronteras entre filosofía, sociología, historia y economía política.
Una lectura sociológica del libro permite ver cómo la epistemología crítica se apoya en la ampliación del repertorio de sujetos: no solo el obrero industrial o el “pueblo” abstracto, sino también comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas, feministas y juveniles, así como sus memorias de violencia, despojo y resistencia. El conocimiento situado aparece, entonces, como traducción entre experiencias: un trabajo de mediación que hace visibles conflictos y saberes históricamente silenciados.
Al proponer un diálogo intercultural, abierto y horizontal, el texto sugiere una sociología de la cultura crítica: la posibilidad de construir una “cultura común” no como consenso vacío, sino como articulación siempre inestable entre diferencias. La idea es potente en contextos de alta pugnacidad social y política: invita a pensar cómo se tejen lenguajes compartidos de justicia sin borrar antagonismos ni traducirlos a un idioma único.
![]()
Crítica al eurocentrismo y apuesta intercultural
Uno de los ejes más productivos del libro es la crítica a la “linealidad” con la que se narra la historia social del Sur: la idea de etapas que se suceden (tradición → modernidad → desarrollo) y que juzgan las formaciones sociales por su proximidad a un modelo europeo. Frente a ello, la obra recupera la historicidad concreta de la región (conquista, esclavitud, independencia, formación oligárquica, ciclos de industrialización y reprimarización) para sostener que no hay modernidad sin colonialidad y que, por lo tanto, no puede haber teoría social crítica sin descolonizar sus supuestos.
En esa clave, el diálogo intercultural no es decorativo: es un método de producción teórica que obliga a revisar categorías, a traducir sin domesticar y a sostener una ética de la horizontalidad.
-
Fortalezas: (a) amplitud y pluralidad de enfoques; (b) énfasis en la producción de conocimiento situado sin provincializar la discusión; (c) vocación pedagógica—útil para formación y docencia—sin perder densidad conceptual; (d) articulación entre crítica epistemológica y horizonte emancipatorio.
-
Desafíos: (a) el riesgo inherente a toda panorámica: que la diversidad de tradiciones se lea como “mosaico” sin tensiones internas; (b) la dificultad de sostener la horizontalidad cuando los lenguajes teóricos poseen asimetrías de legitimidad; (c) la necesidad—si el lector lo demanda—de mayor anclaje empírico comparativo en coyunturas nacionales específicas para probar el rendimiento explicativo de las categorías.
![]()
Este sugerente aporte editorial se inscribe en una tradición de teoría social que no separa conocimiento y transformación. Su contribución principal es reponer la densidad histórica y la creatividad conceptual de Nuestra América como lugar de producción teórica—no solo como objeto de estudio—y hacerlo mediante un diálogo entre perspectivas que, aun con diferencias, comparten la pregunta por la emancipación.
En tiempos de crisis democrática, desigualdad persistente y disputa por lo común, la obra funciona como caja de herramientas y como invitación a una conversación intelectual y política más abierta.
Acceso al libro
![]()
Para acceder al libro en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:
Pensamiento latinoamericano y caribeño. Perspectivas crítico-emancipadoras



