febrero 11, 2026 8:34 pm
Visión crítica sobre la manipulación cognitiva en el capitalismo contemporáneo

Visión crítica sobre la manipulación cognitiva en el capitalismo contemporáneo

EL SUDAMERICANO /

La guerra cognitiva representa una de las estrategias más sofisticadas y peligrosas empleadas por los grandes poderes hegemónicos y capitalistas en el marco de la globalización neoliberal. Esta modalidad bélica no utiliza armas convencionales, sino que se enfoca en la manipulación de la información, la percepción y la conciencia colectiva con el fin de perpetuar el dominio planetario de unos pocos actores sobre la mayoría.

La guerra cognitiva se basa en la utilización masiva de medios de comunicación, redes sociales y tecnologías digitales para influir en las creencias, valores y comportamientos de las personas. Las narrativas oficiales, cuidadosamente diseñadas, buscan moldear la opinión pública, neutralizar el pensamiento crítico y reforzar la aceptación de modelos económicos y sociales que favorecen a las élites.

Esta manipulación sistemática genera una sociedad con altos niveles de pugnacidad, desinformada y dependiente de fuentes externas que dictan qué pensar y cómo actuar. En consecuencia, se debilita la autonomía intelectual y se limita la capacidad de cuestionar el statu quo.

Una de las consecuencias más perniciosas de la guerra cognitiva es la erosión de la democracia. Al controlar la narrativa y restringir el acceso a información veraz, los poderes hegemónicos pueden influir en procesos electorales, decisiones políticas y el debate público, consolidando sistemas autoritarios bajo la apariencia de libertad y pluralidad.

Además, la libertad individual se ve amenazada, ya que la manipulación cognitiva puede inducir a las personas a actuar en contra de sus propios intereses, aceptando políticas y medidas que perpetúan la desigualdad y la injusticia social.

La guerra cognitiva es un elemento fundamental en la perpetuación del modelo neoliberal globalizado. Al mantener a las masas distraídas, desinformadas y divididas, se facilita la explotación económica, la concentración de poder y riqueza, y la imposición de agendas que benefician a grandes corporaciones y Estados dominantes.

En última instancia, este fenómeno contribuye a la reproducción de estructuras sociales y económicas que obstaculizan el desarrollo de una conciencia colectiva emancipadora y la construcción de alternativas más justas y equitativas.

La guerra cognitiva, como estrategia central de la globalización neoliberal, constituye una amenaza grave para la autonomía, la democracia y la justicia social. Es fundamental reconocer sus mecanismos y consecuencias para poder resistir sus efectos y promover una conciencia crítica capaz de desafiar el dominio hegemónico y capitalista a nivel global.

La publicación digital ‘Vencer en la guerra cognitiva’ de autoría del investigador social vasco Iñaki Gil de San Vicente, constituye una reflexión profunda y polémica sobre los mecanismos contemporáneos de manipulación de la conciencia humana. El autor, conocido por su pensamiento crítico y su militancia en torno a las luchas sociales y antiimperialistas, plantea que la llamada “guerra cognitiva” es un experimento sádico dirigido por el imperialismo capitalista, cuyo objetivo central es la alteración y el deterioro de las capacidades cognitivas de los individuos.

El concepto de “guerra cognitiva” se refiere a un conjunto de estrategias sistemáticas orientadas a influir, manipular o incluso destruir los procesos de pensamiento, percepción y toma de decisiones de los individuos y colectivos. A diferencia de la guerra tradicional, que se libra en los campos de batalla físicos, la guerra cognitiva se despliega en el terreno simbólico, mediático y tecnológico, afectando la subjetividad y la construcción de sentido.

Desde la sociología crítica, la relevancia de este fenómeno radica en su capacidad para transformar los esquemas de interacción social, la producción de conocimiento y la experiencia misma de la realidad.

Iñaki Gil de San Vicente

Gil de San Vicente sostiene que la guerra cognitiva no solo manipula la información, sino que reconfigura la estructura misma de las relaciones sociales. Según su visión, vivimos inmersos en una “dimensión ficticia” donde las interacciones se mediatizan y se desdibujan las fronteras entre lo real y lo simulado. El autor advierte que esta ficción social contribuye a la fragmentación del tejido comunitario, al debilitamiento de los vínculos de solidaridad y a la proliferación de subjetividades atomizadas y vulnerables.

La constante exposición a estímulos manipulados genera confusión, apatía y una creciente dificultad para distinguir entre hechos y narrativas fabricadas. Así, la guerra cognitiva se convierte en un dispositivo de control social que perpetúa la hegemonía del sistema dominante.

Tecnologías, marketing global y manipulación de la conciencia

 

En el plano comunicacional, la publicación enfatiza el rol decisivo de las tecnologías digitales y el marketing global en la ingeniería de la manipulación cognitiva. Gil de San Vicente señala que el uso masivo de redes sociales, algoritmos predictivos y campañas publicitarias no solo orienta el consumo, sino que moldea deseos, emociones y creencias profundas de los sujetos.

El marketing, en alianza con las grandes plataformas tecnológicas, produce narrativas persuasivas y envolventes que colonizan el imaginario colectivo, instaurando una percepción distorsionada del mundo. Este proceso, según el autor, no es accidental, sino que responde a una estrategia deliberada de las élites para mantener el control ideológico y dificultar la emergencia de alternativas emancipadoras.

La manipulación comunicacional se presenta así como un fenómeno omnipresente que afecta tanto a las sociedades centrales como periféricas, profundizando la brecha de poder informativo.

Desde una óptica geopolítica, Gil de San Vicente interpreta la guerra cognitiva como un componente central de la ofensiva imperialista en el siglo XXI. Argumenta que las potencias capitalistas han trasladado el conflicto hacia el dominio mental, buscando dominar no solo territorios y recursos, sino también subjetividades y culturas. La exportación de modelos comunicacionales, la estandarización de los flujos informativos y la imposición de valores occidentales constituyen formas de colonización simbólica que refuerzan la dependencia y la subordinación de los pueblos.

La guerra cognitiva, en este sentido, es inseparable de la lucha por la hegemonía global y se articula con otras formas de dominación, como las sanciones económicas, la intervención militar y la diplomacia coercitiva. El autor advierte sobre la urgencia de construir resistencias colectivas, basadas en el pensamiento crítico y la recuperación de la autonomía cultural, como respuesta a estos desafíos.

 

La reflexión de Iñaki Gil de San Vicente sobre la complejidad de este tema invita a repensar críticamente los procesos de manipulación y control en las sociedades contemporáneas. La alteración de las capacidades cognitivas, la construcción de realidades ficticias y la penetración de tecnologías de manipulación representan riesgos serios para la autonomía y la democracia.

Frente a este escenario, el reto fundamental radica en fortalecer las capacidades de análisis crítico, promover la educación emancipadora y fomentar la reconstrucción de lazos comunitarios resistentes a la colonización simbólica. Solo así será posible “vencer” en la guerra cognitiva y abrir caminos hacia sociedades justas y conscientes de su propio destino.

Acceder a la publicación

 

Para acceder a la publicación en archivo PDF, ingresar al siguiente enlace:

Vencer en la guerra cognitiva

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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