marzo 2, 2026 5:27 am
¿Es el Registrador garantía para los colombianos?

¿Es el Registrador garantía para los colombianos?

POR OMAR ROMERO DÍAZ

En Colombia el Registrador Nacional del Estado Civil no es cualquier funcionario. Es quien organiza las elecciones. Es quien debe cuidar el voto, que es lo más sagrado que tiene una democracia.

Por eso hoy muchos ciudadanos se hacen una pregunta sencilla, pero profunda: ¿puede ser garantía electoral alguien que ha hecho toda su carrera dentro de la política tradicional?

No es una pregunta de odio. Es una pregunta de confianza.

Un origen claramente político

 

Hernán Penagos Giraldo, registrador nacional del Estado Civil.

Hernán Penagos Giraldo no nació como técnico electoral. Su carrera empezó en la política regional de Caldas. Fue diputado, luego representante y después presidente de la Cámara.

Su ascenso estuvo acompañado por figuras uribistas cuestionadas como Adriana Gutiérrez, Óscar Iván Zuluaga, Jaime Alonso Zuluaga. Es decir, no fue un funcionario técnico que llegó por concurso. Fue un político con alianzas, campañas y padrinos.

Y aquí empieza la metáfora de la cometa.

Una cometa puede volar alto, muy alto. Pero siempre está amarrada a un hilo. La pregunta es: ¿quién sostiene ese hilo?

Las decisiones que dejaron dudas

En el Congreso participó en la Comisión de Acusaciones cuando se estudió el caso de la llamada “Yidispolítica”, relacionado con la ilegal reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez en 2006.

Penagos presentó ponencia para archivar el proceso por falta de pruebas. Después, la Corte Suprema sí encontró elementos que llevaron a condenas.

Más adelante, ya como magistrado y presidente del Consejo Nacional Electoral, participó en decisiones relacionadas con investigaciones por el escándalo Odebrecht que tocaron campañas de Juan Manuel Santos y de Óscar Iván Zuluaga. Ambas terminaron archivadas: una por vencimiento de términos y otra por falta de pruebas.

También estuvo vinculado a actuaciones en el caso conocido como la “Ñeñepolítica”, relacionado con la campaña de Iván Duque, proceso que igualmente terminó sin sanción.

¿Eso es ilegal? No necesariamente. ¿Genera desconfianza? Para muchos, sí. Porque cuando en varios casos sensibles el resultado es archivo, la percepción pública empieza a pesar.

Del jugador al árbitro

En 2023 fue elegido Registrador Nacional por las altas cortes. Legalmente está allí. Pero, la discusión no es solo legal. Es ética y política. Un árbitro no puede tener camiseta. Y si la tuvo durante muchos años, la ciudadanía necesita señales claras de que hoy ya no la usa.

Algunos cuestionamientos recientes sobre verificación de firmas, consultas populares y manejo de formularios electorales han aumentado la inquietud. No se trata de afirmar fraude sin pruebas. Se trata de algo más delicado: la confianza.

La cometa y el viento. Volvamos a la imagen. El Registrador puede elevarse como una cometa, hablar de independencia, prometer transparencia. Pero si el hilo de su pasado político sigue visible, cada decisión será leída bajo sospecha.

No importa solo lo que haga. Importa lo que la gente crea que puede hacer. La democracia no vive únicamente de normas. Vive de credibilidad.

El problema de fondo

Tal vez el debate no es solo sobre una persona. Es sobre el sistema. En Colombia, muchos árbitros electorales vienen de la misma política que deben vigilar. Entonces la pregunta se vuelve estructural: ¿puede un sistema político producir autoridades completamente autónomas si casi todas nacen del mismo círculo de poder?

Más que legalidad, confianza. Hasta hoy no existe una condena judicial que diga que el Registrador ha cometido fraude. Pero tiene unos antecedentes, que dejan mucho qué decir.

Pero la garantía electoral no se mide solo en sentencias. Se mide en tranquilidad ciudadana. Si una parte importante del país duda, el reto del Registrador no es defender su hoja de vida. Es blindar cada proceso, abrir la información, permitir veeduría y demostrar con hechos, no con discursos, que el hilo de la cometa está cortado.

Porque cuando se trata del voto, no basta con ser legal. Hay que parecer independiente. Y, sobre todo, hay que generar confianza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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