junio 21, 2026 3:17 pm
21 de junio: a votar por la Vida, apostándole al futuro

21 de junio: a votar por la Vida, apostándole al futuro

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

La decisión política de este domingo 21 de junio no puede tomarse desde el odio, la manipulación o las mentiras. Debe tomarse desde la conciencia. Cada ciudadano debe preguntarse qué proyecto político protege mejor la vida, la paz, el trabajo digno, la educación, la salud, el medio ambiente y el futuro de las nuevas generaciones.

Hay una forma de ignorancia política más peligrosa que no saber leer una ley o desconocer un programa de gobierno: es defender a quienes históricamente han vivido de la violencia, la corrupción, el miedo y la exclusión, incluso cuando sus acciones terminan perjudicando a las mismas personas que los apoyan.

La mayor victoria de las mafias nunca ha sido el dinero ni las armas. Su verdadera victoria ocurre cuando logran que el pueblo las defienda, que los trabajadores voten contra sus propios derechos, que los sectores populares respalden a quienes han construido poder sobre la desigualdad y que las víctimas terminen justificando a sus victimarios.

Votar por la vida significa rechazar cualquier forma de violencia como método de poder. Significa decir no a las estructuras que se alimentan del narcotráfico, de la corrupción y de las economías ilegales que tanto dolor han causado a Colombia. Significa defender una democracia donde las diferencias se resuelvan con argumentos y no con amenazas.

Los trabajadores, campesinos, jóvenes, mujeres y sectores populares tienen una enorme responsabilidad histórica. No pueden permitir que el miedo les robe la esperanza ni que la desinformación los convierta en instrumentos de quienes solo buscan privilegios para unos pocos.

La vida vale más que cualquier caudillo. Los derechos valen más que cualquier interés particular. La democracia vale más que cualquier maquinaria política.

Este 21 de junio, Colombia tiene una oportunidad para enviar un mensaje claro: el país quiere más vida y menos violencia; más derechos y menos exclusión; más democracia y menos mafias.

Que nadie vote contra sí mismo. Que nadie entregue su futuro a quienes han hecho negocio con el sufrimiento del pueblo. Que el voto sea un acto de dignidad, conciencia y esperanza.

Porque cuando un pueblo elige la vida y apuestan por un amplio horizonte de futuro, las mafias empiezan a perder.

«El 21 de junio no se decide solo un gobierno; se decide qué país queremos dejar a nuestros hijos. Vota por la vida, por la democracia y por los derechos. Nunca por el miedo ni por las mafias».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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