febrero 12, 2026 4:48 am
¿Restablecer relaciones diplomáticas con Israel?

¿Restablecer relaciones diplomáticas con Israel?

EDITORIAL TSC /

Implicaciones políticas, éticas y humanitarias en el contexto colombiano.

El reciente anuncio del precandidato presidencial del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán Pachón, según el cual su primera acción de gobierno, en el hipotético caso de alcanzar la Presidencia de la República en 2026, sería restablecer relaciones diplomáticas con Israel, constituye un tema sintomático de profundo significado en lo concerniente a la defensa y garantía de los derechos humanos en Colombia.

La propuesta de Galán Pachón se sitúa en abierta contraposición con la postura actual del Gobierno del presidente Gustavo Petro, quien ha privilegiado una política exterior basada en la defensa de los derechos fundamentales y la denuncia de acciones que considera contrarias al derecho internacional y al derecho humanitario, especialmente en el contexto del genocidio israelí que, de manera sistemática, se viene cometiendo en la Franja de Gaza contra la población palestina asentada en esta área geográfica del Medio Oriente.

La idea del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel representa una provocación, un desafío al derecho internacional y un respaldo a los países de Occidente encabezados por EE.UU. que han preferido mirar a otro lado mientras se comete uno de los execrables delitos de lesa humanidad en lo que va corrido el siglo XXI.

Mientras que la administración Petro ha optado por tomar franca distancia frente a Israel en respuesta a la operación de limpieza étnica en Gaza por parte del Gobierno de un genocida como Benjamin Netanyahu, reo de la Corte Penal Internacional (CPI), la propuesta de Galán sugiere una reorientación hacia una diplomacia tradicional, caracterizada por el cipayismo y la obsecuencia frente a las decadentes potencias de Occidente.

Es evidente que este enfoque entreguista y vergonzante no es más que la subordinación total de los principios éticos y humanitarios a mezquinos intereses geopolíticos o comerciales, lo que de seguro terminaría por afectar gravemente la imagen internacional de Colombia en escenarios donde los derechos humanos han adquirido una importancia central.

Implicaciones éticas y humanitarias

La posición digna y enhiesta del Gobierno Petro ha sido vista por sectores de la sociedad civil, el Sur Global y buena parte de la denominada comunidad internacional como una muestra de solidaridad con el pueblo palestino y un acto de defensa de los valores universales. Denunciar la situación en Gaza, donde organizaciones internacionales vienen exponiendo los crímenes de guerra con acciones homicidas como la hambruna desatada contra la población palestina por parte del Gobierno de Netanyahu, responde a una visión humanitaria que busca anteponer la dignidad y el bienestar de los núcleos y asentamientos humanos gravemente afectados sobre los intereses geopolíticos.

En ese sentido, la propuesta de Galán ha sido percibida en amplios sectores de opinión como un retroceso en la construcción de una política exterior colombiana digna, comprometida con la justicia global y la protección de los derechos fundamentales.

La reanudación de relaciones con Tel Aviv, sin condiciones ni exigencias explícitas sobre el respeto al derecho internacional, envía un mensaje contradictorio respecto a los compromisos éticos que la sociedad colombiana espera de su Gobierno.

Una acción indigna de este tipo se traduce en un aval implícito a políticas represivas y atentatorias contra la población civil palestina, lo cual comprometería la autoridad moral de Colombia en foros multilaterales.

En suma, el anuncio de Galán Pachón respecto al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel socava los avances logrados en la defensa de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos, valores que hoy son más relevantes que nunca en el concierto internacional.

En el ámbito político interno debe llamar a reflexión el retroceso que significaría para la sociedad colombiana que uno de los representantes de la clase tradicional del caduco y corrupto bipartidismo liberal-conservador retomara el poder ejecutivo en 2026. La tesitura de su pensamiento retardatario y estilo de gobierno de tinte fascista se retrata con claridad absoluta con dislates y salidas dsiparatadas como las de Galán Pachón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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