mayo 7, 2026 12:26 pm
Proceso Constituyente en la Universidad Nacional: democratización, reforma estatutaria, desafíos epistemológicos y obstáculos con la rectoría del uribista Ismael Peña

Proceso Constituyente en la Universidad Nacional: democratización, reforma estatutaria, desafíos epistemológicos y obstáculos con la rectoría del uribista Ismael Peña

La emblemática Plaza Che Guevara en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

¿QUEQUÉ? /

El Proceso Constituyente en la Universidad Nacional de Colombia representa una iniciativa estratégica para redefinir los marcos institucionales, académicos y políticos de la educación superior en el país.

Surgido en un contexto de demandas por mayor democratización y autonomía universitaria durante la gestión del exrector Leopoldo Múnera Ruiz, este proceso busca responder a los desafíos contemporáneos de la universidad pública, enmarcándose en debates nacionales sobre modelos de gobernanza y transformación curricular.

La instalación de la Mesa Constituyente Universitaria (MECUN) y la realización de los Claustros han marcado hitos recientes, evidenciando la urgencia de revisar y actualizar los estatutos, así como de fortalecer la participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones.

El liderazgo de Múnera Ruiz fue fundamental para el avance del Proceso Constituyente, articulando una visión de universidad plural, autónoma y democrática. Su gestión logró el respaldo del Consejo Superior Universitario (CSU), instancia clave que aprobó la puesta en marcha del proceso, legitimando la apertura a una reforma profunda de los estatutos y la estructura de gobierno universitario.

Este impulso institucional ha permitido consolidar un espacio de diálogo y construcción colectiva, donde convergen diversas voces, saberes y perspectivas, en un ejercicio de deliberación democrática.

Obstáculos y limitaciones con la rectoría de Ismael Peña

Sin embargo, el proceso constituyente en la Universidad Nacional bajo la rectoría de Ismael Peña, se encuentra actualmente atravesando una serie de dificultades y obstáculos que han puesto en entredicho su legitimidad y capacidad de avanzar hacia una democratización institucional efectiva.

La administración del rector Peña, muy cercano al uribismo y con una concepción ultraconservadora, enfrenta el desafío de sostener y profundizar el Proceso Constituyente en medio de tensiones institucionales y resistencias internas.

La designación de Peña como rector es la antítesis de democracia universitaria por cuanto fue impuesto por orden judicial sin contar con la participación estudiantil ni profesoral en su designación. Su coincidencia política con el uribismo le llevó a intentar impedir la entrada del presidente Gustavo Petro al campus universitario el pasado martes 5 de abril para la inauguración de un nuevo bloque arquitectónico que se integra a la Facultad de Bellas Artes.

Un aspecto del campus de la Universidad Nacional, sede Bogotá.

Peña, percibido por diversos sectores como muy cercano a la ultraderecha uribista, enfrenta una crisis de legitimidad que se refleja en la falta de reconocimiento de su gestión por parte de estudiantes y profesores que apoyaban al exrector Leopoldo Múnera. Este rechazo ha derivado en manifestaciones y demandas que cuestionan el método mediante el cual Peña fue elegido, alimentando la incertidumbre jurídica respecto a la validez de las decisiones tomadas bajo su dirección.

La parálisis institucional es otro elemento central en este proceso. La alta pugnacidad política interna, caracterizada por disputas entre distintos grupos universitarios, ha dificultado la toma de decisiones y la gobernabilidad.

Los ceses de actividades estudiantiles, en respuesta a la crisis de legitimidad y a las demandas por mayor participación democrática, han agravado la situación, generando un ambiente de tensión que impide el avance del proceso constituyente.

Además, las presiones externas, tanto del Gobierno nacional como de otros sectores, han contribuido a la complejidad del panorama, ya que se cuestiona la validez y representatividad de las decisiones adoptadas durante la actual administración.

En este contexto, la importancia de que el proceso constituyente continúe radica en la posibilidad de superar los obstáculos actuales y avanzar hacia una democratización institucional genuina.

