abril 24, 2026 9:59 am
“La crisis del neoliberalismo está abriendo las puertas al fascismo”

“La crisis del neoliberalismo está abriendo las puertas al fascismo”

Lea Ypi

POR RAFAEL RAMOS /

Entrevista con Lea Ypi, 46 años, filósofa y politóloga nacida en Albania, catedrática de la London School of Economics, donde dicta teoría política. También es autora de ‘Libre’ y de ‘Indignidad’ (Anagrama /­ Angle) –recién publicada–, donde novela la historia de su familia desde los tiempos del imperio otomano hasta la época comunista, así como del ensayo ‘Fronteras de clase’.

Entre sus reflexiones desde una óptica politológica ahonda sobre el concepto de ciudadanía y cómo repensar la crisis de la democracia.

‘Libre’ está situado en una época de transición en que un imperio deja paso a otro. ¿Vivimos ahora una situación similar?

Vivimos una época de crisis profunda, el fin del neoliberalismo y de la neoglobalización liberal. Se trata de una crisis del capitalismo, pero no de su final, sino de su entrada en una nueva fase, de oligarquía tecnológica y competencia entre diversos centros políticos conectados a intereses económicos diferentes.

¿Cómo será esta nueva fase del capitalismo?

Dependerá de la política. Están creciendo el fascismo y el proteccionismo, y regresando la competencia imperial entre bloques.

Una de las razones del retorno del fascismo es el tiempo que ha pasado desde las guerras mundiales, y el mundo se ha olvidado de sus lecciones…

Sí, pero lo importante no es tanto lo que uno recuerda, sino cómo lo recuerda. Y quién controla el relato. El problema no es que nos hayamos olvidado de lo que pasó, sino que no atribuimos la responsabilidad de lo ocurrido en términos suficientemente críticos, culpando a individuos (Franco, Mussolini, Hitler…) sin entender las fuerzas sistémicas que estaban detrás, y eso hace que no se vea la manera en que el pasado puede volver a repetirse porque lo hemos analizado mal. Ahora vemos el surgir de una nueva forma de fascismo porque existen de nuevo las condiciones para que lo haya (aumento del nacionalismo, lógica etnocéntrica, competición entre estados, crisis económica…). Todo el mundo dice que Trump es el problema, pero Trump es un síntoma de un problema más profundo, que es el mismo que había cuando el fascismo surgió en los años treinta.

Partidos como Vox en España, Reforma UK en Reino Unido o la AfD alemana no se consideran fascistas, sino simplemente de derechas…

No necesitan llamarse fascistas para ser el mismo fenómeno.

Gente que ha sido comunista ahora es de extrema derecha…

Antes, la extrema derecha criticaba el sistema desde la perspectiva del nacionalismo y el Estado nación, y la extrema izquierda, desde el anticapitalismo. Ahora, la única que critica el fracaso del neoliberalismo y la globalización, o el deterioro de las comunidades de clase obrera, es la extrema derecha.

¿Se equivoca la izquierda al concentrarse en las guerras culturales en vez de en la redistribución de la riqueza?

La izquierda se comprometió demasiado con el proyecto liberal de cambiar al Estado a través de la ley. Con la caída de la Unión Soviética, abandonó la crítica del capitalismo, evolucionando hacia partidos como el New Labour de Tony Blair, dedicados a defender los derechos de las minorías oprimidas, que es importante pero no suficiente, porque esa opresión no responde solo al racismo o al patriarcado, sino también a lo que falla del capitalismo y a la estructura socioeconómica. Hace falta un proyecto intelectual de cambio, de reforma de las instituciones, de relación entre el Estado y el capital, que vaya más allá de los ciclos electorales.

¿Ve a la extrema derecha gobernando en el Reino Unido?

El Labour y otros partidos europeos de centroizquierda se equivocan al intentar captar votos de la extrema derecha en vez de guiarse por sus principios, porque quienes odian a los inmigrantes nunca van a votar por la versión más barata, sino por el producto original. La gente detecta el cinismo y el oportunismo de los políticos. La posición de Keir Starmer en inmigración, como que los inmigrantes tengan que hablar un inglés casi perfecto, es horrible, una desgracia. Me recuerda las políticas sobre ciudadanía a finales del XIX, cuando solo los propietarios o quienes sabían leer y escribir tenían derecho a un pasaporte y a votar, un argumento aristocrático. Las actuales políticas migratorias favorecen a los ricos y niegan la representación a los pobres y hacen que sean más fácilmente explotados, que trabajen, pero sin derechos. A los inmigrantes se les culpa del fracaso del capitalismo, de un sistema que concentra la riqueza en lo alto, de estados que están controlados por los mercados. Es un error reducir el Estado al grupo nacional o étnico mayoritario en vez de abarcar todas las identidades.

Libertad y dignidad son dos de los temas centrales de sus libros. ¿Cómo interconectan?

La libertad está conectada a la responsabilidad moral; nos es revelada cuando tomamos decisiones morales. Y esa capacidad es la que nos proporciona dignidad. Antiguamente, los líderes políticos tenían que justificar sus decisiones con base en principios morales, pero ahora no necesitan una justificación moral, se limitan a apelar a la fuerza, a decir que yo soy el que tengo las mejores armas y voy a bombardear a todo el mundo; por eso estamos en una transición del neoliberalismo al fascismo, populismo o como lo queramos llamar.

Hay politólogos que dicen que EE.UU. ya no es una democracia…

Estoy de acuerdo. Democracia no es compatible con capitalismo. Pero antes EE.UU. quería ser considerado una democracia; ahora el trumpismo considera irrelevante para dirigir el mundo.

¿Lo de Gaza es un genocidio?

Creo que no se discute.

¿A qué atribuye el cinismo hacia los políticos?

Tiene mucho que ver con la crisis de los partidos políticos tradicionales; la gente ya no se siente representada. En los años noventa se concentraron en el centro, distanciándose de sus bases. La política se ha profesionalizado, con énfasis en técnicas de mercado, y ello ha erosionado la democracia y fomentado la apatía. Y las redes sociales lo hacen aún peor. Berlusconi fue el precursor de Trump. La culpa no es de la tecnología, sino de quién la usa y cómo.

Hay quienes dicen que vivimos en la época de la posverdad…

Nunca hemos vivido en un mundo en el que la verdad imperara. Siempre ha habido propaganda y manipulación, instrumentalización de la memoria para el beneficio de las élites.

¿Fue el Brexit un error?

La Unión Europea (UE) necesita ser reformada, con un retorno al socialismo federal y control democrático de los mercados. Pero desde el punto de vista británico, la mejor solución no era abandonarla y optar por el nacionalismo. El Brexit fue dirigido por élites de derecha que querían más libre mercado. De todos los matones que hay (EE.UU., Rusia, China…), la UE es el menos malo.

¿Cómo están influidos sus libros por Marx y Kant?

Son complementarios. Me considero una marxista kantiana, o una socialista moral. Los principios de filosofía moral, la idea de libertad conectada a una responsabilidad y de que hemos de recuperar el sentido crítico de la Ilustración como alternativa al autoritarismo y el dogmatismo provienen de Kant. De Marx saco un análisis más sofisticado y crítico de cómo la propaganda y la manipulación operan en el sistema socioeconómico mediante concentración de la riqueza o algoritmos que son propiedad de las grandes corporaciones, y que impiden el acceso a la educación de todo el mundo. Vivimos la era de la sinrazón.

La Vanguardia, Barcelona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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