mayo 29, 2026 12:13 pm
La advertencia sobre los graves riesgos de la era digital según la primera encíclica de León XIV

La advertencia sobre los graves riesgos de la era digital según la primera encíclica de León XIV

POR LEONARDO BOFF /

En su primera encíclica papal, León XIV propone una defensa radical de la dignidad, el diálogo y la vulnerabilidad como únicas respuestas posibles ante un mundo cada vez más deshumanizado.

En efecto, de entrada, la encíclica del Papa León XIV, ‘Magnifica Humanitas’ sorprende por el nuevo estilo argumentativo: ya no es el estilo eclesiástico clásico, con sus numerosas referencias a pensadores cristianos de los primeros siglos, sino uno nuevo y contemporáneo que aborda diversos campos del conocimiento y autores, hombres y mujeres, más allá de su origen confesional. Da la impresión de estar leyendo un texto de algún teólogo contemporáneo.

Pero al abordar directamente el desafío de la Inteligencia Artificial (IA), afirma de inmediato que siempre permanece artificial y nunca reemplaza lo natural (MH, 97). Sin embargo, “puede representar una forma de participación en el acto divino de la creación” (MH, 111). Este hecho implica que debe asumir “una responsabilidad ética y espiritual especial, puesto que cada elección de diseño expresa una visión de la humanidad” (MH, 111; 117; 129).

Además, este punto es decisivo en la comprensión del Papa: no basta con considerar si la tecnología y la IA son buenas o malas y sus fines buenos, sino que es necesario aclarar “la visión subyacente, si tratan al ser humano como material a perfeccionar o superar… o su progreso moral y social” (MH, 117).

La IA “no es moralmente neutral, ya que todo artefacto técnico implica decisiones y prioridades: qué mide, qué ignora, qué optimiza y cómo clasifica a las personas y las situaciones… Cabe preguntarse cómo es su diseño, qué idea de persona y sociedad está inscrita en los datos y modelos que la guían” (MH, 104). Es “intrínsecamente ambigua, puede defender y atacar, o bien la frontera entre protección y agresión tiende a desdibujarse” (MH, 183).

Es en este punto donde el papa León XIII realiza una fuerte crítica a dos ideologías: el transhumanismo y el posthumanismo. Estas “otorgan una centralidad total a la tecnología y al sueño de superar los límites de la condición humana” (MH, 116).

El transhumanismo busca exacerbar exponencialmente las capacidades humanas (a través de la biomedicina, la ingeniería corporal y los algoritmos) para ser más eficientes y así obtener ventajas lucrativas.

El posthumanismo, por su parte, “aspira a ir más allá del ser humano y conectarlo de tal manera con la máquina y el entorno que inaugure una nueva etapa de la evolución” (MH, 116). Aquí, se ignoran los límites naturales del ser humano y se promete una “salvación” puramente técnica (MH, 117). Podemos afirmar que hoy, como han señalado varios analistas, prevalece una idolatría de la tecnología, una verdadera religión. Entre nosotros, nuestro neurocientífico de renombre mundial Miguel Nicolelis la ha denunciado públicamente.

Sería extenso comentar los diversos puntos abordados por la encíclica papal. Su alcance abarca prácticamente desde filosofías de vida, pasando por la política (los diversos radicalismos), la economía (financiarización y criptomonedas), la recuperación del corazón, la educación, la importancia del imaginario social, la cuestión del trabajo y la ecología, culminando en utopías basadas en la cultura digital, tecnológica y cibernética, y finalmente en la civilización del amor. Esta “no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente” (MH 186).

León XIV en su texto hace un exhaustivo análisis de las implicaciones de la era digital: un sistema de vigilancia y control sobre la población, propuesto por algunas plataformas digitales, especialmente la más perversa de todas, Palantir (para controlar a toda la población de un país y usar la IA para la guerra), y el sistema de cuidado del ser humano, de su relación respetuosa con la naturaleza y la fraternidad universal entre los seres humanos y entre ellos y el Todo.

Toda su reflexión presupone esta confrontación actual. Claramente toma partido a favor del cuidado, el amor desinteresado y la perspectiva de las víctimas, los pobres y los oprimidos.

Nos presenta un texto contemporáneo y de gran relevancia, escrito en el lenguaje de nuestro tiempo y, por lo tanto, accesible a todos, sin sacrificar la seriedad y la profundidad de los temas que se deben considerar, abordar y explorar de manera que genere esperanza en la posibilidad de un mundo diferente, un mundo afectuoso, respetuoso con la naturaleza y abierto al Infinito.

@LeonardoBoff

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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