Es fundamental que la comunidad universitaria, los académicos y el público general reconozcan la necesidad de mantener el proceso constituyente como un espacio de transformación, capaz de responder a las demandas de una sociedad que exige mayor democracia y representación en sus instituciones.

La democratización universitaria se posiciona como uno de los objetivos centrales del proceso constituyente, orientada a garantizar la inclusión de estudiantes, profesores y trabajadores en la definición de las reglas institucionales.

Los Claustros y la instalación de la MECUN han materializado avances significativos, generando espacios de discusión amplia y plural sobre el futuro de la Universidad Nacional. Estos mecanismos permiten revisar los estatutos vigentes, proponiendo reformas que promuevan la transparencia, la equidad y el fortalecimiento del cogobierno, elemento esencial para la autonomía universitaria.

Debate nacional sobre modelos de educación superior

El debate sobre el cogobierno y la autonomía universitaria trasciende el ámbito institucional, insertándose en la discusión nacional sobre los modelos de educación superior.

La Universidad Nacional de Colombia, a través de su proceso constituyente, aporta a la reflexión sobre la gestión democrática, la distribución del poder y la capacidad de las universidades para definir sus propios destinos. Este contexto exige repensar la relación entre la universidad, el Estado y la sociedad, buscando un equilibrio entre la autonomía institucional y la responsabilidad social.

Uno de los retos epistemológicos más relevantes es la transformación curricular, que implica la integración de saberes emergentes, interdisciplinarios y ancestrales. Este proceso reconoce la necesidad de actualizar los contenidos académicos, incorporando perspectivas críticas, innovadoras y diversas que respondan a las demandas de un mundo en constante cambio.

La revisión y actualización de los planes de estudio permitirá que la universidad responda de manera efectiva a las necesidades del entorno y a las expectativas de las nuevas generaciones. El currículo se convierte en el escenario donde se materializa la transformación, integrando saberes tradicionales y emergentes en una estructura flexible, interdisciplinaria y pertinente. De esta manera se propicia la incorporación de nuevas visiones epistemológicas, abriendo el camino para que temas como transición energética, crisis climática, energías limpias,  Inteligencia Artificial (IA), valoración de saberes ancestrales, conservación de la biodiversidad, sean parte integral del proceso educativo.

La valoración de saberes ancestrales permite reconocer la riqueza cultural y la pertinencia de conocimientos tradicionales en la construcción de soluciones locales y globales.

Además, la conservación de la biodiversidad se convierte en un eje transversal que articula diversas disciplinas, promoviendo una formación integral y sensible al contexto colombiano.

La apertura a nuevos enfoques y metodologías fortalece la capacidad de la universidad para formar profesionales comprometidos con el desarrollo social, científico y cultural del país.

Si bien se ha reconocido la importancia de avanzar hacia una reforma estatutaria y curricular, persisten obstáculos relacionados con la gobernanza, la financiación y la consolidación de consensos entre los distintos sectores universitarios.

El éxito del proceso depende en gran medida de la capacidad de la administración para facilitar el diálogo, garantizar la transparencia y promover una participación efectiva de la comunidad.

El Proceso Constituyente Universitario tiene un impacto social y democrático significativo, al fortalecer los valores de participación, pluralismo y autonomía en la Universidad Nacional de Colombia.

Su desarrollo contribuye a la consolidación de una educación superior comprometida con la justicia social y el desarrollo nacional, generando modelos de gobernanza que pueden servir de referente para otras instituciones.

La apertura al debate y la transformación curricular reflejan la búsqueda de una universidad más inclusiva, crítica y pertinente para las realidades del país.

De cara al futuro, es indispensable consolidar los avances logrados mediante el proceso constituyente, promoviendo una reforma estatutaria integral y una transformación curricular que reconozca la diversidad de saberes y la pluralidad de actores.

El fortalecimiento de los mecanismos de cogobierno permite garantizar la autonomía institucional y profundizar el diálogo democrático, asegurando que la Universidad Nacional de Colombia continúe siendo un espacio de innovación, crítica y compromiso social.

