RESUMEN INFORMATIVO /
En un hecho histórico en la economía nacional, la pobreza monetaria en Colombia en 2024 fue la más baja que se haya registrado desde 2012: pasó de 34,6 % en 2023 a 31,8 %. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), alrededor de 1,2 millones de personas salieron de la pobreza en el país.
En efecto, en el año 2024, Colombia alcanzó un hito trascendental en su historia reciente: la pobreza monetaria descendió al 31,8 %, la tasa más baja registrada en los últimos 13 años. Este logro ha sido ampliamente atribuido a las políticas macroeconómicas implementadas por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, quien asumió el poder con una agenda centrada en la equidad social, la justicia redistributiva y el crecimiento económico sostenible.

La pobreza monetaria es una de las métricas más utilizadas para medir el bienestar económico de la población. En términos simples, se refiere al porcentaje de personas cuyos ingresos están por debajo de la línea de pobreza definida para cubrir las necesidades básicas. Durante la última década, Colombia enfrentó múltiples desafíos que impactaron este indicador: desaceleraciones económicas, brotes inflacionarios, efectos persistentes de la pandemia de Covid-19 y fluctuaciones en los precios de las materias primas.
En el periodo 2010-2021, la tasa de pobreza monetaria osciló entre el 34 % y el 40 %. Eventos como la crisis sanitaria mundial en 2020 llevaron el indicador a picos preocupantes, revirtiendo varios años de progreso. Sin embargo, a partir de 2022, se observó una tendencia descendente que se consolidó en 2024 con la cifra histórica de 31,8 %, representando la menor tasa desde 2011.
Política macroeconómica bajo el Gobierno Petro
El Gobierno del presidente Gustavo Petro se propuso transformar la economía con un enfoque redistributivo y pluralista. Los pilares de su política macroeconómica incluyeron:
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Reforma tributaria progresiva: implementación de impuestos a la renta y al patrimonio para los sectores de mayores ingresos, cuyo recaudo fue destinado a financiar programas sociales y de inversión pública.
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Expansión del gasto social: incremento significativo del presupuesto destinado a salud, educación, alimentación escolar y subsidios dirigidos a personas en situación de vulnerabilidad.
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Política laboral inclusiva: fomento del empleo formal, aumento real del salario mínimo y fortalecimiento de la protección social para personas trabajadoras informales y rurales.
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Estabilidad macroeconómica: mantenimiento de la confianza de los mercados, disciplina fiscal y control prudente de la inflación, permitiendo la sostenibilidad de las finanzas públicas.
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Inversión en infraestructura: desarrollo de proyectos orientados a mejorar la conectividad regional y urbana, generando empleo y reduciendo brechas territoriales.
Estas medidas se complementaron con innovaciones en la política monetaria no obstante la visión neoliberal de la Junta Directiva del Banco de la República para coordinar acciones que mantienen la inflación bajo control, incluso en escenarios internacionales desfavorables.

Factores estructurales y coyunturales
La disminución de la pobreza monetaria a 31,8 % en 2024 se explica por la confluencia de varios factores estructurales y coyunturales, catalizados por la acción gubernamental. A continuación, se presentan los elementos de análisis más relevantes:
Crecimiento económico con enfoque social
A diferencia de ciclos expansivos previos, el crecimiento económico de 2023-2024 en Colombia tuvo un marcado sesgo social. Sectores como la construcción, la agroindustria y los servicios experimentaron una dinámica favorable gracias a la inversión pública, lo que redundó en mayor generación de empleo y mejora de los ingresos para personas de bajos recursos.
Transferencias directas y subsidios focalizados
El fortalecimiento de programas de transferencias monetarias, como la expansión de Ingreso Solidario y los subsidios a la canasta básica, ha permitido que millones de hogares salieran de la pobreza extrema y mejoraran su capacidad de consumo. La focalización eficiente de estos beneficios, usando datos actualizados del Sisbén y otras bases, evitó filtraciones y garantizó una mayor cobertura.

Dinámica laboral y reducción de la informalidad
El aumento sostenido del empleo formal, junto con la creación de incentivos para la inclusión de jóvenes, mujeres y personas del sector rural, ha venido elevando el ingreso promedio de los hogares. La reducción de la informalidad, impulsada por programas de capacitación, acceso al crédito y simplificación de trámites para pequeñas empresas, también contribuyó a mejorar los indicadores de bienestar.
Inflación controlada y poder adquisitivo
Pese a los choques internacionales en los precios de alimentos y combustibles, el Gobierno ha mantenido la inflación bajo control mediante intervenciones oportunas y subsidios temporales en sectores críticos. Esto evitó una pérdida significativa del poder adquisitivo de las familias vulnerables, favoreciendo la reducción de la pobreza.
Impacto social y regional
La disminución de la pobreza monetaria ha tenido efectos palpables a nivel social y territorial. En las principales ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, se observa una mejora en los indicadores de empleo, acceso a servicios y reducción de asentamientos informales.
En regiones tradicionalmente marginadas, como la Costa Pacífica, la Amazonía y varias áreas rurales, el aumento de la inversión estatal y los programas de desarrollo productivo están generando oportunidades históricas para comunidades indígenas y afrodescendientes.
Además, se han reducido las brechas de género y se experimenta una mejora notable en la nutrición infantil, el acceso a la salud y el desempeño educativo de niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza.

Desafíos y perspectivas a futuro
Si bien la reducción de la pobreza a 31,8 % es un avance significativo, persisten retos estructurales. Entre ellos destacan:
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La necesidad de sostener el ritmo de crecimiento económico en un contexto internacional incierto.
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El reto de continuar reduciendo la informalidad laboral, especialmente en zonas rurales y entre poblaciones vulnerables.
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La urgencia de profundizar en reformas estructurales en salud, educación y pensiones para garantizar la movilidad social y la equidad a largo plazo.
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La importancia de mantener la disciplina fiscal y la confianza inversionista, evitando desequilibrios macroeconómicos.
Desde una perspectiva prospectiva, el éxito de la política macroeconómica dependerá en el inmediato futuro de la capacidad del Estado para innovar en la gestión pública, profundizar el diálogo social y fortalecer la democracia participativa.

Apuesta por la inclusión social
El descenso de la pobreza monetaria al nivel más bajo en 13 años es el reflejo de una apuesta decidida por la inclusión social, la equidad y la transformación estructural de la economía colombiana. La política macroeconómica del Gobierno de Gustavo Petro ha demostrado que es posible combinar el crecimiento con justicia social, logrando avances concretos en el bienestar de la población.
El desafío de Colombia será consolidar este logro, asegurando que la reducción de la pobreza sea sostenible, amplia e inclusiva. Solo así, el país podrá avanzar hacia una economía que contribuya elevar los índices de equidad social.




