RESUMEN AGENCIAS /
La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta entre el 24 y el 29 de abril, marcó un hito en la agenda climática internacional. Este evento, convocado en un contexto de creciente urgencia ambiental y presión social por una transición energética justa, tuvo como objetivo fundamental sentar las bases para una «democracia climática global» y definir una hoja de ruta concreta para acelerar el abandono de los combustibles fósiles a nivel mundial.
La conferencia reunió a representantes de más de 70 países, líderes gubernamentales, científicos, actores de la sociedad civil y organismos multilaterales.

Durante seis días, los participantes debatieron estrategias, compartieron experiencias y diseñaron mecanismos de cooperación para afrontar los desafíos de la transición energética.
La diversidad de voces y el enfoque inclusivo permitieron abordar las particularidades regionales, garantizando así la pertinencia y legitimidad de los acuerdos alcanzados.
Principales conclusiones
Del encuentro internacional se destacan los siguientes resultados.
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Creación de un panel internacional independiente. Se estableció un panel encargado de monitorear y asesorar sobre la implementación de la transición energética, asegurando la rendición de cuentas y la transparencia en el proceso.
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Formación de grupos de trabajo temáticos. Se conformaron equipos especializados en áreas como descarbonización, justicia social, innovación tecnológica y financiamiento climático, con la tarea de elaborar propuestas y coordinar acciones concretas.
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Próxima edición en Tuvalu copresidida por Irlanda. Se anunció que la siguiente conferencia se realizará en Tuvalu en 2027, con Irlanda como coanfitrión, lo que refuerza el compromiso de fortalecer la cooperación global y el liderazgo compartido.
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Elaboración de hojas de ruta específicas. Los países participantes acordaron diseñar y publicar hojas de ruta nacionales y sectoriales para la transición, adaptadas a sus contextos y capacidades, con metas verificables y plazos claros.
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Avances en descarbonización y reforma financiera internacional. Se impulsaron compromisos para acelerar la descarbonización de las economías y promover una reforma del sistema financiero internacional que movilice recursos hacia el desarrollo sostenible y la resiliencia climática.

Hoja de ruta
Desde la perspectiva ambiental, la conferencia consolidó el consenso sobre la necesidad de abandonar los combustibles fósiles como eje central para mitigar el cambio climático. La hoja de ruta propuesta enfatiza la reducción progresiva de emisiones, la protección de ecosistemas críticos y la promoción de energías renovables.
Se destacó la urgencia de actuar de manera coordinada para evitar sobrepasar los límites planetarios y garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
Uno de los pilares del evento fue el enfoque gradual y equitativo de la transición energética. Se reconoció que el abandono de los combustibles fósiles debe considerar las realidades económicas y sociales de cada país, priorizando la justicia social y la protección de los sectores más vulnerables.

Se subrayó también la importancia de la transparencia en los subsidios a los combustibles fósiles, con el compromiso de revisar, reducir y redirigir estos recursos hacia el empleo verde, la capacitación laboral y la innovación productiva.
La conferencia evidenció el papel clave de la cooperación internacional en la transición energética. La elección de Tuvalu e Irlanda como anfitriones de la próxima edición simboliza la inclusión de países con diferentes realidades: Tuvalu, vulnerable a la crisis climática, e Irlanda, referente en innovación y diplomacia climática.
Este enfoque multilateral busca equilibrar intereses y responsabilidades, fomentando la corresponsabilidad y la acción colectiva frente a desafíos globales.

La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles se consolidó como una plataforma de acción colectiva, capaz de articular agendas diversas y generar consensos para una transición energética justa y sostenible.
Los desafíos persisten, especialmente en la implementación de compromisos y la movilización de recursos, pero la hoja de ruta y los mecanismos de seguimiento establecidos ofrecen una base sólida para avanzar hacia una democracia climática global y una economía descarbonizada.