Tropiezos, incertidumbre y desafíos

 

El proceso constituyente en la Universidad Nacional transita por una etapa de alta complejidad, marcada por la llegada de Ismael Peña a la Rectoría en febrero de 2026, designación que se concretó por orden judicial. Esta coyuntura reactivó debates sobre la legitimidad de la administración y la conducción del proceso constituyente, que había sido impulsado durante la gestión del exrector Leopoldo Múnera Ruiz.

La comunidad universitaria, compuesta por estudiantes, docentes, trabajadores y directivos, se encuentra en un momento de profunda reflexión y confrontación acerca del rumbo institucional y la autonomía universitaria.

La asunción de un rector de tesitura ultraconservadora como Peña, con visión neoliberal, ha profundizado un clima de incertidumbre institucional, donde la falta de consensos y la pugnacidad interna han dificultado la continuidad del proceso constituyente.

Peña ha manifestado públicamente que la continuidad del proceso constituyente y la dirección de la universidad están sujetas tanto a las decisiones judiciales como a la voluntad de la comunidad universitaria, lo que evidencia la inestabilidad del momento y la ausencia de un liderazgo unificado que canalice las demandas y expectativas de los diversos sectores.

Uno de los episodios más significativos tras el regreso de Peña ha sido la renuncia de varios vicerrectores y directivos en las sedes de Medellín y Bogotá. Estas dimisiones, interpretadas como una reacción directa a la reinstalación de Peña, han dejado a la universidad en una situación administrativa frágil y han generado vacíos de liderazgo que dificultan la toma de decisiones estratégicas. La salida de estos funcionarios refleja el nivel de descontento y la falta de alineación interna frente a la actual rectoría.

El bloqueo del proceso constituyente desde la Rectoría ha provocado una ola de movilizaciones en diferentes sedes, destacándose los paros y asambleas en Manizales y Bogotá. Estudiantes y docentes han recurrido a estas formas de protesta para expresar su inconformidad ante la suspensión de los espacios de deliberación y la percepción de que la autonomía universitaria está siendo coartada.

El presidente Gustavo Petro durante su intervención en el acto de entrega del nuevo bloque arquitectónico para la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 5 de mayo de 2026.

Las asambleas han servido como escenarios de discusión colectiva, donde se han planteado alternativas para reactivar el proceso constituyente y defender la participación democrática.

Ismael Peña ha insistido en la necesidad de preservar la autonomía universitaria y evitar la infiltración de agendas políticas externas en la gestión institucional. Sin embargo, esta postura ha sido fuente de tensiones, ya que algunos sectores consideran que la apelación a la autonomía sirve para deslegitimar las demandas de cambio surgidas desde la propia comunidad universitaria. El equilibrio entre la defensa de la autonomía y la apertura a procesos de transformación sigue siendo uno de los grandes retos para la administración actual.

El presidente Gustavo Petro ha sido uno de los principales críticos de la gestión de Peña, cuestionando públicamente la validez de su rectoría y la manera en que se ha manejado la crisis institucional.

 

 

En el contexto de la visita presidencial a la Universidad Nacional el pasado martes 5 de mayo, Petro reiteró la importancia de respetar la voluntad de la comunidad universitaria y de garantizar que el proceso constituyente no sea obstaculizado por intereses ajenos a la universidad. Estas intervenciones han añadido presión al debate interno y han visibilizado la relevancia del conflicto en la Universidad Nacional.

Es evidente que el claustro universitario más importante del país enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente, donde la incertidumbre, la pugnacidad y la fragmentación institucional ponen a prueba su capacidad de autogobierno y de adaptación.

El futuro del proceso constituyente dependerá de la disposición de los actores internos para dialogar, reconstruir confianzas y priorizar el interés general por encima de rivalidades. Solo así será posible reencauzar el debate universitario y sentar las bases para una reforma democrática, legítima y participativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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