marzo 11, 2026 7:02 pm
Grupo Prisa de España mediante estrategia de manipulación periodística busca generar operación de blanqueamiento de Israel

Grupo Prisa de España mediante estrategia de manipulación periodística busca generar operación de blanqueamiento de Israel

DIARIO RED /

La Cadena SER del Grupo Prisa de España, de propiedad del fondo buitre británico Amber Capital, cuyo mayor accionista es el magnate francés Joseph Oughourlian que en Colombia es dueño de Caracol Radio y el equipo de fútbol Millonarios de Bogotá, decidió el pasado lunes 9 de marzo trasladar su principal programa matinal, ‘Hoy por Hoy’, a Tel Aviv en plena ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde allí, la periodista Àngels Barceló abrió la emisión describiendo el ambiente que se vive en la ciudad israelí tras varios días de intercambio de ataques, poniendo el foco en el impacto de las sirenas y las alertas antiaéreas sobre la población: “Los israelíes, a pesar de que intentan llevar una vida normal, responden a las sirenas escondiéndose en los búnkeres”.

La periodista también describió Tel Aviv como “una ciudad llena de vida, tradicionalmente con la mentalidad mucho más abierta que en el resto del país”, aunque ahora marcada por la rutina de las alarmas y los refugios.  En el décimo día de guerra, Barceló afirmó que “el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no parece que tengan intención de bajar la intensidad de los combates hasta que no acaben con el régimen de los ayatolás”.

La decisión editorial de trasladar el programa a Israel y el enfoque escogido para narrar el conflicto ha provocado numerosas críticas en redes sociales, donde varios usuarios han cuestionado que el relato se centre en el miedo y las incomodidades de la población israelí mientras los bombardeos ilegales e indiscriminados continúan diariamente en Irán y parte del Líbano.

 

En uno de los mensajes más difundidos, un usuario señalaba: “Da arcadas escuchar El Abierto de hoy. Aborrezco la palabra, pero solo se me ocurre una: ‘blanqueamiento’. Lo de la SER con Hoy por Hoy de hoy es un claro blanqueamiento de Israel”.

Otro comentario que circuló ampliamente en X cuestionaba la elección del lugar desde el que emitir el programa: “Si Irán hubiera atacado sin aviso previo a Israel y estuvieran muriendo allí cientos de personas, ¿tendríais el cuajo de plantaros en Teherán y decir que la gente allí está sufriendo con los bombardeos israelíes?”.

La forma en que se cuentan las guerras en los grandes medios no puede separarse de quién está detrás de ellos y la mayor parte de la prensa occidental pertenece a grandes grupos empresariales controlados por fondos de inversión y grandes accionistas que, en muchos casos, ni siquiera residen en el país donde operan.

El caso de la prensa británica es un ejemplo perfecto para explicarlo. Durante los primeros días de la ofensiva contra Irán, un bombardeo alcanzó un colegio para niñas y dejó más de 165 menores muertas y cerca de un centenar de heridas, una de las tragedias más graves registradas en esos primeros días. Al día siguiente, sin embargo, al revisar algunos de los principales periódicos del país, el episodio apenas aparecía reflejado.

En el Sunday Telegraph, por ejemplo, no había ninguna referencia al ataque contra la escuela pese al elevado número de víctimas. Por el contrario, sí publicó un editorial centrado en la naturaleza del régimen iraní y en la necesidad de confrontarlo políticamente, pero sin mencionar en ningún momento el bombardeo contra el centro educativo. En otros medios británicos, cuando el ataque sí fue recogido, lo fue de forma mucho más ambigua. Algunos titulares hablaban simplemente de un “ataque contra una escuela” o de “más de un centenar de muertos”, sin especificar que las víctimas eran niñas ni señalar con claridad quién había llevado a cabo el bombardeo.

Las columnas y tribunas publicadas en periódicos como The Daily Telegraph o The Times se centraban en elogiar el liderazgo militar del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, o en defender la ofensiva contra Irán, en algunos casos firmadas incluso por responsables políticos o militares israelíes.

Que la muerte de más de 160 niñas apenas encuentre espacio en algunos periódicos, pero los editoriales y columnas se llenen de propaganda belicista, muestra con bastante claridad en qué se ha convertido la prensa occidental. Y por supuesto, ocurre también en España. El Grupo Prisa, propietario de la Cadena SER, lleva años inmerso en disputas entre grandes accionistas, ampliaciones de capital y movimientos de poder en los que participan fondos de inversión y grandes inversores internacionales. En esa jungla empresarial se toman esas decisiones editoriales, como trasladar uno de los programas más influyentes de la radio española a Tel Aviv para contar desde allí la guerra.

Entre muchas otras voces, el periodista británico Peter Oborne, excomentarista jefe de The Daily Telegraph y autor de varios libros sobre propaganda y manipulación política, lleva años denunciando el papel abiertamente belicista que desempeña una parte importante de los grandes medios occidentales en la construcción del relato de las guerras. Y tiene razón. La primera víctima de cualquier guerra es la verdad y lo que se ha visto en los últimos años, desde las mentiras sobre las armas de destrucción masiva en Irak hasta la cobertura del genocidio en Gaza, vuelve a repetirse ahora con la guerra contra Irán. Nos presentan la ofensiva como una acción defensiva. Y mientras tanto, la región de Medio Oriente vuelve a sumergirse en una espiral de violencia y caos de consecuencias imprevisibles.

En una operación mediática de blanqueamiento en favor del Estado de Israel, la Cadena Ser de España destacó a su periodista el Àngels Barceló a Tel Aviv para realizar una emisión especial del programa radial ‘Hoy por Hoy’.

Si existieran medios verdaderamente libres y funcionales en países como Reino Unido o España, sería mucho más difícil que la opinión pública aceptara con tanta facilidad verse arrastrada a guerras como estas. Pero así es.

Lejos del papel que se supone que deben cumplir en una democracia, los medios han terminado convertidos en un instrumento fundamental de propaganda al servicio de los ricos, los poderosos y los belicistas.

https://www.diario-red.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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