febrero 11, 2026 10:13 pm
El modelo de codificación/decodificación de Stuart Hall: de la interpretación mediática a la construcción de identidades y poder

El modelo de codificación/decodificación de Stuart Hall: de la interpretación mediática a la construcción de identidades y poder

Stuart Hall (1932-2014).

POR ALONSO YUPANQUI DE LA CHIRA /

Un análisis comunicacional y sociológico en la era digital.

La comunicación es un proceso interactivo donde los mensajes de los medios no son transmitidos linealmente, sino que son codificados por los productores con significados específicos y luego decodificados (interpretados) por el público. Esta decodificación no siempre es la prevista, ya que el público la realiza desde su propio contexto social y cultural, lo que puede llevar a interpretaciones dominantes, negociadas u oposicionales.

La anterior reflexión la formuló el teórico cultural y sociólogo jamaiquino, afincado en Inglaterra desde 1951 hasta su muerte Stuart Hall (1932-2014) para denotar que los mensajes mediáticos se interpretan de manera distinta según el contexto y la posición social del receptor.

Stuart Hall, figura central de los Estudios Culturales británicos, revolucionó la teoría de la comunicación al proponer el modelo de codificación/decodificación. Su aporte trasciende los marcos clásicos de la transmisión lineal del mensaje, situando al receptor en el centro de la interpretación mediática. En un contexto donde los medios configuran realidades y moldean identidades, la vigencia de Hall es innegable, especialmente ante los retos y dinámicas de la era digital.

A continuación, se hace una aproximación a los fundamentos de su modelo, la influencia del contexto y posición social en la interpretación de mensajes, y las repercusiones sociológicas y mediáticas de su teoría, destacando su impacto en la comprensión del poder, la identidad y la construcción de la realidad.

El modelo de codificación/decodificación, expuesto por Hall en 1973, rompe con la visión tradicional de la comunicación como un proceso unidireccional. En lugar de asumir que el mensaje emitido por los medios es recibido de manera uniforme, Hall propone que los productores (emisores) codifican significados en los mensajes, pero su interpretación (decodificación) depende de la experiencia, cultura y posición social de los receptores.

De este modo, el modelo introduce tres posibles lecturas: la hegemónica (aceptación del mensaje dominante), la negociada (aceptación parcial con adaptaciones) y la oposicional (rechazo y reinterpretación desde una perspectiva crítica).

Este enfoque reconoce la complejidad de los procesos comunicativos y subraya el papel activo de las audiencias, quienes no son meros recipientes, sino sujetos que negocian sentidos y resignifican contenidos según su contexto.

Uno de los aportes más relevantes de Hall es la consideración del contexto y la posición social del receptor como elementos determinantes en la decodificación de los mensajes mediáticos. La interpretación no es neutra ni homogénea; está mediada por factores como clase, género, etnia, experiencia previa y valores culturales. Así, un mismo mensaje televisivo, publicitario o noticioso puede ser leído de maneras radicalmente diferentes por distintos sectores sociales.

Esta perspectiva permite comprender fenómenos como la resistencia cultural, la apropiación de discursos y la emergencia de contra-narrativas, donde grupos históricamente subalternizados reinterpretan y desafían las representaciones dominantes, aportando a la pluralidad y el debate público.

Narrativas, algoritmos e identidades

La irrupción de la era digital ha amplificado la relevancia del modelo de Hall. Las redes sociales, los algoritmos y la fragmentación de audiencias han multiplicado las posibilidades de codificación y decodificación. Los discursos mediáticos ya no son monopolio de grandes emisores; ahora, cualquier usuario puede producir y circular significados, disputando la hegemonía de los relatos tradicionales.

Los algoritmos, al mediar el acceso a la información, refuerzan burbujas de filtro y cámaras de eco, condicionando la decodificación de los mensajes y favoreciendo la polarización. Sin embargo, también posibilitan la emergencia de identidades alternativas y la visibilización de narrativas antes marginadas. En este escenario, la lucha por el sentido se traslada a lo digital, donde se negocian constantemente la legitimidad, la autoridad y el poder simbólico.

La construcción de identidades en línea evidencia cómo los sujetos seleccionan, negocian o rechazan discursos hegemónicos, resignificando símbolos y prácticas culturales en función de sus propias experiencias y contextos.

Medios, prácticas culturales y construcción de la realidad: estereotipos y representación

La teoría de Hall invita a reflexionar sobre la capacidad de los medios para construir realidades, moldear imaginarios y perpetuar estereotipos. La representación mediática no es un reflejo fiel del mundo, sino una construcción social influida por intereses, ideologías y relaciones de poder. Los medios pueden consolidar prejuicios, invisibilizar voces o, por el contrario, abrir espacios para la diversidad y la inclusión.

El análisis crítico de la representación —por ejemplo, de minorías étnicas, de género o de clase— es fundamental para comprender cómo se naturalizan ciertos discursos y se excluyen otros. La teoría de Hall provee herramientas para develar estas dinámicas y fomentar una ciudadanía mediática más consciente y activa.

El modelo de codificación/decodificación transformó radicalmente la comprensión de los mensajes mediáticos, desplazando el foco hacia la interacción entre emisores, mensajes y receptores. Esta visión dialógica y relacional permite desentrañar cómo se construyen y disputan sentidos, cómo se configuran identidades y cómo se ejerce el poder simbólico en la sociedad.

En la actualidad, la circulación de fake news, las campañas de desinformación y la manipulación algorítmica reafirman la vigencia de Hall: la interpretación de los mensajes es un campo de batalla donde se juega la hegemonía cultural y la posibilidad de resistencia.

La teoría de Stuart Hall no solo amplió los horizontes de la comunicación, sino que sentó las bases para análisis críticos de la cultura mediática en contextos cada vez más complejos y digitalizados. Su modelo sigue siendo fundamental para entender la multiplicidad de interpretaciones, la construcción de identidades y la disputa por el poder simbólico en la sociedad contemporánea.

Hoy, frente a los desafíos de la desinformación, la polarización y la fragmentación de audiencias, el enfoque de Hall invita a formar ciudadanos críticos, capaces de reconocer la influencia de los medios en la construcción de la realidad y de ejercer su agencia para resignificar o desafiar discursos dominantes. Así, la teoría de codificación/decodificación se mantiene como una herramienta indispensable para analizar, comprender y transformar la comunicación social en la era digital.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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